El hecho de que la Reserva Federal de los Estados Unidos haya subido la tasa de referencia en setiembre pasado, en 25 puntos base, puso una presión adicional a la Junta Directiva del Banco Central para no modificar la tasa de política monetaria, así lo reconoció Róger Madrigal, presidente del ente emisor.
“Este, obviamente no fue el único factor que tomamos en cuenta, sin embargo, podría en un mediano o largo plazo, provocar una eventual salida de capitales”, aseguró el jefe de la política monetaria.
Si la tasa de interés internacional aumenta, pero las tasas locales se mantienen igual, la diferencia entre premios se amplía y los instrumentos en dólares pueden resultar relativamente más atractivos en los mercados internacionales.
Si un inversionista puede obtener un mayor rendimiento colocando su dinero en dólares en el exterior que manteniéndolo en instrumentos financieros en colones en Costa Rica, tendrá un incentivo para cambiar sus recursos de moneda y buscar oportunidades fuera del país.
Si aumenta la demanda de dólares mientras la oferta permanece constante, existe presión para que suba el precio de la moneda estadounidense frente al colón. Es decir, que suba el tipo de cambio y, como consecuencia, se presenten presiones inflacionarias.
La inflación se encuentra por debajo de la meta del BCCR desde mediados del 2023 y el tipo de cambio está en uno de sus niveles más bajos de los últimos 20 años.
¿Cómo se produce la salida de capitales?
El proceso puede entenderse en varios pasos.
Primero, un inversionista compara cuánto puede ganar manteniendo sus recursos en Costa Rica frente a lo que podría obtener en el exterior.
El segundo paso es cambiario. Para trasladar recursos desde una inversión en colones hacia una inversión denominada en dólares, el agente necesita comprar dólares.
Si ese comportamiento se extiende entre empresas, inversionistas y ahorrantes, aumenta la demanda de moneda extranjera.
El tercer paso ocurre cuando esos recursos salen efectivamente del país.
En lugar de permanecer depositados o invertidos en instrumentos financieros costarricenses, pasan a colocarse en activos o instrumentos fuera de Costa Rica.
Este comportamiento presiona al tipo de cambio por dos frentes: aumenta la demanda de la divisa y reduce la cantidad de dólares que circulan en la economía (achica la oferta).
Brecha se ha ampliado
Róger Madrigal reconoció que esta diferencia se ha ampliado, porque “bajamos la tasa el 23 de julio de 2026, en 25 puntos base para fijarla en un 3% anual y hace dos semanas, Estados Unidos la subió 25 puntos, eso hace que exista una diferencia de 50 puntos base. Esta brecha es cada vez mayor y es la que genera incertidumbre, sobre todo, porque hay probabilidades de que se aprueben aumentos adicionales en los Estados Unidos”, destacó.
Agregó que es por eso que tomaron la decisión de mantener en 3% la tasa de política monetaria “como una proposición prudente del banco, no es una catástrofe, no es un caos, es un movimiento que dice esperemos. Vamos a tener prácticamente pronto, en ocho o nueve semanas, una nueva discusión para ver cuáles de las tendencias que se ven ahora un tanto confusas, se manifiestan y tomar de nuevo una decisión”, destacó Madrigal.
La posición del presidente del Banco Central es muy diferente a la de Mauricio Moya, líder de Inversiones de Mercado de Valores, quien aseguró que el Banco Central tenía la opción de bajar aún más las tasas de interés.
“Si bien se ha comentado que se espera una entrada de la inflación al rango meta hacia finales de 2027, el BCCR tiene aún espacio para disminuir su tasa de referencia, especialmente en momentos donde la actividad económica muestra señales de ajustes a la baja, impulsadas por el régimen especial, específicamente en manufactura médica y tecnológica, mientras el régimen definitivo mantiene sus tasas de crecimiento apenas por debajo de 3,5%”, destacó.
Por su parte, Luis Alvarado, analista económico y bursátil de Acobo, mencionó que contar con tasas estables reduce la incertidumbre en el mercado de bonos, porque los inversionistas tienen mayor claridad sobre el rumbo de las tasas de interés de corto plazo; esto propicia una menor volatilidad, lo que mantiene estables los rendimientos exigidos para nuevos bonos que se emitan en el mediano plazo.
Otro de los factores que incidieron en la decisión que tomaron tres directivos que votaron a favor (dos en contra) está relacionado con las interrupciones al tránsito de petróleo y sus derivados en Oriente Medio.
Así como el agravamiento del conflicto entre Rusia y Ucrania y los posibles efectos del fenómeno El Niño sobre la producción de alimentos que generarán presiones adicionales sobre los precios internacionales de las materias primas en los próximos meses.
Además, espera que a futuro la inflación en varias economías de socios comerciales continúe elevada, principalmente por el componente energético.
A esto se suma que en el ámbito interno, según el Banco Central, la actividad económica se ha desacelerado, influida principalmente por el menor crecimiento de las empresas de los regímenes especiales y una moderación en el régimen definitivo.
La próxima revisión de la tasa será una nueva oportunidad para determinar si estas presiones externas se materializaron y cómo evolucionaron las condiciones internas.
