Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca cubierto de hielo en un 80%, fascina por sus hipotéticos recursos mineros y su importancia geoestratégica, lo que explica las ambiciones expansionistas del presidente estadounidense Donald Trump.
Estas son las principales razones del interés del republicano por esta isla de 2,16 millones de kilómetros cuadrados, el doble del territorio de Colombia a título comparativo.
Sector minero poco explotado
Desde 2009 los groenlandeses tienen poder decisorio sobre el uso de sus materias primas.
El gobierno local, cuya principal fuente de ingresos es la pesca, presume de las riquezas de su subsuelo, aunque solo dos minas están en actividad y la producción es limitada.
En un momento en que aumenta la demanda de metales y minerales, la carrera por los recursos no explotados se acelera y Groenlandia podría presentarse como un El Dorado, a pesar de un entorno polar inhóspito y de infraestructuras aún incipientes.

El acceso a los recursos minerales de Groenlandia es considerado crucial por los estadounidenses, que firmaron en 2019 un memorando de cooperación en este sector. Los europeos siguieron sus pasos cuatro años más tarde con su propio acuerdo de colaboración.
Los suelos groenlandeses están extremadamente bien cartografiados, lo que ha permitido elaborar un mapa detallado de los recursos.
La UE identificó así 25 de los 34 minerales de su lista oficial de materias primas esenciales, incluidas las tierras raras.
Amaroq explota la mina de oro del territorio y prevé desarrollar otra de tierras raras, Black Angel. Esta podría entrar en funcionamiento en 2027 o 2028, gracias a la existencia previa de infraestructuras, puesto que el sitio estuvo en actividad una primera vez en la década de 1940 y luego entre 1973 y 1990.
Allí Amaroq podría extraer zinc, plomo y plata, pero también elementos críticos como germanio, galio y cadmio.
En la costa occidental, Lumina Sustainable Materials explota desde 2019 un yacimiento de anortosita.
Con su proyecto Tanbreez (tántalo, niobio, circonio), la compañía Critical Metals, cotizada en el Nasdaq, quiere abrir este año una mina de tierras raras cerca de Quaqortoq (sur), con el objetivo de empezar a extraer a gran escala el año próximo.
Desde el punto de vista económico, Groenlandia, que busca emanciparse algún día de Dinamarca, sigue dependiendo en gran medida de una subvención de Copenhague, que aporta una quinta parte de su PIB.
Más cerca de Nueva York
Groenlandia es un territorio autónomo donde la justicia y las políticas monetaria, exterior, de defensa y de seguridad dependen de Copenhague.
Pero con una capital más cercana a Nueva York que a Copenhague, Groenlandia forma parte de la zona de interés de Estados Unidos, señala a la AFP la historiadora Astrid Andersen, del Instituto Danés de Estudios Internacionales.
Durante la Segunda Guerra Mundial, “cuando Dinamarca estaba ocupada por Alemania, Estados Unidos se hizo cargo de Groenlandia. De alguna manera nunca se fue”, destaca.
Washington mantiene una base militar activa en el noreste de la isla, en Pituffik (anteriormente Thule).

Esta base se utilizó como puesto de alerta frente a la URSS durante la Guerra Fría y sigue siendo un eslabón esencial del escudo antimisiles estadounidense.
Para compensar la falta de vigilancia del espacio aéreo y submarino al este de Groenlandia, que podría convertirse en un problema a medida que el deshielo libera las rutas marítimas, Dinamarca está invirtiendo en patrulleros árticos, drones y quiere aumentar la vigilancia aérea y los radares costeros.
Ubicación estratégica
Situada entre el Atlántico Norte y el Ártico, cerca de Estados Unidos, Canadá y Rusia, Groenlandia ocupa una posición geográfica estratégica.
Donald Trump acusa a Copenhague de no garantizar adecuadamente la seguridad de este gigantesco territorio frente a Rusia y China.
Dinamarca, miembro de la OTAN, rechaza estas afirmaciones y recuerda haber invertido cerca de 90.000 millones de coronas (unos 14.000 millones de dólares) para reforzar su presencia militar en el Ártico.
Unas horas antes de una reunión crucial celebrada el miércoles entre los jefes de la diplomacia danesa y groenlandesa y su homólogo estadounidense Marco Rubio y el vicepresidente J. D. Vance, Dinamarca prometió “reforzar su presencia militar” en Groenlandia y dialogar con la OTAN para aumentar la presencia de la Alianza en el Ártico, según el ministro danés de Defensa.

