Tras convertirse en el primer costarricense en obtener el pase de oro en el concurso Got Talent España, Lab de Ideas conversó con Sebas Guillem, el artista que utiliza el calor humano y la conexión con las personas como motor de su arte.
Este cantautor, quien se define a sí mismo un niño inquieto y altamente expresivo, afirma que su éxito se debe a que tuvo la oportunidad de explorar sus talentos gracias a los espacios seguros y a la formación brindada por sus padres.
También aseguró que la música y el arte han estado presentes desde su infancia, cuando inició en clases de actuación, teatro y piano como una forma de aprender distintas maneras de expresarse:
“El primer instrumento que aprendí a tocar fue el piano. Mi papá me compró uno chiquitito que tenía luces”, contó. “Cuando él salía del trabajo me decía: ‘cuando vuelva me cuentas qué aprendiste’. Yo lo esperaba, luego él prendía las luces y así, muy empíricamente, iba aprendiendo”.
El artista resaltó, además, el apoyo que recibió de algunos de sus profesores en el colegio y de cómo, en esa etapa, comenzó a incursionar en la guitarra y la percusión:
“Tuve profesores que me impulsaron y, para mí, no era una presión, sino una invitación constante a explorar el tiempo que tenía para el bien. Mi papá siempre me ha dicho: ‘si Dios te dio talentos, tienes que usarlos a su servicio para que otras personas también puedan verse influenciadas y luego tomar eso y hacerlo a su manera, de forma única y auténtica’”.
Al preguntarle por el momento en el que decidió tomar la música como su carrera profesional, Guillem explicó cómo sus planes cambiaron tras estudiar tres cuatrimestres de Arquitectura, un periodo en el que comprendió que, aunque no tenía un norte completamente definido, su mundo estaba en la música:
“Me iba a tocar a restaurantes los fines de semana. Mi mamá me acompañaba con la guitarra a tocar puertas y mis amigos me ayudaban a conseguir espacios. Fue muy bonito. A veces me pagaban con comida y yo me emocionaba solo con recibir comida gratis. Así empezó todo”.

Hacerlo por las personas
Para Guillem las conexiones con el público son una parte esencial de las razones por las que ama su trabajo.
Para él, interactuar con las personas después de los conciertos, conversar y escuchar sus historias es “gasolina pura” para su creatividad:
“Escuchar a alguien decirte que tu música lo acompañó en un proceso es algo que no tiene precio. La calidad humana es la gasolina de mi música y de mi persona. Si mañana me fuera de este mundo, me gustaría pensar que dejé una interacción positiva en alguien”.
Guillem también dijo estar muy agradecido por la oportunidad de una preparación artística humana y llena de experiencias que le ha permitido alegrar a otros, hecho que —según comentó— le ayudó a sentirse familiarizado durante la competencia en Got Talent España.
“Sentí mucha familiaridad a la hora de ver a las personas sonreír, y creo que eso se relaciona muchísimo con todas las interacciones que he tenido a lo largo de los años. Uno puede ver la misma sonrisa en los jueces, en la gente que me vio en ese escenario en González y en esas personas que, después de un concierto en Costa Rica, me han visto a los ojos y me han dicho: ‘¡Mae, gracias por la experiencia!’”.
Semifinales y lo que viene después
Guillem disputará las semifinales de Got Talent España 2026 en el mes de marzo, con una canción y un acto artístico distintos.
A futuro desea colaborar con artistas que admira en la escena internacional y sobre lo que resta de la competencia. afirmó que:
“Ya el hecho de haber logrado el pase dorado para mí es increíble; lo demás es un valor agregado que me quita muchísima presión de encima. Quiero seguir haciendo lo que me gusta y disfrutarlo. Más allá de ganar, conectar con la gente y cantar ha sido lo más bonito”.