Costa Rica ha dejado de ser un simple laboratorio para la movilidad eléctrica en América Latina: hoy es un mercado más maduro y en expansión acelerada. Ya no es sorpresa para nadie ver que todos los años se establecen nuevos récords en llegadas de este tipo de unidades cero emisiones, que incluyen desde automóviles hasta carritos de golf.
Ver este tipo de vehículos en las carreteras se ha vuelto común. Esto se debe, principalmente después de la pandemia, a una mayor aceptación de las marcas chinas, impulsada por precios accesibles, un tipo de cambio estable y una mayor variedad de modelos. A esto se suman las opciones ecológicas ofrecidas por los fabricantes tradicionales.
Las cifras del Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) confirman la tendencia de crecimiento, aunque al cierre de 2025 se presentó una desaceleración en el crecimiento. Al cierre del año pasado, se registraron 11.576 unidades que incluyen carros, motos, unidades especiales y maquinaria de trabajo; esto, en términos porcentuales, refleja un crecimiento del 10,1% versus el 2024.
Pese a que las cifras crecen, lo hacen a un ritmo menor si se compara con lo visto en otros periodos: por ejemplo, el aumento entre 2023 y 2024 fue de un 83,3% mientras que para el lapso 2022-2023 llegó a ser del 300%.
Este es un comportamiento normal cuando la base empieza a volverse más grande. Al cierre del 2025 se alcanzaron 34.305 unidades, mientras que en el 2024 se reportan 22.729, es decir, un aumento del 51% entre un año y otro, que, consecuentemente, es menor que el de años anteriores.
Un mercado que se consolida mientras desaparecen los incentivos
Este nuevo récord en el mercado de los eléctricos se da en un momento de transición normativa. La Ley de Incentivos a la Movilidad Eléctrica (9518 y su reforma 10209) estableció un esquema fiscal temporal y decreciente, por lo que actualmente el mercado costarricense se prepara para una fase donde el ahorro operativo y la caída en el precio de las baterías a nivel global sean los motores principales de la compra, asegurando que la transición hacia una flota cero emisiones sea financieramente viable para el Estado a largo plazo.
En 2026, el sector enfrenta una nueva etapa: el IVA para vehículos eléctricos sube al 4%, la exoneración del marchamo se reduce al 20%, su último año antes de eliminarse en 2027; y el impuesto de importación ya representa un 25% del total, encareciendo los precios finales en cerca del 7,5%.
Por su parte, los fabricantes y concesionarios han logrado compensar la pérdida de beneficios fiscales con menores costos de producción, permitiendo ofertas desde los $17.000 y un portafolio más amplio de marcas y modelos. Esto también tiene que ver con una caída en los últimos años de hasta un 80% en el precio de las baterías para EVs, según Asomove; solo este ítem representa el 40% del precio de un vehículo de este tipo.
“Estamos observando una transición natural desde una fase de crecimiento explosivo hacia una fase de crecimiento más estructurado y sostenido, típica de los mercados que comienzan a madurar. Si a esto le sumamos que un vehículo eléctrico puede ser hasta un 75% más barato de mantener en el tiempo, queda claro que la movilidad eléctrica no es una moda, sino que llegó para quedarse, y que apenas estamos viendo los primeros cambios que trae consigo”, comentó Silvia Rojas, directora ejecutiva de Asomove.

Marcas más vendidas
El mercado de movilidad eléctrica en Costa Rica cerró el 2025 no solo rompiendo récords de volumen, sino redefiniendo las jerarquías de poder entre fabricantes. Según el análisis de registros del sitio especializado alemonterotech.com, la industria ha pasado de una fase de experimentación a una de consolidación masiva, donde la especialización tecnológica dicta quién lidera el “top 10”.
La corona del sector permanece, por séptimo año consecutivo, en manos de BYD, que amplió la brecha frente a sus perseguidores. En la segunda casilla, Geely sostuvo su volumen apoyada en modelos de entrada que dominan el mercado masivo, consolidando un sólido liderazgo asiático. Por su parte, DFM (Dongfeng) protagonizó el ascenso más agresivo hacia el podio, desplazando a Chery mediante una estrategia de SUVs asequibles.
En el segmento medio-alto, XPENG continuó su avance como la opción tecnológica predilecta, mientras que KIA dio la gran sorpresa del año con un salto disruptivo en la tabla. El sector premium también refleja la democratización del mercado: aunque BMW y Volvo mantienen su relevancia, enfrentan ahora la presión de nuevas propuestas de “lujo tecnológico” como ZEEKR y marcas enfocadas exclusivamente en electricidad como Neta, que lograron desplazar a fabricantes tradicionales europeos y consolidarse entre los preferidos de los costarricenses.
El desafío de la infraestructura: el cuello de botella del crecimiento
Sin embargo, el éxito de esta transición masiva traslada ahora la presión hacia la infraestructura. El reto estructural para 2026 radica en que la red de carga crezca en la misma proporción que la flota vehicular. Si bien el 93% de las recargas ocurren en los hogares, la consolidación del modelo depende de fortalecer la red pública de cargadores rápidos, esencial para los viajes interprovinciales y el turismo interno. Actualmente, la Ley 10.209 exige estaciones cada 80 km en rutas nacionales y cada 120 km en zonas rurales, una meta que requiere una sinergia urgente entre el Estado y el sector privado.
“Si bien las operadoras eléctricas ejecutan planes estratégicos para ampliar este alcance, el factor determinante será la sinergia con un sector privado que debe enfocarse en la carga en destino, permitiendo que hoteles y restaurantes ofrezcan estaciones en sitio para mejorar la experiencia del usuario. Sin embargo, el punto crítico no es solo la instalación de nuevos puntos, sino la gestión y el soporte técnico de la infraestructura existente”, aportó Alejandro Montero, especialista en movilidad eléctrica.
El punto crítico en esta ecuación es el marco legal. A día de hoy, la inversión privada sigue limitada por vacíos que impiden a empresas, estaciones de servicio y comercios comercializar energía de forma directa. La aprobación del Proyecto de Ley 24.171 se perfila como el factor determinante para el futuro cercano, ya que permitiría a abonados privados vender recargas, transformando locales comerciales en verdaderos “hubs” energéticos y descentralizando el acceso fuera de la GAM.
Mientras esta reforma avanza, el peso de la expansión sigue recayendo en las operadoras públicas. Para 2026, el ICE y la CNFL prevén la instalación de 51 nuevos cargadores rápidos en puntos estratégicos como Orotina, Jacó, Limón y San Ramón. No obstante, para quienes electrifican flotillas y realizan operaciones logísticas, la confiabilidad y el mantenimiento de la red existente son tan vitales como la apertura de nuevos puntos. La movilidad eléctrica en Costa Rica ya no es una promesa de futuro, sino una realidad operativa que ahora exige un entorno legal dinámico y una infraestructura de carga tan robusta como la confianza que los consumidores han depositado en esta tecnología.

LEA MÁS: ¿Vehículo eléctrico o de gasolina en Costa Rica? Así tomé mi decisión de compra
