La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar este domingo 12 de julio con una nueva ronda de ataques militares que puso en duda la continuidad de la tregua alcanzada en junio.
Este nuevo conflicto reavivó las preocupaciones internacionales sobre la seguridad y la estabilidad de una de las rutas marítimas más estratégicas para el comercio mundial de petróleo.
Irán respondió a los recientes bombardeos estadounidenses con el lanzamiento de misiles y drones contra varios países del Golfo Pérsico que son aliados de Washington.

Tras la ofensiva, Teherán anunció el cierre del estrecho de Ormuz, un paso por el cual transita una parte significativa del crudo que se comercializa a nivel global.
El recrudecimiento del conflicto ocurrió luego de que Estados Unidos responsabilizara a Irán por una serie de ataques contra un buque comercial en la zona.
Como medida de represalia, el Mando Central de Estados Unidos (Centcom) confirmó la ejecución de cerca de 140 ataques contra objetivos iraníes.
Pocas horas después, el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que su país golpeó a la nación islámica “muy duro” durante la operación militar.
“Teníamos un acuerdo con ellos ayer. Estaban cediendo en todo y, de repente, dos horas después de eso atacaron un barco con un dron”, declaró Trump a la cadena CNN, tras confirmar que el alto al fuego pactado entre ambas naciones se dio por terminado de forma definitiva tras el ataque.
Disputa por el estrecho de Ormuz
En respuesta a la ofensiva norteamericana, los Guardianes de la Revolución iraní informaron de que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado al tránsito comercial “hasta nuevo aviso y hasta el fin de las intervenciones estadounidenses en esta región”.
La organización militar también se atribuyó ataques directos contra varios países del Golfo y reivindicó un inusual bombardeo dirigido hacia instalaciones de apoyo logístico para portaaviones estadounidenses en el puerto de Duqm, en Omán.
Pese a las advertencias de Teherán, el ejército estadounidense rechazó horas más tarde la afirmación iraní y sostuvo que el tránsito marítimo por el estrecho continúa operando con normalidad.
“Irán no controla el estrecho de Ormuz”, indicó el mando militar de Estados Unidos.
Históricamente, el control de este cuello de botella marítimo se ha convertido en el principal instrumento de presión geopolítica por parte de Irán.
Mohsen Rezai, asesor militar del líder supremo iraní, llegó a afirmar que el paso estratégico “es más importante que decenas de bombas atómicas”.
Impacto regional y ataques a embarcaciones
La nueva escalada de violencia no se limitó a objetivos estadounidenses, sino que alcanzó a otras naciones de la región. Países como Kuwait, Baréin y Emiratos Árabes Unidos reportaron incursiones aéreas en sus territorios.
En Catar, se escucharon múltiples explosiones y las autoridades de ese país informaron sobre la intercepción de varios misiles.
El gobierno iraní justificó que uno de sus objetivos principales fue una base aérea estadounidense ubicada precisamente en territorio catarí.
Por su parte, Jordania comunicó que tres misiles iraníes impactaron dentro de sus fronteras, aunque sin provocar daños materiales ni víctimas.
En territorio de Irán, medios oficiales confirmaron explosiones en Bandar Abás, Sirik, la isla de Qeshm y la provincia de Juzestán, reportando además el fallecimiento de un soldado en la ciudad costera de Jask.
Como parte de las tensiones en el mar, los Guardianes de la Revolución justificaron el cierre de Ormuz indicando que realizaron disparos de advertencia contra un barco mercantil que presuntamente intentó utilizar “una ruta no autorizada”.
Irán mantiene la postura de que únicamente permitirá el tránsito por un corredor específico cercano a sus costas, descartando el paso libre que existía previo a esta crisis.

Según la agencia británica de seguridad marítima (UKMTO), este incidente se registró a 17 kilómetros al este de la península de Musandam, en Omán.
El buque sufrió un fuerte incendio y la tripulación se vio obligada a abandonarlo en una embarcación de emergencia.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de India detalló que en la nave comercial viajaban 11 ciudadanos indios, de los cuales diez lograron ser rescatados con vida, mientras que uno permanece en condición de desaparecido.
