Desde el 2023 hasta la fecha, el Banco Central de Costa Rica (BCCR) ha reducido en 600 puntos base la Tasa de Política Monetaria (TPM). Esto debería haber abaratado los préstamos. Sin embargo, los resultados han sido mixtos. “Da la impresión de que está costando más”, admitió Róger Madrigal, presidente del BCCR, ante una consulta hecha por este medio. Este rezago podría estar causando que las personas paguen más por los créditos de lo que busca el Central.
La TPM es la herramienta que usa el BCCR para influir en el resto de tasas del mercado. Cuando la aumenta, lo hace con la intención de que las tasas activas (las de créditos) y las pasivas (la de los depósitos) suban. Cuando la baja, es para que estas dos se reduzcan. Esto lo hace con la intención de controlar la cantidad de dinero que fluye en la economía y mover la inflación hacia la meta.
La transmisión o traspaso —como se le conoce a la influencia de la TPM sobre las tasas del resto del mercado— siempre tiene un rezago. Un estudio del mismo BCCR, publicado en 2020, calculó que en las tasas activas pueden tardar 16 meses, mientras que en las pasivas el traspaso es de siete meses. También se encontró que incrementos en la TPM tienden a transmitirse más rápido que las disminuciones.

Entre las razones, el estudio señala que el traspaso no es inmediato debido a una alta dolarización del mercado, la falta de competencia y el déficit financiero del Gobierno.
El Financiero le consultó a Madrigal si consideraba que la transmisión ha sido más deficiente en este último periodo de ajuste en comparación con el periodo prepandémico. Aunque aclaró que carecía de los datos concretos, el jerarca reconoció que pareciera estar “costando más”.
“¿Qué hemos observado en estos 39 meses? Que la transmisión ha sido parcial en las tasas de interés activas. Hemos hablado de ese mecanismo imperfecto, lento y parcial de transmisión”, explicó Madrigal en la presentación del Informe de Política Monetaria de julio del 2026.

Asimetría
Desde que el BCCR inició el periodo de ajuste, en marzo del 2023, hasta julio de este año, la TPM ha bajado en 600 puntos base, mientras que la Tasa Activa Negociada en colones (TAN) solo ha disminuido en 155 puntos. La disminución es mayor (268 puntos) si se toma como punto de partida el nivel más alto de la TAN (14,32%, en febrero del 2024)
La TAN es un promedio ponderado de las tasas de interés de todos los créditos que se formalizaron mes a mes. Esto quiere decir que lo que cobran los prestamistas a sus clientes se ha mantenido en un nivel relativamente similar, a pesar de los ajustes del BCCR.
En cambio, la transmisión es más rápida en las tasas pasivas. Desde marzo del 2023, la Tasa Pasiva Negociada en colones (TPN) se redujo en 440 puntos (532 desde su punto más alto), un cambio más parecido al que tuvo la TPM.
La TPN es como la TAN, pero lo que promedia son las tasas pasivas del mercado. Es decir, lo que le pagan los intermediarios financieros a las personas por guardar su dinero.
La asimetría en la transmisión se evidencia al poner lado a lado el comportamiento de la TAN, la TPN y la TPM, como se observa en el siguiente gráfico:
En enero pasado, Madrigal dijo que, aunque no es el único factor que explica la asimetría, hay entidades financieras con alto poder de mercado que pueden poner la tasa de interés que consideren, independientemente del nivel de la TPM, por “falta de competencia”. Esto podría estar entorpeciendo la transmisión.
María Isabel Cortés, directora ejecutiva de la Asociación Bancaria Costarricense (ABC), indicó en julio a este medio que la velocidad y la magnitud de las disminuciones de la TPM han sido moderadas, lo cual influye en la transmisión. Además reclamó los pocos ajustes.
“Nosotros nos preguntamos por qué el Banco Central no reduce aún más su tasa. Lo real es que las tasas activas tampoco subieron ni han subido en línea con la TPM, y por lo tanto no requieren bajar tanto ni tan rápidamente”, explicó.
