A Prival le bastaron diez años para darse cuenta de que mantenerse en el mercado bancario tradicional de Costa Rica no valía la pena para sus fines. Aunque el grupo financiero no se irá del todo del país, sí tiene claro que ya no seguirá en el negocio de la intermediación financiera. Le traemos un repaso sobre los altibajos del último banco que abandona el país, desde su nacimiento, pasando por las polémicas relaciones con Rodrigo Chaves de uno de sus directivos, hasta la solicitud de cese de operaciones.
Inicios
La historia de Prival en Costa Rica inicia con una compra: la del Banco de Soluciones, mejor conocido como Bansol. En 2015 el grupo financiero proveniente de Panamá acordó la compra de las operaciones del banco costarricense, entidad que llevaba apenas cinco años en el mercado (antes Financiera Acobo).
Entre Bansol y Prival había un personaje en común: Jack Loeb Casanova —nombre que volverá a aparecer más adelante—. Loeb era el presidente del banco costarricense, pero su familia también era parte de las operaciones de Prival en Panamá.
Pese a este vínculo en común, Prival pretendía ser un banco muy diferente a Bansol.

Un negocio exclusivo
La cartera que compró Prival no era el objetivo de largo plazo de los banqueros panameños. En su corta vida, Bansol apostó por la banca comercial, con un balance de personas físicas, pymes y empresas como clientes, pero Prival, desde un inicio, quería otro público: la banca privada.
Con banca privada entiéndase los servicios que se enfocan en clientes de alta fortuna, no necesariamente en la colocación de crédito (aunque también puede hacerlo), sino en la administración de su patrimonio e inversiones.
“Prival es un banco de nicho, no es un banco universal (...), vamos a ver una disminución en banca de consumo y va a haber un incremento de negocio y operaciones en banca corporativa, privada y de inversión. Esos van a ser los tres pilares de Prival”, le dijo Juan Carlos Fábrega, presidente de la junta directiva de Prival Bank, a El Financiero en una entrevista en 2015.

El camino hacia esa banca privada tomó forma tres años después de la compra de Bansol, cuando se concretó la creación de Prival Securities (Puesto de Bolsa) y Prival Sociedad Administradora de Fondos de Inversión (SAFI), dijo Sergio Ruiz Plaza, actual gerente general de Grupo Financiero Prival.
Un banco pequeño
Durante sus diez años de vida, Prival Bank —su nombre oficial— siempre fue relativamente pequeño, por lo menos en lo que se refiere a su negocio bancario tradicional. No es de extrañarse pues tenía un nicho específico y relativamente poco explorado en Costa Rica en comparación con otras economías más desarrolladas.
En su momento de mayor tamaño, en agosto de 2016, llegó a tener ¢162.262 millones en activos a su nombre, según datos de la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef). Sin embargo, solo le alcanzó para ser el segundo banco con menos activos del país, únicamente por detrás de Cathay para ese entonces. Prival se mantuvo en niveles relativamente similares de activos por los siguientes dos años.
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En cuanto a su cartera crediticia, siempre rondó entre los tres que menos dinero prestaban en Costa Rica.
Decrecimiento
A partir del 2020 es cuando se empieza a observar un decrecimiento importante en sus activos y cartera crediticia. Ruiz dice que ese comportamiento era congruente con la incertidumbre que se vivió durante la pandemia. “Lo lógico era operar con mucha cautela”, dijo el gerente.
Sin embargo, la pandemia vino, se fue, y la tendencia a la baja en los números Prival no solo continuó, sino que se agudizó. Entre enero del 2022 y enero del 2025, los activos y la cartera del banco se redujeron alrededor de un 68% y un 83%, respectivamente. Ese achicamiento lo convirtió en el banco más pequeño del país por activos.
La morosidad también se vino al alza: en ese mismo periodo pasó de ser apenas de un 0,09% a un 4,34%. Hay que tener en cuenta que cuando la cartera es pequeña y centrada en participantes grandes, como lo es la de Prival, es común que el impago de uno o de pocos participantes se magnifique en los indicadores de mora.
Polémica con Jack Loeb
Durante la mayor parte de su vida, Prival fue un banco de perfil bajo: sus dimensiones pequeñas y nicho especializado lo alejaron del ojo del público general. Sin embargo, su nombre reapareció en la palestra cuando Loeb Casanova —quien se mantuvo en Prival como vicepresidente después de la venta de Bansol— fue vinculado con el supuesto financiamiento paralelo de la campaña electoral de Rodrigo Chaves.
Un informe del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) de febrero de este año señaló a Loeb por supuestas donaciones a dos estructuras paralelas de la campaña de Chaves, además de aparentemente haber recaudado fondos para el Partido Progreso Social Demócrata (PPSD) mediante un fideicomiso sin haber sido autorizado por el tesorero del partido, acciones que pueden tener una pena, cada una, de dos a cuatro años de prisión.
El Tribunal sospecha que Loeb canalizó por esos medios unos ¢205,5 millones hacia la campaña del actual presidente.

Desde el 2022 el nombre de Loeb ha sido protagónico en la cobertura de la supuesta estructura paralela ilegal. El informe del TSE es el resultado de una investigación de tres años por parte del órgano electoral que derivó en que se levantara el secreto bancario del directivo de Prival.
Ruiz, sin embargo, niega que haya existido un daño reputacional que impactara el negocio. “Esta situación no afectó para nada los números del banco. La estrategia que estamos siguiendo fue planteada y adoptada por nuestros accionistas desde hace ya mucho tiempo”, le dijo a este medio.
Salida del mercado bancario
Ruiz no especificó en qué momento se empezó a gestar la idea de abandonar el mercado de intermediación financiera —la práctica de captar dinero del público con la intención de colocar los recursos en préstamos—, pero le dijo a este medio que fue “hace algunos años ya”.
El gerente del grupo financiero reconoció que el mercado costarricense es particularmente complicado para nuevos participantes, especialmente si no tienen operaciones grandes.
“Si se es un banco pequeño, extranjero o local, el margen de intermediación financiera y los costos de operación son sin duda su principal reto. Hay participantes muy grandes en el mercado, cuyo volumen y tamaño les permiten manejar estas variables de manera adecuada”, dijo Ruiz.
La decisión de abandonar el negocio bancario se hizo oficial el pasado 27 de febrero por medio de un hecho relevante del grupo. La Sugef confirmó ese mismo día el recibimiento de la solicitud de cese voluntario de operaciones.
Con esa decisión, Prival se convirtió en el cuarto intermediario que decide voluntariamente abandonar el mercado, luego de Coopeamistad, Cooepelecheros y Scotiabank (con la compra por parte de Davivienda).
Hazel Valverde, jerarca de Sugef, dijo que la salida de participantes no le preocupa y que es una tendencia normal en el mundo. “Lo veo como parte de un proceso natural de consolidación. Hay entidades muy pequeñitas, entonces es difícil comprender cómo en un mundo como este, donde hay que hacer inversiones enormes en tecnología, ellas pueden mantenerse ahí dentro de un mundo tan competitivo”, dijo Valverde en entrevista con El Financiero.
La superintendenta agregó que para los bancos internacionales operar en mercados pequeños, como el de Costa Rica, tiene “un costo regulatorio muy alto”.
Negocios que se quedan
A pesar del cese en intermediación financiera, Prival continuará operando en el país, pero ya no como banco tradicional, sino mediante su puesto de bolsa y su SAFI. Su salida, dice Ruiz, es para enfocarse en lo que el grupo financiero se ha especializado: la asesoría y estructuración de emisiones de valores.
Su puesto de bolsa, Prival Securities, fue el octavo —de los 22 registrados por la Bolsa Nacional de Valores (BNV)— que más montos negoció en 2024. Según datos de la BNV, compró ₡924.797 millones y vendió ₡964.876 millones.
La SAFI, por su parte, es la sexta (de trece) que más activos administra. A finales de enero, Prival manejaba ₡217.173 millones en activos, un 6% del mercado, según el Boletín Quincenal de Fondos de Inversión de la Sugeval. Bajo su nombre hay seis fondos activos.
Ruiz dijo que mira estos dos productos con optimismo. “Tenemos mucho que hacer en este negocio, hay mucho mercado y las oportunidades de crecimiento están siendo evaluadas y exploradas en cada momento”, comentó.
Por el momento, queda esperar a que se complete el proceso de salida de Prival, el segundo banco internacional que retira su apuesta de intermediación financiera de Costa Rica en lo que va del 2025.