El 12 de junio de 2026, SpaceX está prevista para debutar en el Nasdaq bajo el símbolo SPCX, a un precio de colocación de $135 por acción, buscando recaudar hasta $75.000 millones en lo que sería el mayor IPO de la historia. La respuesta corta a si será “fácil” comprar acciones: no del todo. La empresa ha tomado medidas inéditas para incluir al inversionista minorista, pero una serie de barreras prácticas, estructurales y de riesgo hacen que el camino sea más complejo de lo que los titulares sugieren.
La promesa: SpaceX abre la puerta al retail
Por primera vez en su historia de 24 años como empresa privada, SpaceX permitirá que inversionistas ordinarios compren acciones directamente en la oferta pública inicial. Esto es un cambio radical: en la mayoría de los IPOs grandes, entre el 90% y el 95% de las acciones van a inversores institucionales —bancos de inversión, fondos de pensiones, fondos soberanos— y apenas entre el 5% y el 10% llega a manos de personas comunes.
SpaceX ha comprometido reservar hasta el 30% del total de acciones ofertadas para inversionistas minoristas. Para contexto, un analista con 25 años en banca de capital estimó que eso representa entre $25.000 y $26.000 millones en acciones para retail —entre 100 y 150 veces más de lo que se ha visto en cualquier oferta minorista anterior. Las plataformas designadas para distribuir esas acciones son: Charles Schwab, Fidelity, Robinhood, SoFi y E*TRADE.
Una característica destacada: SpaceX prometió que los inversionistas minoristas podrán comprar al mismo precio de colocación que los grandes institucionales —$135 por acción—, eliminando la desventaja habitual de entrar al mercado secundario después del “primer salto” de precio.

Las barreras reales: ¿Quién puede comprar y cómo?
Para inversionistas latinoamericanos y costarricenses, el acceso directo al IPO tiene obstáculos concretos. De las cinco plataformas oficiales, solo Schwab Internacional permite abrir cuentas a clientes no residentes en EE.UU., a través de una cuenta Schwab One International. Las demás —Robinhood, Fidelity, SoFi, E*TRADE— están restringidas a residentes en territorio estadounidense.
Esto significa que la gran mayoría de los latinoamericanos interesados en el IPO tendrá que buscar alternativas:
- Un broker local o regional con acceso al mercado estadounidense y que participe en la colocación
- Brokers con presencia en EE.UU. que acepten clientes internacionales (con todo el proceso de apertura de cuenta no-residente)
- Esperar al mercado secundario: comprar una vez que SPCX ya cotice en el Nasdaq como cualquier otra acción estadounidense, pero a precio de mercado abierto
Requisitos mínimos de capital
No basta con tener una cuenta. Los requisitos de capital son elevados:
| Plataforma | Requisito mínimo |
|---|---|
| Charles Schwab | $100.000 en saldo total |
| Fidelity | Reducido a $2.000 (antes $100.000) |
| Robinhood | Sin mínimo declarado |
| SoFi | Sin mínimo declarado |
| E*TRADE | Sin mínimo declarado |
Schwab —la única opción real para latinoamericanos sin residencia en EE.UU.— exige $100.000 de saldo. Esto excluye automáticamente a la mayoría de los inversionistas individuales de la región.
Las asignaciones no están garantizadas
Incluso si se cumple con todos los requisitos, no hay garantía de recibir las acciones que se solicitan. El proceso funciona mediante una “Indicación de Interés” o “Oferta Condicional de Compra”: el inversionista declara cuántas acciones quiere, pero la asignación final la decide la plataforma en función de la demanda total. Dado que la demanda proyectada supera con creces la oferta, es muy probable que los pequeños inversionistas reciban una fracción de lo solicitado —o nada en absoluto.

Las trampas que el hype no cuenta
1. La valoración desafía la lógica financiera convencional
Los números detrás del IPO merecen cautela. A una valoración de $1,75 billones, SpaceX cotizaría a 80 veces sus ingresos estimados de 2026, o entre 73x y 125x según distintos modelos. Morningstar sitúa el valor razonable entre $1,1 y $1,7 billones, lo que implica que el extremo alto de la valoración ya descuenta “años de ejecución perfecta”.
Los ingresos de SpaceX en 2025 fueron de $18.700 millones, un crecimiento del 33%. Sin embargo, la empresa registró pérdidas netas cercanas a $5.000 millones en ese mismo período, en parte por su fusión con xAI (la empresa de inteligencia artificial de Musk), que arrastra un significativo “burn rate”.
2. Control absoluto de Musk: el inversionista no tiene voz
SpaceX utiliza una estructura de doble clase de acciones. Las acciones que se venden al público (Clase A) tienen 1 voto cada una. Las acciones que retiene Musk (Clase B) tienen 10 votos cada una. Tras el IPO, Musk seguirá controlando más del 50% del poder de voto, lo que convierte a SpaceX en una “empresa controlada” bajo los estándares de Nasdaq.
La propia empresa advirtió en su prospecto: “Esto limitará o impedirá su capacidad de influir en los asuntos corporativos y en la elección de nuestros directores”. Adicionalmente, SpaceX se constituyó en Texas, donde los accionistas no pueden presentar demandas derivativas a menos que posean al menos el 3% del capital. La empresa también incluyó cláusulas de arbitraje obligatorio que limitan severamente las acciones legales de los accionistas.
3. Riesgo de dilución futura
SpaceX incluyó una advertencia formal en su prospecto: la empresa podría emitir una cantidad “significativa” de capital adicional en transacciones futuras —adquisiciones, inversiones u otros acuerdos—. Esto no es lenguaje estándar de IPO; es una señal explícita de que los accionistas nuevos podrían ver reducida su participación accionaria incluso si el valor total de la empresa crece.
4. El período de lock-up y sus efectos en el precio
SpaceX implementó un sistema de lock-up escalonado —en lugar del período estándar de 180 días de bloqueo— que permite a ciertos insiders vender acciones antes de lo habitual:
- Primer acantilado: Tras publicar resultados del Q2 (entre julio y septiembre), insiders pueden vender hasta el 20% de sus acciones elegibles
- Liberaciones progresivas: 7% adicional cada 70, 90, 105, 120 y 135 días post-IPO
- Segundo acantilado: 28% más tras resultados del Q3 (entre octubre y diciembre)
- Lock-up completo: Todos los bloqueos terminan a los 180 días (mediados de diciembre)
- Excepción para Musk y grandes inversores: Están sujetos a restricciones de 1 año
Este diseño, si bien reduce el llamado “cliff effect” (presión masiva de venta en una sola fecha), significa que habrá oleadas de acciones nuevas en circulación durante meses, lo que podría presionar el precio a la baja. El dato más relevante: más del 60% de las acciones en circulación previas al IPO están sujetas a períodos de lock-up extendidos.
5. La volatilidad inicial será extrema
JPMorgan, Truist y el propio prospecto de SpaceX advierten que el stock será “volátil y sujeto a amplias fluctuaciones”. El análisis de JPMorgan encontró que alrededor del 86% de los inversionistas retail persiguen el momentum intradía y venden durante las caídas en acciones recién cotizadas. SpaceX reconoció que el alto porcentaje de participación retail —inédito en un IPO de este tamaño— es en sí mismo un factor que podría intensificar la volatilidad.
¿Qué muestra la historia de los IPOs grandes?
Un estudio de casi 800 empresas de capital de riesgo que hicieron IPO durante 15 años ofrece datos reveladores:
| Momento de entrada | Retorno promedio (hasta 6 meses post-IPO) |
|---|---|
| Última ronda de financiación privada | +249% |
| Precio de colocación del IPO | +16% |
| Primer día de cotización | Negativo en promedio |
Según algunos analistas de la bolsa, los inversionistas retail que hacen clic en ‘comprar’ la mañana del debut de SpaceX no son ‘primeros’: representan la estrategia de salida del capital de riesgo, capital privado y los empleados. La mayoría cree que participa en el IPO, pero en realidad entra al mercado secundario, potencialmente ya inflado por el hype inicial.
Alternativas para quienes no logren acceso directo al IPO
Para inversionistas latinoamericanos sin acceso a las plataformas oficiales, existen opciones indirectas:
- ETF Destiny Tech100 (DXYZ): Fondo cotizado en NYSE con 11,02% de exposición a SpaceX al 6 de mayo de 2026. Es accesible desde cualquier broker con acceso a bolsas estadounidenses.
- Tesla (TSLA): Continúa siendo una forma de exposición indirecta a la “Muskonomía”, aunque los analistas de Wall Street advierten que el capital podría rotar de Tesla hacia SpaceX post-IPO.
- ETFs del sector espacial: Fondos indexados al sector aeroespacial que podrían incluir SPCX rápidamente, dado que Nasdaq aprobó una regla de “entrada rápida” que permite incluir grandes IPOs en el Nasdaq-100 en apenas 15 días hábiles de cotización.
- Mercados secundarios privados (para inversionistas acreditados con patrimonio >$1 millón): Forge Global, EquityZen o Hiive. Estas plataformas conllevan riesgos de iliquidez y opacidad en precios.
- Contratos perpetuos pre-IPO (alto riesgo): Plataformas como Hyperliquid ofrecen derivados sintéticos no regulados sobre la valoración implícita de SpaceX. No otorgan acciones reales y el riesgo de pérdida total es real.
Conclusión: una oportunidad real, pero no para todos
El IPO de SpaceX representa un avance histórico en la democratización de las grandes ofertas bursátiles. La promesa de reservar hasta el 30% para retail y ofrecer el precio de colocación igualitario frente a las instituciones es genuina. Sin embargo, la combinación de barreras de acceso geográfico, requisitos de capital, asignaciones no garantizadas, una valoración que asume un futuro perfecto, control unilateral de Musk, riesgo de dilución y volatilidad extrema hace que la narrativa del “inversionista común que puede participar como nunca antes” sea, en la práctica, mucho más matizada.
Para el inversionista en América Latina: el camino al precio de colocación pasa casi exclusivamente por Schwab Internacional con $100.000 de saldo mínimo, y aún así la asignación no está garantizada. Para quienes no cumplan ese perfil, la alternativa más accesible y menos especulativa será esperar y comprar SPCX en el mercado secundario —con plena consciencia de que el precio de mercado ya incorporará el entusiasmo inicial— o acceder mediante ETFs del sector espacial cuando SpaceX entre a los índices.
