El Banco Central de Estados Unidos (Fed) se encamina a hacer la semana que viene lo que el presidente Donald Trump detesta: mantener los tipos de interés sin cambios y defender celosamente su independencia ante las presiones de la Casa Blanca.
La tradicional reunión de la Reserva Federal de Estados Unidos se celebrará el martes y miércoles próximos y según los analistas financieros, las tasas permanecerán en el rango de entre 3,50% y 3,75% decidido en diciembre.

El contexto actual es diferente al de la última reunión, no porque la situación económica haya evolucionado de manera fundamental, sino porque el presidente de la institución monetaria, Jerome Powell, acabó por oponerse abiertamente a Trump.
Desde su regreso al poder hace un año, el mandatario republicano reclama una fuerte bajada de las tasas de la Fed, claves para definir los costos del endeudamiento.
Trump ha buscado acelerar la salida de Powell, cuyo periodo al frente de la Fed termina en mayo, a base de insultos y cuestionamientos de su competencia y honestidad.
También intentó destituir a una gobernadora de la Fed, Lisa Cook, con un simple mensaje en la plataforma Truth Social.
La Corte Suprema, que acaba de examinar el caso, se mostró reticente a la posibilidad de dejar que el presidente decida por sí solo qué justificaría el despido de un funcionario del banco central.
Pero la gota que colmó el vaso fue un procedimiento iniciado por el Departamento de Justicia y revelado por el propio Powell días atrás.
En una declaración en video el 11 de enero, el jefe del banco central denunció sin rodeos un intento de intimidar a la Fed porque no sigue “las recomendaciones del presidente”.
Powell “hizo bien en hacer público esto para que los actores financieros, pero también el público en general, sepan lo que está ocurriendo”, dijo a la AFP Loretta Mester, quien presidió la Fed regional de Cleveland hasta 2024, y enseña finanzas en la Universidad de Pensilvania.
La especialista considera que la Reserva Federal ha logrado hasta ahora “abstraerse bastante bien de los ataques virulentos” de Trump para concentrarse en la política monetaria.