La incertidumbre asociada a las fluctuaciones de la política económica estadounidense y el dólar quebrantaron la confianza de los inversionistas, lo que los ha llevado a buscar refugio en otros activos con menor riesgo aparente.
Así lo aseveró Daniel Ortiz, economista de la firma Consejeros Económicos y Financieros (Cefsa), durante una charla sobre coyuntura económica organizada por BAC este 26 de marzo.
De acuerdo con su análisis, la tendencia no surge de forma repentina, sino que responde a señales acumuladas desde el año pasado.
“Los cambios en la política económica de Estados Unidos, junto con episodios de volatilidad, comenzaron a erosionar parcialmente la percepción del dólar como activo de refugio”, comentó el economista.
Aunque los indicadores macroeconómicos de ese país mantienen un desempeño sólido o estable, como el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), el nivel de desempleo y la inflación, la diversificación ganó más peso en portafolios de otras monedas y metales: el euro, la libra esterlina, el oro y la plata.
Detrás de este movimiento subyace una cautela creciente sobre la estabilidad y, especialmente, sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas estadounidenses en el mediano y largo plazo.
En el caso del oro y la plata, sus precios ya alcanzaron niveles históricamente elevados que podrían mantenerse en esa línea mientras persista la incertidumbre global.
No obstante, este giro no implica un abandono completo de la confianza en el dólar, pues el haber sido una moneda de resguardo durante décadas le valió una consistente presencia en el mercado mundial.
“Cerca del 85% del comercio global se realiza en esta moneda, alrededor del 60% de las reservas internacionales están denominadas en dólares y su uso prevalece en la fijación de precios de materias primas estratégicas como el petróleo”, justificó Ortiz dicha apreciación.
En este escenario, el mercado parece encaminarse hacia un equilibrio distinto, con portafolios más diversificados y una mayor presencia de activos refugio alternativos.
Sin embargo, la sostenibilidad de esta tendencia dependerá de la evolución de la incertidumbre y de la confianza de los inversionistas en la solidez institucional y fiscal de Estados Unidos en los próximos años.

