Hablar de dinero con los pequeños de la casa es tan importante como enseñarles a leer y escribir.
Así lo afirma el economista del Banco Nacional (BN), José Daniel Artavia, quien enfatizó en que poner el tema sobre la mesa desde el hogar permite a los menores comprender, desde edades tempranas, el valor de sus decisiones, en este caso, financieras.
Además, desarrolla hábitos responsables y fortalece habilidades que les serán útiles en el futuro, agregó:
“La educación financiera no debe verse como una materia compleja, sino como una experiencia cotidiana que puede surgir en conversaciones familiares, decisiones de compra o metas compartidas”.

Artavia asegura que, como “la niñez es una etapa en la que se construyen aprendizajes que acompañarán a las personas durante toda su vida”, cada conversación que se tenga durante ella “representa una oportunidad para educar y empoderar a las nuevas generaciones, brindándoles herramientas que les permitan crecer, desarrollar su potencial y transformar sus sueños en oportunidades”.
Por ello, y con el objetivo de guiar a los padres en este proceso, el BN desarrolló una guía para empezar a tener estas conversaciones en casa. Tome nota.
Cinco ideas para empezar
El BN planteó cinco puntos base para comenzar a hablar de dinero en el hogar.
El primero, explicó Artavia, consiste en hacer que los niños se pregunten qué significa esperar por algo que realmente quieren.
“Vivimos en una época donde muchas cosas suceden de inmediato. Sin embargo, enseñar a los niños que algunas metas requieren tiempo les ayuda a desarrollar paciencia, perseverancia y compromiso”, explicó.
También es importante que desde pequeños comprendan que los sueños se construyen paso a paso, pues eso “les permitirá valorar más cada logro alcanzado”.
El segundo punto consiste en diferenciar entre un deseo y una necesidad mediante conversaciones “sobre lo que realmente necesitamos y aquello que simplemente deseamos”.
Esta práctica fortalece la capacidad de análisis y ayuda a formar personas más conscientes de sus decisiones y del impacto que estas tienen en su bienestar.
Artavia también recomendó aprovechar cada decisión de compra en el hogar para abordar el tema, pues “todas son una excelente oportunidad de aprendizaje”.
El valor del esfuerzo
Otro punto importante es ayudar a los menores a comprender que el dinero proviene del trabajo, la dedicación y el tiempo.
De esta manera, pueden desarrollar respeto por los recursos y aprender a utilizarlos de forma más responsable. “Esta enseñanza contribuye a construir hábitos que les acompañarán a lo largo de toda la vida”, dijo Artavia.
Además, la educación financiera abre una oportunidad para fortalecer valores como la empatía y la solidaridad hacia otras personas.
“Compartir, colaborar o destinar una parte de los recursos para ayudar a otros les permite comprender que el bienestar personal está estrechamente ligado al bienestar de la comunidad”, agregó.

Finalmente, el experto recomendó incluir a los menores en las metas familiares y explicarles el proceso para alcanzarlas, ya que esto permite que los niños relacionen el dinero con propósitos y no únicamente con compras.
“Cuando aprenden a planificar para cumplir sueños, desarrollan una visión más responsable y sostenible del futuro”, dijo el economista.
“Educar y empoderar a las nuevas generaciones es una forma de contribuir al desarrollo de una mejor sociedad, donde más personas tengan la oportunidad de crecer, prosperar y construir un futuro con propósito”, concluyó.