Cada cuatro años, la fiebre por coleccionar el álbum Panini de la Copa Mundial de Fútbol se convierte en un fenómeno cultural que Costa Rica abraza con fervor. Esta pasión impulsa a miles de personas a sumergirse en la búsqueda, el intercambio y la inevitable especulación que rodea a cada nueva edición del álbum.
Esta vez, menos de 24 horas después de su lanzamiento oficial, el 4 de mayo pasado, el álbum Panini del Mundial 2026 ya había dinamizado el comercio minorista en Costa Rica y generado un mercado paralelo.
La expansión del torneo a 48 selecciones incrementó la cantidad de cromos necesarios a niveles históricos, lo que impulsó también la especulación financiera, el comercio no oficial de figuras escasas y un aumento en la inversión base para los coleccionistas locales.
Con 112 páginas y 980 postales, el nuevo álbum Panini del Mundial 2026 presenta un volumen sin precedentes en la historia de la publicación. Las estimaciones sugieren que, si alguien desea llenar el álbum en solitario, deberá adquirir entre 985 y 1.000 sobres e invertir en ello más de ¢600.000.

Reacción en tiempo récord
Desde inicios de marzo del 2026, varias de las cadenas minoristas autorizadas en Costa Rica iniciaron la preventa del álbum Panini. Desde entonces, se fijó el precio del sobre individual con siete postales en ¢650 y el del “cubo” de 104 sobres, en ¢67.600. Por su parte, el álbum especial de pasta dura tiene un precio oficial de ¢6.000 y el álbum gold —con un acabado especial— vale ¢10.000.
Pocas horas después del lanzamiento, la expectativa por tener el álbum en las manos, la alta probabilidad de repetición y el volumen de la colección desató casi en tiempo récord un mercado paralelo de intercambio y reventa en el país. A ello se sumó el retraso en la entrega de álbumes y cubos adquiridos en la preventa realizada semanas atrás, lo que fomentó márgenes de ganancia significativos para los revendedores que buscaban capitalizar la frustración de los compradores.
Por ejemplo, en las primeras horas de venta, la búsqueda se concentró en los álbumes de tapa dura. Ante la comunicación de algunos comercios autorizados de que tardarían un par de días en llegar al país, las redes sociales se llenaron con avisos y anuncios de que ya estaban disponibles en algunos supermercados o locales.
La oferta, que incluía álbumes traídos de Colombia y México, se agotó en cuestión de horas y no faltaron las quejas de que algunos revendedores habían acaparado la compra.
A las quejas de los coleccionistas se sumaron los paquetes o botellas de Coca-Cola abiertos en varios supermercados para extraer los sobres con postales promocionales sin tener que pagar los ¢2.800 que cuesta la promoción de cuatro refrescos o el costo de una botella con una postal oculta en la etiqueta.

Tierra fértil para especuladores
Las redes sociales se han convertido en una plataforma vital para el intercambio de postales y tierra fértil para todo tipo de especulaciones. Solo en Facebook existen más de diez grupos públicos dedicados a la venta e intercambio de productos alusivos al álbum Panini 2026, en los cuales se realizan unas 25 publicaciones al día.
Están, por ejemplo, grupos de todo el país, como el llamado Venta e Intercambio Álbum Panini FIFA World Cup 2026 Costa Rica, que tiene más de 23.000 miembros, y grupos regionales para intercambio en Alajuela, Heredia o Cartago.
De la interacción en cada uno de esos grupos es posible deducir que existen también numerosos grupos de WhatsApp o aplicaciones con decenas de miembros que se ponen en contacto para intercambiar postales repetidas o comprar las que necesitan para completar el álbum.
Más allá del intercambio habitual de postales “normales”, el comercio especulativo se concentra en las figuritas metalizadas u holográficas y las postales especiales (estadios, mascotas, el trofeo oficial y jugadores de alta jerarquía), cuya tasa de aparición por caja es menor.
De las publicaciones en redes sociales es fácil determinar que el precio común de las postales normales y equipos es de unos ¢100; los escudos valen ¢500 y los llamados stickers especiales se pueden conseguir por un rango de ¢500-¢2.000.
Sin embargo, las sorpresas comienzan cuando se trata de los llamados jugadores top (Ousmane Dembélé, Lamine Yamal, Vinicius Jr., Erling Haaland, Jude Bellingham, Luka Modric, etc.), cuyo precio mínimo oscila entre los ¢1.000 y los ¢2.000; y aumentan a más de ¢3.000 cuando se trata de las postales del argentino Lionel Messi, el portugués Cristiano Ronaldo y el francés Kylian Mbappé.
Para jugadores como Messi, Cristiano y Modric, el monto crece hasta la exageración porque, más allá de la fama que tienen en el mundo del fútbol, este sería su último Mundial y eso aumenta el valor para los coleccionistas.

Ofertas tan elevadas como raras
Ciertas piezas han alcanzado cotizaciones exorbitantes dentro del mercado secundario creado para completar el álbum Panini del Mundial 2026; entre ellas, la “lámina 00” (postal holográfica con el logo de Panini), las postales de Coca-Cola (solo se consiguen al comprar botellas o latas del refresco) y los Extra Stickers (80 estampas de colección que vienen en los sobres, pero no se pegan en el álbum).
Estos últimos son quizá los que más especulación generan. Se trata de postales de 20 jugadores en cuatro series (base, bronce, plata y oro), de las que muchos han llegado a ofrecer hasta ¢50.000 o 200 postales por un solo cromo adhesivo.
Y entre tanta oferta descontrolada, no falta el coleccionador novato o inexperto que publica los stickers que tiene a disposición y pregunta: “¿Cuánto dan por esto?” o “¿cuánto es lo justo que puedo cobrar por esto?”.
Como buenos ticos, algunos no pueden evitar caer en la chota y ofrecen desde almuerzos y cabezas de ganado hasta lotes en la playa. Los más serios sí se concentran en negociar y ponen sobre la mesa decenas de postales repetidas, varios miles de colones e incluso pulseras.
Algunos miembros también ayudan a controlar los precios, pero sobre todo a alertar de posibles estafas o transacciones peligrosas hechas por personas que cobran montos por adelantado y no envían las postales a sus compradores o envían material no oficial.

No entrarán más postales al país
Grupo Dipo, distribuidor oficial de Panini en Costa Rica, cuenta con presencia en más de 6.000 puntos de venta en todo el país. Adicionalmente, tiene siete Panini Points ubicados en distintos centros comerciales, habilitados como espacios especializados para la experiencia de compra e intercambio de postales.
“Como parte de las activaciones alrededor del lanzamiento del álbum, se han estado realizando jornadas de intercambio y actividades especiales. Las próximas tendrán lugar el 31 de mayo en Plaza Bruno’s de Multiplaza Escazú y el 14 de junio en Plaza Old Navy, de Multiplaza Curridabat”, explicó Cristian Oreamuno, gerente de Marca de Panini Costa Rica.
Oreamuno explicó que la cantidad de álbumes y postales disponibles actualmente en el territorio nacional se mantendrá sin cambios, dado que no se solicitaron suministros extra.
“Debido a los tiempos de producción y logística, así como al calendario particular de esta edición marcada por el repechaje disputado a finales del mes de marzo, el inventario fue definido previamente y llegó al país a inicios de mayo, lo que no permitió gestionar recompras adicionales”, aseguró.
A la fecha, Grupo Dipo no ha recibido ninguna denuncia formal relacionada con estafas o plagio vinculados con la venta del álbum. No obstante, según Oreamuno, en caso de detectarse situaciones de este tipo, se estarían valorando las medidas correspondientes.
