A pocos días del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, los estrictos controles migratorios en Norteamérica han provocado un arranque turbulento para múltiples delegaciones. Revocaciones de visado, deportaciones e interrogatorios prolongados han afectado directamente a árbitros, cuerpos técnicos y jugadores internacionales.
El incidente de mayor impacto hasta el momento involucra al árbitro somalí Omar Artan, quien fue deportado a Turquía tras aterrizar en Miami. A pesar de haber sido seleccionado oficialmente por la FIFA y contar con documentación, Artan fue sometido a un interrogatorio aduanal de 11 horas.
“Estoy muy, muy decepcionado. Simplemente soy un árbitro que intenta cumplir su sueño, el mayor sueño de mi vida: venir al Mundial”, expresó el silbatero en entrevista con The New York Times.
El máximo organismo del fútbol emitió un comunicado en el que aclaró que Artan no podrá participar en la Copa del Mundo del 2026, a pesar de que inicialmente había sido invitado para formar parte del torneo.
“La FIFA no participa en los procesos de inmigración del país anfitrión, incluidas las resoluciones sobre visados, y las autoridades le han informado de que la situación del Sr. Artan no se modificará por el momento”, detalló la entidad en el comunicado.

Conflicto geopolítico afecta a Irán
Las restricciones gubernamentales estadounidenses también han alterado severamente la preparación de varias selecciones nacionales. La delegación de Irán se vio forzada a establecer su campamento base en las instalaciones del club Xolos, en Tijuana, México, mientras aguarda la resolución de 15 visados pendientes correspondientes a miembros de su cuerpo técnico y directiva.
El embajador de Irán en México, Abolfazl Pasandideh, agradeció públicamente la hospitalidad mexicana durante una conferencia de prensa en Baja California. Al ser consultado sobre las complicaciones logísticas y el tenso contexto geopolítico que rodea a su nación, el diplomático señaló de manera escueta: “Es natural que nuestra selección se haya enfrentado a desafíos”.
El rigor de los filtros migratorios también afectó a la selección de Irak. Su delantero estrella, Aymen Hussein, clave para la clasificación de su país tras 40 años de ausencia en la cita mundialista, fue retenido e interrogado por más de siete horas el pasado 6 de junio, a su llegada al aeropuerto de Chicago.
Medios de Irak atribuyeron la detención a una presunta “confusión de nombres”, mientras que al fotógrafo oficial del equipo se le negó el ingreso al país de manera definitiva tras una inspección a su dispositivo móvil.

FIFA se distancia
Frente a la escalada de conflictos, la FIFA ha optado por mantener distancia de las políticas soberanas de los países organizadores del Mundial. A través de canales oficiales, el organismo ha reiterado que las decisiones migratorias, la emisión de visas y los criterios de admisión fronteriza recaen exclusivamente bajo la jurisdicción de los gobiernos anfitriones.
A la par de los incidentes que involucran a delegaciones deportivas, los gobiernos de Estados Unidos, México y Canadá han implementado un dispositivo de seguridad trilateral sin precedentes. Esto incluye el despliegue de filtros de revisión más rigurosos ante el flujo masivo de turistas, lo que ha generado advertencias por parte de organizaciones de derechos humanos para los aficionados que cruzarán las fronteras terrestres.
Especialistas han pedido máxima precaución a los asistentes internacionales y poblaciones vulnerables.
La doctora Karla Valenzuela, académica experta en migración de la Universidad Iberoamericana de México, instó a los viajeros a tener contacto directo con sus representaciones diplomáticas.
“Ahí es donde se debe acudir en caso de una detención arbitraria o cualquier problema relacionado con la situación migratoria”, explicó, subrayando el clima de estricta revisión que imperará en Norteamérica durante el mes de competencia.
