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Cartaginés gana respiro financiero con la gran final del campeonato de fútbol

Más allá de si consigue o no su ansiado campeonato, Cartaginés logrará aliviar el déficit de unos ¢180 millones que abrió la pandemia en sus arcas

El Club Sport Cartaginés volverá a disputar una gran final del fútbol nacional este 3 de julio, después de nueve años de no tener esa oportunidad. La posibilidad de levantar un título de campeón ante Liga Deportiva Alajuelense es un hito deportivo para el histórico club de ‘la vieja metrópoli’, que no consigue un campeonato desde 1940; pero también un respiro para sus arcas, las cuales sufrieron de más con el impacto de la pandemia.

El club blanquiazul perdió unos ¢180 millones con la llegada del COVID-19, según estimaciones entregadas a EF por el presidente cartaginés, Leonardo Vargas.

Ahora, el equipo lograría llenar ese agujero solo con la venta de entradas para la doble final ante Alajuelense: la final de segunda ronda que ya se disputó el 26 de junio pasado y la gran final del campeonato programada para este 3 de julio.

Las series contra la Liga implican dos partidos en casa que no estaban presupuestados por los brumosos, pero que ahora les permitirán acceder a una importante inyección de recursos en momentos complejos.

La presidencia de Cartaginés no pudo brindar a EF un dato consolidado de la recaudación del primer partido de la final ante Alajuelense, ya disputado; sin embargo, se pueden realizar estimaciones para dimensionar la magnitud de los montos que ingresará Cartaginés con ambos partidos finales.

Si se multiplican los 7.000 boletos por juego que el equipo cartaginés suele colocar como mínimo por partido (según publicaciones de la prensa) por los montos mínimos cobrados por las entradas a ambos encuentros de la final; entonces habría que hablar de ingresos de más de ¢84 millones en el primer juego y de ¢140 millones en el segundo.

La entrada más barata para la final de segunda ronda ya disputada se vendió en ¢12.000; mientras que el monto subió hasta los ¢20.000 de cara al partido de la gran final de este 3 de julio.

El presidente Leonardo Vargas aseguró que el club si estimaba en su presupuesto que el equipo disputaría las semifinales del torneo, como finalmente ocurrió; pero que disputar las finales ha llegado como un premio adicional.

“Eso ya no lo presupuestamos, jamás, porque sabemos que es una situación más complicada”, dijo, consultado por este medio.

Las pérdidas de ¢180 millones de Cartaginés durante la pandemia son fáciles de comprender si se toma en cuenta que todos los equipos de fútbol de primera división dejaron de percibir ingresos por ventas de boletos entre marzo de 2020 y noviembre de 2021. En ese período debieron mantener completamente cerrados sus estadios y luego apenas pudieron realizar una reapertura gradual, que llegó a su punto máximo hasta marzo de este año, durante el torneo en curso.

“Nosotros ya teníamos un presupuesto hecho, sobre todo el del año 2020, y a raíz de la pandemia tuvimos contratos que teníamos que cumplir y una serie de cosas que se nos acumuló en un déficit bastante importante”, subrayó Vargas.

Además de llenar el déficit generado por la pandemia, el dinero de las finales ante Alajuelense se empleará en parte para pagar otras obligaciones del club, los gastos de los propios partidos y los eventuales premios que se deban cancelar por objetivos alcanzados, según la institución.

El periódico La Nación publicó en agosto del año pasado sobre la dura situación de endeudamiento que vive el Club Sport Cartaginés. El club incluso debió evitar en septiembre un remate de su estadio, el José Rafael ‘Fello’ Meza Ivancovich.

El presidente Vargas comentó para ese trabajo que el equipo todavía adeudaba $2,6 millones de $5 millones de un fideicomiso generado en 2017 y que, entre otras consecuencias, había generado la situación del remate.

Esa deuda continúa, según explicó el jerarca del club centenario a EF; sin embargo, se ha reducido. El jerarca de la institución aseguró que el principal del pasivo ahora mismo es de $2,3 millones y se han realizado gestiones para pagar oportunamente los intereses.

Las taquillas de las finales, lamentablemente para el club, no podrán aportar demasiado en ese sentido.

Los ingresos extra, sin embargo, son un alivio para no aumentar las obligaciones del club de manera más abultada. Además, la presencia en finales beneficia la venta de productos oficiales y el equipo blanquiazul también espera sacar rédito del premio de la FIFA por la clasificación de Costa Rica al Mundial de Qatar 2022.

“Todo esto nos va a ayudar a solventar las pérdidas antes de lo que teníamos pensado”, concluyó el directivo.

Ya en el Torneo de Verano 2013, la última vez que Cartaginés llegó a una final del fútbol nacional contra el Club Sport Herediano, los brumosos habían logrado recaudar ¢83 millones (unos ¢102 millones en colones de 2022, si se actualiza el monto por inflación).

Los boletos para los partidos finales, al tratarse de eventos de mayor interés y que requieren mayor inversión de los clubes, usualmente se venden a costos mayores. Por eso, el dinero que generan suele ser mucho más significativo que el del resto de los partidos de fase regular.

Por ejemplo, la Unión Nacional de Clubes de Fútbol de la Primera División (Unafut) informó el 10 de junio pasado que los brumosos registraron una recaudación por taquillas de ¢76,1 millones con los 11 partidos que jugó como local en la fase regular del torneo de Clausura en curso. Ahora, con los recursos de la semifinal, la final de segunda fase y la gran final se multiplicaría entre tres y cuatro veces ese registro.

La final podría ser un éxito deportivo para un club que ha esperado más de 80 años por alzar el título nacional nuevamente; pero, aún si no termina con esa racha de tantísimos años, es oxígeno puro para las finanzas del club que acaba de cumplir 116 años y va por más.

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