Abundan quienes llegan a internet con la aspiración de convertirse en creadores de contenido, pero son pocos los que alcanzan el nivel de posicionamiento que ha logrado “La Chita”.
En el marco del especial de empleo y mercado laboral publicado por El Financiero este mes de junio, Lab de Ideas conversó con Adanis Jiménez, la influencer detrás de este personaje, sobre cómo las plataformas digitales le abrieron la puerta para pasar de trabajar en empleos como guarda de seguridad para vivir de “compartir su esencia” en redes sociales.

Desde Upala
A los 18 años, debido a las presiones económicas que enfrentaba su familia, Adanis dejó el colegio y su casa en Upala para buscar oportunidades laborales en la capital y con las que pudiera apoyar a su madre y a sus hermanos.
“Yo vengo de una familia humilde, pero cuando digo humilde me refiero a piso de tierra y paredes que se quebraban y sosteníamos con láminas de fibrolit”, contó Jiménez a Lab de Ideas.
Esa realidad la llevó a desempeñarse en múltiples oficios: desde guarda de seguridad hasta mucama, e incluso como “payasita” animando fiestas. De esas experiencias —asegura— surgieron las historias que más adelante compartiría en sus primeros videos, donde relataba anécdotas cotidianas.
“Desde que tenía once años hacía videos en Facebook. Luego apareció TikTok y empecé a grabar cuando trabajaba en seguridad, como si fuera mi ‘querido diario’. Era una forma de conectar con la gente a través de anécdotas vacilonas y del contraste entre crecer en un pueblo y luego venir a San José”, explicó.
Una de ellas, recordó Jimenez, fue la vez que le cortaron el servicio de internet en la cochera adaptada a apartamento donde vivía mientras trabajaba como guarda. La falta de conexión la obligó a pausar sus videos durante varios días y al contar lo ocurrido en redes, descubrió la primer oportunidad de monetización:
“Después de publicar una muchacha me contactó para decirme que quería enviarme productos de su marca y preguntarme cuánto cobraba. Me dio risa porque al final me dijo: ‘Y para que se pague el plan de internet’. Nunca imaginé que alguien quisiera pagarme solo por mostrar lo que vende”.
¿Se puede realmente vivir esto?
Jiménez respondió a la pregunta anterior con un claro “Sí”. La clave, sin embargo, ha sido mantenerse fiel a su identidad.
La creadora afirma que esa autenticidad es lo que hoy le permite vivir de la creación de contenido y le ha abierto puertas para conducir eventos y gestionar redes sociales para distintas marcas.
“No puedo dejar de ser yo para vender algo porque la gente está ahí para ver a ‘La Chita’. Si cambio eso por complacer a una marca, sería como traicionarme a mí misma”.
También advirtió que, aunque cada influencer trabaja de forma distinta, lograr ingresos sostenibles en este negocio exige organización financiera y planificación: algunas marcas pagan a plazos de hasta 90 días, mientras que otras colaboraciones pueden ser mediante canje o pagos inmediatos. Por ello, insistió, mantener un equilibrio es fundamental.
“No vas a recibir un pago quincenal, por eso tenés que acomodarte teniendo claro que no sabés si un mes te va a ir muy bien o no. En mi caso, si veo que me va bien compro un poquito más de comida y pago dos meses de alquiler o adelanto pagos, porque uno nunca sabe lo que va a pasar mañana. Hay que jugársela y meterle amor porque este es tu negocio”.

Finalmente, concluyó “La Chita”, es necesario romper los límites de la propia mente y vencer los pensamientos de duda sobre las propias capacidades. Eso es clave para mantenerse fiel a ese espíritu y salir adelante:
“Yo creo que los sueños son recuerdos del futuro y que el dinero se hizo redondo para rodar y de papel para volar. Por eso en todo lo que he hecho y hago actualmente, doy todo de mí y soy, y seré, siempre yo misma”, concluyó la creadora.
