El tipo de cambio bajó esta semana cerca de ¢2,51, pese a que el Banco Central de Costa Rica realizó operaciones de estabilización durante dos días; lunes y martes.

El promedio ponderado del dólar pasó de ¢456,61 por dólar el 12 de junio a ¢454,10 el 19 de junio.
La autoridad monetaria participó en el mercado cambiario el 15 de junio con una compra de $10,45 millones y el 16 de junio con $4 millones.
Intervención cambiaria
Pablo González, economista de Mercado de Valores, explicó que la participación del Banco Central debe analizarse dentro del esquema de flotación administrada vigente en Costa Rica, donde el precio del dólar es determinado por las condiciones del mercado, pero la autoridad monetaria puede intervenir para reducir movimientos abruptos.
“El tipo de cambio responde a múltiples variables y, aunque las operaciones del Banco Central pueden influir en el comportamiento de corto plazo, la evolución del dólar dependerá del balance entre la oferta y demanda de divisas, así como de los flujos provenientes de exportaciones, turismo, inversión extranjera y actividad empresarial”, dijo.
El efecto de las quincenas
Además de la intervención del Banco Central, el comportamiento del tipo de cambio coincide con patrones habituales que se observan en el mercado cambiario costarricense, dijo el economista.
“En particular, alrededor de las quincenas suele registrarse un aumento en la oferta de dólares y una menor presión de demanda, debido a que algunas empresas requieren convertir divisas para cumplir con obligaciones de pago en colones”, explicó.
Para la economista de la Universidad Nacional, Roxana Morales, esta apreciación sostenida del colón ha estado acompañada por un fuerte ingreso neto de divisas, lo que ha permitido que el Central incremente sus reservas internacionales vía la compra de dólares.
“Las reservas internacionales del BCCR prácticamente se triplicaron entre enero de 2022 y mayo de 2026, pasando de $6.828 millones a $20.342 millones”, aseguró.
Agregó que esta apreciación real sostenida implica una pérdida de competitividad-precio, al encarecer los bienes y servicios producidos en el país en relación con los de sus principales socios comerciales.
Como resultado, las exportaciones, el turismo y las actividades que compiten con importaciones enfrentan un entorno menos favorable.
