El menor dinamismo de las exportaciones, la actividad económica y el crédito al sector privado reflejan una pérdida de velocidad en el crecimiento de la economía, advierte el más reciente informe del Observatorio Económico y Social (OES) de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA)
El Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) registró un crecimiento interanual de 3,41% a abril de 2026, una variación 0,87 puntos porcentuales menor en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Las actividades financieras y de seguros registraron el mayor crecimiento interanual en abril de 2026, con un avance de 6,02%, seguidas por construcción (5,59%), administración pública y planes de seguridad social (5,50%).

En contraste, algunas actividades muestran un ritmo más moderado.
La industria manufacturera creció apenas 1,53%, mientras que agricultura, silvicultura y pesca registró una variación de 0,03%, prácticamente sin crecimiento.
Este menor ritmo de crecimiento se da, según explicó Fernando Rodríguez, economista de la Universidad Nacional, en un contexto nacional donde aumentan las presiones inflacionarias, crece la deuda pública, disminuyen los ingresos y los conflictos internacionales generan incertidumbre sobre los posibles efectos en la economía local.
Comportamiento del sector externo
Las exportaciones de bienes, por su parte, crecieron 6,9%, mientras que un año antes registraban un aumento de 12,3%.
En el caso de las zonas francas, el crecimiento se desaceleró desde tasas muy elevadas, comúnmente hasta de doble dígito, hasta ubicarse en 3,7%.
Uno de los riesgos identificados en el estudio es la alta concentración del sector exportador costarricense en cinco productos.
Los bienes pertenecientes al sector de equipo de precisión y médico —como otras agujas y catéteres, cánulas e instrumentos similares; otros dispositivos de uso médico y prótesis de uso médico—, junto con la piña y el banano, representan el 49,9% del flujo exportador nacional.
Por su parte, el régimen definitivo, donde se ubica el resto de empresas que no están en zona franca o en regímenes especiales, sí mostró una mejora al pasar de un crecimiento de 2,3% a 3,3% en abril de 2026. No obstante, este aumento no compensa la desaceleración registrada en la actividad económica.
Condiciones del financiamiento privado
Finalmente, el estudio analizó el comportamiento del crédito al sector privado, que apenas creció 1,3%.

Los sectores que registraron los mayores aumentos con respecto al crédito fueron consumo, con un crecimiento absoluto de ¢147.500 millones; turismo, con ¢81.357 millones adicionales; servicios, con ¢72.406 millones; y construcción, con un incremento de ¢56.458 millones. También destacó vivienda, aunque con un crecimiento más limitado de 0,5%.
Por otro lado, algunas actividades mostraron una reducción en el financiamiento recibido. Industria cayó 2,4%, agricultura disminuyó 1,3%, pesca bajó 2,6% y otros sectores registraron una contracción de 8,2%.
En el último año, el Banco Central de Costa Rica (BCCR) redujo la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 0,75 puntos porcentuales (p.p.). Sin embargo, el promedio ponderado de las tasas activas en el sistema financiero aumentó de 11,4% a 12,1%.
Para los investigadores del Observatorio Económico y Social de la Universidad Nacional (OES-UNA), estos datos reflejan una transmisión incompleta y asimétrica de la política monetaria hacia las tasas de interés activas.
“Esta situación limita los efectos esperados sobre el crédito, la inversión y el consumo, y reduce el impacto de la política monetaria sobre la actividad económica”, indicó Roxana Morales, economista de la Universidad Nacional.
Agregó que, a la luz de los acontecimientos externos, el país se encuentra en un estado de vulnerabilidad.
“El entorno internacional presenta riesgos crecientes para Costa Rica. La persistencia de conflictos geopolíticos podría generar mayores presiones inflacionarias, encarecimiento de combustibles, aumento de costos de producción y una desaceleración de la economía mundial”, concluyó.
