La Corporación Multi Inversiones (CMI), conglomerado guatemalteco que también gestiona marcas como Pollolandia en el mercado local hará movimientos que afectarán el sector de comidas rápidas.
La empresa, que en su país de origen maneja la marca Pollo Campero, ha anunciado cambios significativos en sus operaciones regionales y que atañen a Costa Rica.
Tras 13 años de presencia en el mercado costarricense, la cadena Pollo Granjero anunció el cese ordenado de sus operaciones. La marca, que ingresó al país en 2013, contaba hasta este momento con 96 puntos de venta operados directamente por la corporación. Esta decisión impacta a una plantilla de aproximadamente 280 colaboradores, a quienes la empresa ha garantizado el cumplimiento total de sus obligaciones legales y laborales tras un análisis que culmina con el cierre de esta línea de negocio específica.
A partir de este jueves 19 de marzo, ya los casi 100 locales en el país de la marca dejaron de operar.
El motivo principal de esta salida, de acuerdo con la empresa, responde a una optimización estratégica del portafolio de Corporación Multi Inversiones. Según José Miguel Fallas, Gerente Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de CMI para Costa Rica, la decisión es el resultado de un proceso de análisis riguroso sobre el modelo de negocio de la marca en el país. Aunque se trata de una medida compleja, la empresa enfatiza que es una acción puntual sobre la marca Granjero y no implica una retirada del conglomerado guatemalteco del territorio nacional.
Granjero se convirtió en la segunda cadena de pollo frito más grande del país, solo superada por Pollolandia, que maneja alrededor de 200 establecimientos en territorio costarricense. Otro de los indicadores que alertaron sobre el cierre de Granjero era la poca actividad que la marca tenía en sus redes sociales y de hecho, el último comentario publicado tanto en Facebook como en Instagram había sido el pasado 18 de febrero.

Pese al cierre, CMI no descarta que algunos puntos dejados por Granjero puedan ser aprovechados por Pollolandia, marca de la misma corporación pero que opera bajo el modelo de franquicia.
“Pollolandia opera bajo un modelo de franquicia independiente, que continuará presente en el mercado costarricense, por lo que la decisión de apertura nuevos puntos no depende exclusivamente de la compañía”, indicó Fallas.
Importancia de Costa Rica
Según CMI, el cierre de Granjero no significa la salida del conglomerado del país. La empresa enfatiza que Costa Rica sigue siendo un mercado fundamental dentro de su estrategia regional, por lo que mantendrá un compromiso sólido y de largo plazo respaldado por inversiones constantes en otras divisiones.
En el sector de alimentos, la corporación conserva una presencia robusta a través de marcas y plataformas como Pollo Rey, Molinos Modernos, Fhacasa, Cuétara y Aliansa, además de diversas operaciones industriales. Un ejemplo es la inversión de $20 millones ejecutada en 2023 mediante Pollo Rey para la adquisición del grupo Tico-Tico, a lo que se suman $9 millones destinados entre 2024 y 2025 para la expansión de su planta y centro de distribución.
Para el periodo 2026-2027, CMI proyecta una inversión adicional de aproximadamente $9 millones enfocada en mejorar su infraestructura interna. Estas acciones reflejan una visión de crecimiento sostenido que trasciende al negocio de los restaurantes. Asimismo, la compañía destaca su relevancia en el sector energético nacional, donde cuenta con más de 160 MW de capacidad instalada de energía renovable al servicio de la red eléctrica de Costa Rica.

Una década de operaciones
Pollo Granjero se posicionó en Costa Rica como un formato de pollo frito de bajo costo, con fuerte expansión territorial y un modelo pensado para ser altamente escalable, especialmente fuera de la Gran Área Metropolitana (GAM). CMI había operado durante cerca de dos décadas en el país con la marca Pollo Campero, pero en 2017 anunció el cierre de sus restaurantes Campero y el traslado de la apuesta local hacia Pollo Granjero, bajo el argumento de que el consumidor costarricense demandaba propuestas más accesibles en precio, ágiles y cercanas a los barrios. En ese momento ya existía una base importante de puntos de venta: mientras Pollo Campero llegó a operar apenas una decena de locales en unos 20 años, Pollo Granjero avanzaba rápidamente hacia el centenar de ubicaciones, lo que evidenciaba el potencial de crecimiento del concepto de bajo costo frente al formato tradicional de restaurante de mesa.
El modelo de negocio de Pollo Granjero se caracteriza por locales pequeños, ubicados en zonas de alto tráfico, muchas veces con pocas mesas y con una oferta fuertemente orientada a productos listos para llevar o para entrega mediante plataformas digitales y autoservicio, lo cual les permite reducir estructura, mantener costos operativos bajos y, a partir de ello, ofrecer precios competitivos en un segmento muy sensible al bolsillo. Este formato responde a cambios en los hábitos de consumo: personas con menos tiempo disponible, más afectadas por el tráfico y que buscan soluciones rápidas, cercanas a sus casas o lugares de trabajo, sin la formalidad ni el costo de un restaurante de servicio completo.
Tras una década de operación, Pollo Granjero tuvo hace meses un proceso de reorganización operativa en Costa Rica que consistió en el cierre de locales considerados de baja rentabilidad para reubicarlos en sitios catalogados como estratégicos, principalmente zonas con mayor flujo de personas y mejor potencial de ventas. La compañía insistió en ese momento en que no se trataba de un retiro del mercado costarricense, sino de un ajuste de eficiencia para optimizar la red de puntos de venta, y en diciembre de 2024 descartó la posibilidad de cierres definitivos que implicaran una reducción estructural de su presencia en el país.
En cuanto al impacto laboral, la empresa había señalado que la mayoría de los colaboradores de las sucursales clausuradas fueron trasladados a otras tiendas, con el objetivo de preservar los empleos generados por la marca.
En el panorama de la comida rápida costarricense orientada al formato exprés y de precios accesibles, Pollo Granjero se había consolidado, además, dentro de un grupo de marcas que han logrado una presencia particularmente fuerte fuera de la GAM, atendiendo barrios, cantones y comunidades donde las grandes cadenas tradicionales no siempre han llegado con la misma intensidad. Dentro de ese grupo se ubican también Pollolandia —marca hermana— y Ready Pizza, que junto a Pollo Granjero se han convertido en referentes de ofertas “a la vuelta de la esquina”, con productos económicos y locales de tamaño reducido que privilegian el servicio rápido sobre la experiencia de restaurante.
En el caso de Pollolandia, se describe una expansión enfocada en barrios y zonas periféricas, mientras que Ready Pizza se presenta como una cadena con restaurantes “de costa a costa”, con presencia significativa tanto en la GAM como en otras regiones del país, lo que refuerza la idea de un modelo de expansión que va más allá de los corredores tradicionales de centros comerciales y se inserta directamente en las comunidades.
Así, Pollo Granjero, Pollolandia y Ready Pizza han construido redes densas de puntos de venta que compiten por el mismo consumidor que busca soluciones rápidas, baratas y cercanas, y que, en buena medida, han redefinido el mapa de la comida rápida popular en Costa Rica, con un énfasis claro en atender al público que vive y trabaja fuera de los centros urbanos más consolidados.

