Si se excluye el efecto contable de la apreciación del colón sobre el diferencial cambiario, el Banco Central de Costa Rica (BCCR) registró en julio un superávit operativo y financiero cercano a los ¢46.000 millones. De mantenerse esta tendencia, la entidad registraría un superávit presupuestario por segunda vez en su historia. Ahora bien, este resultado no es sinónimo directo de éxito, al igual que el registro de pérdidas no involucra, necesariamente, un fracaso.
La función de un ente emisor es más amplia que la de una empresa privada, por lo que no tiene como único objetivo generar ganancias; entre sus labores, también se halla contribuir a que los precios se mantengan estables, vigilar la estabilidad del sistema financiero, administrar las reservas internacionales y garantizar que los pagos funcionen.
Así lo establece su Ley Orgánica, que fija como metas “mantener la estabilidad interna y externa de la moneda nacional” y “promover un sistema de intermediación financiera estable, eficiente y competitivo”.
¿Qué es una pérdida?
Una pérdida ocurre cuando, durante un período, los gastos del Banco Central son mayores que sus ingresos.
Entre sus gastos pueden estar los intereses que paga por los instrumentos que utiliza para manejar la cantidad de dinero que circula en la economía.
Por ejemplo, si necesita retirar colones para reducir presiones sobre la inflación, puede captar recursos y pagar intereses a cambio.
También puede registrar pérdidas cuando baja, por tipo de cambio, el valor de activos que tiene en dólares u otras monedas; o cuando cambian los precios de sus inversiones.
Que aparezca una pérdida, por sí sola, no quiere decir que el BCCR esté quebrado. Tampoco prueba que administre mal sus recursos, pues algunas pueden ser el costo de aplicar medidas necesarias para contener la inflación o proteger la estabilidad financiera.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha señalado en notas técnicas que las pérdidas de los bancos centrales pueden responder al cumplimiento de sus funciones de estabilidad macroeconómica y no necesariamente a una falta de disciplina financiera.
Es importante aclarar que, históricamente, los bancos centrales suelen registrar ganancias, pues reciben ingresos por el señoreaje (la emisión de dinero que responde a la demanda del público), además de cánones, comisiones y rendimientos de sus activos.
Rodrigo Cubero, economista y expresidente de la entidad, explicó que el BCCR acumuló pérdidas durante décadas tras asumir obligaciones vinculadas con empresas estatales como la Corporación Costarricense de Desarrollo (Codesa) y, posteriormente, costos relacionados con la quiebra del Banco Anglo.
“Técnicamente se convierte en un problema para la economía si las pérdidas del banco central son más grandes que el crecimiento de la demanda de dinero todos los años”, afirmó Cubero.
En ese escenario, las pérdidas deben cubrirse con emisión monetaria por encima de la demanda de dinero, lo que puede alimentar un ciclo inflacionario.
Según el exjerarca, las pérdidas financieras del Central se redujeron desde mediados de la década de 2000 y, actualmente, se mantienen por debajo de los ingresos por señoreaje, condición que permitió retomar el control de la inflación.
¿Y qué es un superávit?
Un superávit se da cuando los ingresos son mayores que los gastos. En el caso del BCCR, puede ocurrir porque obtiene más rendimientos de sus reservas e inversiones o porque disminuyen los intereses que debe pagar por los instrumentos que utiliza en sus operaciones.
Tener superávit es positivo porque mejora la posición financiera del Banco y le da más margen para enfrentar costos futuros. Sin embargo, no debe leerse como si fuera una empresa que debe buscar ganancias.
Un banco central puede tener superávit y, aun así, no cumplir a cabalidad su tarea si la inflación se aleja de su objetivo.
Del mismo modo, puede registrar pérdidas mientras aplica medidas útiles para evitar que aumenten los precios o para responder a presiones financieras.
En otras palabras, el resultado financiero es importante, pero no es la única forma de medir el desempeño.
No obstante, sus finanzas pueden influir en la economía si afectan sus posibilidades de usar herramientas de política monetaria.
Para contener la inflación, puede subir tasas de interés, retirar dinero de circulación o intervenir en el mercado cambiario.
Algunas de esas operaciones generan costos; si las pérdidas se acumulan durante mucho tiempo y debilitan su posición financiera, podrían aumentar las presiones para que reduzca esos costos, incluso si las medidas todavía son necesarias.
En consecuencia, esa situación puede afectar su autonomía, dado que debería poder tomar decisiones con base en la inflación y la estabilidad económica, no únicamente en si una medida genera una ganancia o una pérdida contable.
Por el contrario, un resultado superavitario puede fortalecer sus finanzas y dar más espacio para operar sin depender de aportes del Gobierno.
Esto es relevante porque las cuentas del Banco Central y las del Gobierno Central son distintas, aunque pueden relacionarse: un Banco con pérdidas persistentes puede dejar de generar recursos transferibles al Estado o requerir, eventualmente, respaldo para fortalecer su patrimonio.

La clave está en el origen
Para interpretar los resultados del BCCR, conviene mirar más allá de “pérdidas” o “ganancias”.
Una pérdida causada por un cambio contable asociado con el tipo de cambio no tiene las mismas implicaciones que una pérdida provocada por costos financieros permanentes.
Asimismo, un superávit de un año puede depender de condiciones que cambien después, como las tasas de interés, el comportamiento del tipo de cambio o los rendimientos de las reservas.
De hecho, en el caso analizado por la Junta Directiva el 29 de julio, varios miembros indicaron que, al dejar fuera el efecto contable de la apreciación del colón sobre el diferencial cambiario, el resultado operativo y financiero era positivo.
Por ello, la posibilidad de un superávit presupuestario debe entenderse como una señal sobre el desempeño de sus ingresos y gastos, no como una garantía de que el resultado final del año ya esté definido.
