El mercado global de fusiones y adquisiciones vivió un cambio en 2025 después de años marcados por incertidumbre económica y volatilidad financiera.
Durante gran parte del año anterior, las compañías enfrentaron tasas elevadas, aranceles y un entorno geopolítico complejo que desalentó a muchos compradores, particularmente en mercados medianos y pequeños.
La cautela prevaleció durante ese periodo, con empresas posponiendo decisiones y analistas señalando que era difícil justificar movimientos estratégicos sin mayor claridad macroeconómica.
Sin embargo, el panorama comenzó a reconfigurarse, con mayores recursos disponibles y una mayor disposición de los líderes corporativos a asumir riesgos calculados.
En ese escenario emergente, las fusiones y adquisiciones corporativas repuntaron con fuerza en 2025. Según el comunicado de prensa de McKinsey & Company, la actividad en este segmento “creció un 64% hasta $2,9 billones“, superando el promedio de la última década y apuntando a un mercado más dinámico.
A nivel global, se indica que la actividad de fusiones y compras de empresas alcanzó un valor de $4,7 billones al cierre de 2025, consolidando una senda de crecimiento tras varios años de moderación.

Geográficamente, cerca del 70% de los grandes acuerdos tenían objetivos con base en América, mientras que alrededor del 20% se concentró en Europa, Oriente Medio y África, y el 10% restante correspondió a Asia-Pacífico, según el comunicado.
El repunte estuvo influido “por una economía sólida en Estados Unidos, tasas de interés bajando, índices bursátiles subiendo, ganancias corporativas fuertes y recortes fiscales”.
Grandes operaciones y sectores predominantes
De acuerdo con el comunicado, 10 de los 20 mayores acuerdos del mundo hechos en 2025 se dieron en sectores de tecnología, medios y telecomunicaciones, que abarcaron desde servicios de streaming hasta infraestructura de datos y redes.
Esa tendencia se corresponde con informes de la industria que muestran que las megaoperaciones —transacciones por encima de $5.000 millones— impulsaron gran parte del crecimiento en valor total de las fusiones y adquisiciones en 2025.
Informes de PricewaterhouseCoopers (PwC) señalan que el valor agregado del mercado subió notablemente, aunque el volumen general de operaciones mostró señales moderadas, lo que sugiere una recuperación impulsada por grandes transacciones más que por un aumento de actividad generalizada.
Además, reflejan que el crecimiento de las grandes transacciones ha sido suficiente para elevar el valor total del mercado global, incluso cuando la actividad de fusiones de tamaño medio y pequeño continúa contenida frente a niveles previos.
¿Qué significa la expansión geográfica de los adquirientes?
Una de las claves que destaca el informe es la expansión geográfica de las empresas que compran activos fuera de sus regiones de origen.
A diferencia de un enfoque más tradicional centrado en mercados domésticos, esto implica que compañías buscan oportunidades en regiones donde pueden diversificar su base de ingresos, acceder a nuevo talento o asegurar infraestructura estratégica.

En la práctica, este tipo de estrategia se ve cuando una empresa con operaciones centradas en Estados Unidos adquiere una compañía en América Latina o Europa para crecer fuera de su mercado original, obteniendo acceso a nuevos clientes y capacidades.
Dicha expansión no está exenta de desafíos: las diferencias regulatorias entre países, las barreras geopolíticas y los requisitos de cumplimiento pueden ralentizar o incluso bloquear acuerdos, lo que requiere una planificación estratégica más compleja.
Capital privado, macroeconomía e inteligencia artificial
El informe de McKinsey & Company también destaca la creciente actividad de las firmas de capital privado, que elevaron su participación con operaciones cuyo valor creció alrededor de 54%, hasta $1,2 billones en 2025.
Esa dinámica coincide con análisis de mercado de PwC que muestran que el valor global de las operaciones de fusiones y adquisiciones (M&A) aumentó de forma selectiva, con una elevada presencia de capital privado en transacciones de alto valor en sectores como tecnología y servicios financieros.
Otra dimensión importante es la perspectiva macroeconómica más estable, con menores presiones inflacionarias y una mayor claridad sobre tasas de interés que favorece decisiones de inversión y fusiones estratégicas.
A ello se suma el fenómeno del crédito privado, que se refiere al financiamiento obtenido fuera del sistema bancario tradicional, lo que permite estructurar operaciones de mayor complejidad sin depender exclusivamente de instituciones financieras convencionales.
En el entorno actual, la disponibilidad de este tipo de capital es vista como un factor clave para facilitar acuerdos grandes y complejos, especialmente cuando los bancos comerciales mantienen criterios de préstamo más conservadores.
La inteligencia artificial (IA) generativa también ha dejado de ser un componente experimental en el mundo de las fusiones y adquisiciones para convertirse en una herramienta estratégica. El uso de IA está siendo generalizado para identificar objetivos potenciales, acelerar procesos de debida diligencia, analizar riesgos y apoyar la integración posadquisición.
Según el documento, este tipo de tecnologías se utilizan para “conectar datos internos y externos, automatizando procesos y aprendiendo de cada operación”, lo que permite un mayor nivel de eficiencia y precisión.
La IA está emergiendo como una parte estructural de la ejecución de operaciones, influyendo en cada fase —desde la identificación de oportunidades hasta la planificación de integración— y obligando a las firmas a mejorar sus capacidades analíticas para mantenerse competitivas.
En este contexto, la adopción estratégica de tecnologías avanzadas es vista por ejecutivos de la industria como una ventaja competitiva decisiva.
Mirada hacia 2026
La combinación de factores descritos —expansión regional, capital privado y herramientas tecnológicas— sugiere que el impulso de 2025 no será un fenómeno aislado.
Los analistas de McKinsey & Company, indican que 2026 podría ser aún más activo en volumen y valor, con expectativas de un nuevo récord en flujo de acuerdos si se mantienen condiciones macroeconómicas favorables y se aprovecha la disponibilidad de capital creativo.
La proyección de menor presión inflacionaria, la reducción de los costos de financiación y una mayor seguridad en las perspectivas económicas están directamente asociadas con un entorno más propicio para fusiones y adquisiciones de mayor tamaño.
No obstante, los riesgos como la sobrevaloración de activos, tensiones geopolíticas renovadas o burbujas de liquidez pueden frenar la dinámica si no se gestionan con prudencia.
En conjunto, las cifras y tendencias internacionales apuntan a un mercado que está reenfocando su estructura: menos volumen de pequeños acuerdos, pero mayor valor agregado y concentración en operaciones estratégicas que redefinen sectores completos.
