El alza en los precios internacionales del crudo, producto del conflicto en el Medio Oriente, provocará que el país deba tomar medidas inmediatas.

Así lo recomendó el Observatorio Económico y Social de la Universidad Nacional (UNA), tras presentar una serie de propuestas para mitigar el impacto económico.
Entre las iniciativas planteadas por el Observatorio sobresalen las siguientes acciones:
Evitar un mayor deterioro del transporte público
Resulta prioritario prevenir el abandono de rutas y la profundización de la caída en la demanda del servicio. Para ello, es urgente implementar un mecanismo de compensación ante el fuerte incremento en el precio del diésel; entre las alternativas, destaca la posibilidad de retomar la exoneración del impuesto a este combustible para el transporte público, propuesta ya considerada en 2008.
Mejorar la calidad y atractivo del transporte
Es necesario avanzar en la construcción de terminales de autobuses, mejorar la infraestructura de paradas —con un rol activo de los gobiernos locales— y fortalecer la seguridad y accesibilidad en estos espacios para incentivar su uso.
Acelerar la transición hacia buses eléctricos
Ante el alto costo inicial de inversión, el país podría crear un fondo de avales —similar al implementado durante la pandemia por covid-19— que facilite el acceso al financiamiento para las empresas autobuseras.
Ampliar el uso del teletrabajo a nivel nacional
Se propone establecer su aplicación obligatoria en el sector público y promover activamente su adopción en el sector privado. Esto incluye evaluar ajustes normativos en actividades donde sea técnica y operativamente viable, para reducir costos de movilidad y consumo de combustibles.
Fomentar la virtualización en la educación superior
Una medida para reducir los costos de movilidad, el consumo de combustibles y el congestionamiento vehicular, sin detrimento de la calidad académica.
Apoyo al sector agrícola frente a insumos
Se sugiere implementar mecanismos de apoyo para adquirir fertilizantes, ya sea mediante compras públicas para su distribución —priorizando a pequeños productores— o a través de transferencias directas que compensen estos costos y mitiguen su impacto en los precios de los alimentos.
Subsidio focalizado para productores agrícolas
Estructurado mediante un mecanismo similar al de otros sectores para el reconocimiento de gastos de combustible, incorporando criterios de focalización, eficiencia y uso racional del recurso para reducir costos de producción sin generar distorsiones.
Reformular el apoyo al sector pesquero
Se propone sustituir la actual exoneración del diésel por un subsidio directo, con criterios claros de focalización y mecanismos de verificación.
Promover la coherencia en los fondos públicos
Revisar y reducir de 500 a 200 litros mensuales la asignación de combustible otorgada a cada persona diputada, alineando este beneficio con criterios de austeridad.
Ajustes tributarios para financiamiento
Fortalecer los mecanismos de control sobre los pagos mediante Sinpe Móvil para reducir su uso como vía de evasión del Impuesto sobre el Valor Agregado (IVA). Asimismo, valorar el incremento del impuesto a la propiedad de vehículos de mayor valor o cilindrada, embarcaciones y aeronaves.
La urgencia de estas medidas coincide con la entrada en vigencia de dos aumentos en los combustibles aprobados a la fecha por la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep).
El último ajuste se registró el 21 de abril, de acuerdo con los precios propuestos por la Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope):
Tensión global presiona fertilizantes y alimentos
Otro foco de preocupación para la UNA es el encarecimiento de los fertilizantes nitrogenados, cuyos precios han aumentado con rapidez desde el inicio del conflicto en Medio Oriente.
Esto responde, en parte, a que entre el 30% y el 40% del comercio global de estos insumos transita por el Estrecho de Ormuz. A esto se suma el incremento cercano al 20% en el gas natural, un insumo que representa hasta el 80% de los costos de producción de estos fertilizantes.
Como resultado, los precios internacionales se han ajustado de forma inmediata. En el caso de la urea —uno de los fertilizantes más utilizados— su precio pasó de aproximadamente $415 a inicios de año a niveles cercanos a $850 por tonelada en Medio Oriente y $694 en el Golfo de México, según compartió el Observatorio.
Además, advierte que el encarecimiento de este insumo clave tendrá efectos importantes sobre los precios de los alimentos, replicando e incluso potencialmente amplificando lo observado tras la invasión de Rusia a Ucrania en 2022, cuando la inflación alimentaria superó ampliamente a la general y se mantuvo elevada por un periodo prolongado.
