La NASA se alista para el lanzamiento, mañana miércoles 1.° de abril, de su primera misión tripulada hacia la Luna en más de medio siglo.
El evento se realizará en el Centro Espacial Kennedy, en Florida, a las 18:24 hora local (5:24 de la tarde, hora de Costa Rica), con una cuenta regresiva para el proyecto que empezó el lunes pasado.
“El vehículo está listo, el sistema está listo, la tripulación está lista”, dijo Amit Kshatriya, administrador asociado de la NASA, en una rueda de prensa.
La noche del lunes anterior, funcionarios de la NASA mostraron su confianza en las operaciones de ingeniería previas:
“Volaremos cuando este hardware esté listo”, dijo Charlie Blackwell-Thompson, directora de lanzamiento, a periodistas. “Pero todo indica que en este momento estamos en una situación excelente, verdaderamente excelente”.
Sin embargo, si el lanzamiento del miércoles es cancelado o retrasado, la organización prepara más oportunidades de despegue para este mes de abril, a partir del día 6, específicamente.

Primeras veces
La tripulación está conformada por los astronautas estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, y el canadiense Jeremy Hansen.
Esta será la primera vez que una mujer, un hombre negro y un ciudadano no estadounidense participen en una misión a la Luna.
Los astronautas, aunque están en cuarentena antes del lanzamiento, podrán cenar con sus familias en una casa de playa en Florida.
La expectativa es que el cohete dé una vuelta alrededor del satélite sin aterrizar, en un sobrevuelo de ida y vuelta.
La misión Artemis II es el vuelo inaugural tripulado del nuevo cohete lunar SLS. Este está diseñado para volar en varias misiones durante los próximos años, con el objetivo de establecer una presencia permanente en la Luna.

¿Nueva carrera espacial?
El programa Artemis —nombrado así en honor a la diosa griega hermana gemela de Apolo— tiene como objetivo probar las tecnologías necesarias para poder enviar humanos a Marte, un viaje mucho más largo.
Esta ambición, de por sí desafiante, también enfrenta la presión de que China no lo haga antes: el gigante asiático tiene la meta de llevar humanos a la Luna en 2030 y apunta al polo sur lunar, entre otras cosas por su potencial de ricos recursos naturales.
La competencia remite a la carrera espacial de los años 60 entre Estados Unidos y la Unión Soviética, aunque el profesor Matthew Hersch, de la Universidad de Harvard, sostiene que esa rivalidad fue “única” y “no se repetirá en mucho tiempo”.
Hersch dijo a la AFP que los chinos no están “en realidad compitiendo con nadie, sino con ellos mismos”.
La inversión en el programa lunar de Washington es significativamente menor ahora que en la era de la Guerra Fría, pero ha cambiado radicalmente en cuanto a tecnología.
“La tecnología de cómputo que soporta a la tripulación de Artemis II sería casi inimaginable para la tripulación del Apolo 8, que fue a la Luna en una nave con la electrónica de una tostadora moderna de última generación”, comparó Hersch.
Aun así, Artemis II no estará exenta de riesgos, según admite la propia NASA.
La tripulación abordará una nave espacial que nunca ha transportado seres humanos ni ha viajado a la Luna, la cual se encuentra a más de 384.000 kilómetros de la Tierra, es decir, aproximadamente 1.000 veces más lejos que la Estación Espacial Internacional.
“No aceptamos nada que no sea perfecto; de lo contrario, estamos aceptando un riesgo mayor”, dijo a la AFP Peggy Whitson, exjefa de astronautas de la NASA.
“Este es un proceso importante que todos tienen que adoptar para que realmente podamos tener éxito, porque tenemos que vivir con esa conciencia, por nuestra historia en los vuelos espaciales, de que cuando pasan accidentes la gente morirá”, agregó Whitson.
Por eso es que Artemis II ya ha tenido varios reveses: la misión estaba programada para tener un primer despegue en febrero pasado, pero los repetidos contratiempos frustraron ese objetivo e incluso obligaron a devolver el cohete a su hangar para someterlo a análisis y reparaciones.
También está en juego el clima: el lunes pasado la NASA pronosticaba “un 80% de probabilidades de condiciones climáticas favorables”.
Las principales preocupaciones de la agencia son la cobertura de nubes y la posibilidad de vientos fuertes en la superficie, al tiempo que se monitorea el clima espacial.

Sin embargo, y si todo sale bien, seguirán rumbo a la Luna y, una vez allí, sobrevolarán su cara oculta.
En ese momento se interrumpirán las comunicaciones con la Tierra: se espera que los cuatro astronautas se conviertan en los seres humanos que hayan viajado más lejos de nuestro planeta, superando el récord de Apolo 13.
