La Expomóvil llegó nuevamente al Centro de Eventos Pedregal, pero más que una feria para quienes buscan cambiar su vehículo o adquirir uno nuevo, funciona como un termómetro para medir cómo está cambiando el mercado automotor en Costa Rica.
Un equipo de EF visitó la inauguración de la feria y notó algunas señales interesantes y curiosas sobre los cambios en el segmento automotriz. Según Carlos Aguilar, director ejecutivo de Aivema (ente organizador del evento), esta feria representa cerca de una cuarta parte de las ventas anuales del sector.
La primera impresión al recorrer los salones es que los sedanes perdieron terreno: siguen presentes, pero ya no son el formato dominante. La gran mayoría de los espacios protagónicos está ocupada por los denominados SUV de todos los tamaños: pequeños para ciudad, medianos familiares y grandes de siete pasajeros.
Según los representantes de las marcas, esto responde a varias cosas: el cliente percibe más espacio y comodidad, valora la altura respecto al suelo para manejar en carreteras con huecos o rampas pronunciadas y, además, el diseño tipo SUV se asocia con “más carro por el mismo dinero”. El sedán tradicional queda para perfiles muy específicos o para modelos de entrada.
Al abrir las puertas y sentarse al volante, aparece otra tendencia clara: las cajas o transmisiones manuales casi desaparecieron del mapa. En la mayoría de los puestos de exhibición el estándar es la transmisión automática, mientras que los modelos manuales quedan relegados a unos pocos ejemplares.
Incluso la forma de interactuar con el vehículo ha cambiado. En muchos modelos nuevos ya no se encuentra la clásica palanca que se movía entre marchas, sino con opciones electrónicas, incluso en algunas opciones no lo tienen del todo y han ajustado ese espacio para que los usuarios carguen dispositivos electrónicos o coloquen sus vasos.
En el terreno de los precios, hay un detalle que salta a la vista luego de ver varios rótulos: la obsesión con el “990”: muchos modelos están marcados en $13.990, $23.990, $35.990 y así en adelante. Es una estrategia de precios psicológicos muy conocida, pero en la Expomóvil 2026 se repite tanto que termina convirtiéndose en un patrón. El precio más bajo para un carro nuevo ronda los $13.900, y a partir de ahí la mayoría de las etiquetas se acomodan en tramos que mantienen esa terminación “a un paso” de la siguiente cifra redonda.
Para el consumidor, la diferencia real es mínima, pero en la lectura rápida del precio el número parece más bajo. En un contexto donde el financiamiento, los plazos y las cuotas mensuales pesan tanto en la decisión, esa presentación del precio forma parte del paquete que se construye para hacer más sugestionable la compra.
Incluso sucede algo curioso. Cuando se le dice a los vendedores el precio redondeado, por ejemplo $24.000, algunos lo confirman sin corrección alguna.
Otra señal importante tiene que ver con la tecnología de propulsión: las unidades híbridas ganan visiblemente espacio frente a años anteriores. Casi todas las marcas que tienen opción híbrida la colocan en lugares destacados de sus stands, con rótulos que hablan de ahorro de combustible, menor huella ambiental y autonomía extendida. Los ejecutivos de ventas coinciden en un mismo punto: hay un grupo relevante de personas que no se siente del todo cómodo con los vehículos 100% eléctricos, ya sea por dudas sobre la autonomía, la disponibilidad de puntos de recarga o el costo inicial de compra.
El híbrido se presenta entonces como un compromiso intermedio: mantiene el motor de combustión como respaldo, permite recorridos largos sin depender únicamente de la batería y, al mismo tiempo, reduce el consumo y las emisiones respecto a un carro convencional. Para muchos compradores, ese equilibrio entre novedad y familiaridad resulta más atractivo que dar el salto directo al eléctrico puro.
Finalmente, hay un aspecto logístico o material que también refleja cómo ha madurado el mercado: no todas las marcas muestran su gama completa. A diferencia de otras épocas, en las que se intentaba llevar “todo lo que había” al piso de exhibición, este año varias agencias optaron por una selección más limitada. En lugar de desplegar cada variante de motor o equipamiento, priorizan los modelos que hoy tienen mayor salida: SUV, pickups, algunos sedanes clave y los híbridos o eléctricos que quieren empujar. Es una decisión práctica: menos carros en exhibición permite explicar mejor cada producto, enfocar la atención del visitante y ajustar el inventario físico a las preferencias reales del cliente.
Los visitantes podrán disfrutar de un horario extendido de lunes a sábado de 11:00 a.m. a 10:00 p.m., y los domingos de 11:00 a.m. a 7:00 p.m. El costo de la entrada es de ₡3.500 y se puede comprar de manera virtual en www.expomovilcr.com.
