Una sucesión de amenazas de bomba contra vuelos comerciales volvió a alterar el transporte aéreo en Europa este jueves 5 de noviembre. Los avisos obligaron a desviar aeronaves, desplegar aviones militares y revisar pasajeros, equipajes y cabinas, en la tercera jornada de incidentes similares durante esta semana. Todas las aeronaves incluidas en los primeros reportes aterrizaron de forma segura
El alcance del episodio continuaba aumentando durante la mañana. Un balance inicial divulgado por AFP contabilizaba 12 vuelos afectados; posteriormente, el medio especializado AeroTime elevó la cifra a por lo menos 16. Se trata de recuentos correspondientes a distintos momentos de una noticia en desarrollo, no de un balance definitivo.
La distinción central es entre una amenaza y el hallazgo de un explosivo: las revisiones concluidas y reportadas hasta ese momento no habían encontrado bombas. Sin embargo, los avisos sí desencadenaron medidas de seguridad y alteraciones en los itinerarios. Las autoridades no habían establecido públicamente quién estaba detrás ni si todos los casos estaban conectados.
¿Cuáles vuelos resultaron afectados?
Uno de los incidentes involucró al vuelo EI402 de Aer Lingus, que cubría la ruta Dublín-Roma. La aeronave fue desviada a la base aérea de Évreux, en Normandía, Francia. Los 151 pasajeros y seis tripulantes quedaron a salvo mientras especialistas militares examinaban el avión, informó la oficina del primer ministro francés, Sébastien Lecornu, según Associated Press.
Otros casos mostraron que las alertas no provocaron una única respuesta: algunos aviones cambiaron de aeropuerto y otros completaron su ruta antes de ser inspeccionados.
- Tres vuelos de Ryanair hacia Sofía, procedentes de Madrid, Copenhague y Londres-Stansted, recibieron amenazas. Los dos primeros aterrizaron en la capital búlgara; el tercero fue desviado a Plovdiv. Las inspecciones posteriores no encontraron elementos sospechosos.
- Un vuelo de Wizz Air entre Milán y Varsovia fue desviado a Viena como medida de seguridad. La aerolínea indicó que actuó conforme a sus procedimientos y que colaboraba con las autoridades.
- El vuelo AY1761 de Finnair, entre Helsinki y Roma, llegó a su destino previsto después de recibir una amenaza. La revisión no detectó nada fuera de lo normal.
- Cuatro aeronaves con destino a Praga fueron objeto de advertencias sobre supuestos explosivos. Aunque la Policía checa consideró que los avisos tenían poca credibilidad, equipos especializados inspeccionaron los aviones y no encontraron bombas.
Francia, Italia y Bulgaria también movilizaron aviones militares para interceptar o escoltar aeronaves señaladas por las amenazas. En el caso búlgaro, el Ministerio de Defensa informó del despliegue de cazas MiG-29 para acompañar los tres vuelos de Ryanair.

¿Por qué las alertas están generando preocupación?
Los incidentes de este jueves no fueron aislados. El martes 3 de noviembre, alrededor de una decena de vuelos europeos recibió advertencias similares, que ocasionaron inspecciones, desvíos, un cierre temporal en un aeropuerto de Varsovia y el despliegue de cazas italianos. Los registros de aquella jornada tampoco encontraron explosivos.
Entre las compañías afectadas durante la semana figuran Ryanair, Wizz Air, LOT, SAS, Finnair y Aer Lingus. La repetición de los avisos en distintos países amplía la dimensión operativa del problema, aunque todavía no permite atribuirlos a una misma persona u organización.
La procedencia y las motivaciones permanecen sin aclarar. Por ahora, tampoco existe una conclusión pública que permita presentar esta secuencia como una operación coordinada o atribuirla a un Estado o grupo específico.
El impacto: desvíos, revisiones y continuidad de los viajes
Aunque las inspecciones no confirmen una bomba, las consecuencias para la operación aérea son concretas. En esta jornada hubo aterrizajes en aeropuertos alternativos, despliegues de equipos antiexplosivos y revisiones antes de autorizar la continuación de los viajes. En Varsovia, un avión de LOT que se dirigía a París fue detenido durante el rodaje y trasladado a una zona de inspección; una pista cerró temporalmente y la compañía anunció que los pasajeros continuarían en otra aeronave.
Aer Lingus, por su parte, indicó que trabajaba para trasladar a su destino final a los pasajeros del vuelo desviado a Francia. Estos casos ilustran cómo una alerta puede afectar el itinerario aun cuando no se encuentre un artefacto. Las fuentes consultadas no ofrecen todavía una estimación consolidada del costo económico ni del total de pasajeros afectados.
Hasta ahora no se mencionan amenazas contra vuelos hacia Costa Rica o desde el país, ni afectaciones en los aeropuertos Juan Santamaría o Daniel Oduber vinculadas con esta secuencia.
