Los ingresos de la industria de pagos seguirán creciendo en América Latina, aunque a un ritmo menor que en los últimos años, mientras que la Inteligencia Artificial (IA) aparece como una herramienta para aumentar las ventas y reducir costos con un potencial de mejora de las utilidades de entre 20% y 30% en el corto plazo para las empresas que la implementen correctamente, según proyecciones presentadas por BCG.
Así lo proyecta Gonzalo Troncoso, Managing Director & Partner de Boston Consulting Group (BCG), líder de la práctica de Pagos y Fintech para Latinoamérica, quien expuso estas tendencias durante una mesa redonda virtual organizada este 9 de octubre como parte del lanzamiento del reporte Global Payments 2026.
Según la presentación, el crecimiento de los ingresos transaccionales en la región —vinculados a operaciones como pagos con tarjetas y transferencias— pasaría de 12% a 8% anual. En los ingresos no transaccionales, que incluyen componentes asociados a saldos y determinados productos financieros, la tasa bajaría de 16% a 7%. No obstante, se trata de una desaceleración, no de una caída de los ingresos.
Troncoso atribuyó esa pérdida de impulso principalmente a la reducción de las tasas de interés en los bancos centrales, que afecta los ingresos asociados a los saldos de los clientes, y a la presión competitiva y regulatoria sobre las comisiones del negocio de pagos.
Más oportunidades para los pioneros
Frente a ese panorama, la IA ofrece oportunidades en ambos lados del negocio: puede impulsar los ingresos mediante una mejor personalización de ofertas y mayores conversiones de ventas, así como disminuir los gastos en áreas como atención al cliente, detección de fraude y cobranza. De hecho, la presentación mencionó reducciones de hasta 30% en costos operacionales y de servicios, y de hasta 40% en falsos positivos en la detección de fraude.
“Hay oportunidades reales a partir de la IA, tanto en ingresos como en costos, y eso es lo que está haciendo que aumente la utilidad de las empresas que lo están implementando de manera correcta”, afirmó Troncoso.
Sin embargo, la ventaja no sería igual para todos ni necesariamente permanente. El ejecutivo señaló que los pioneros podrían capturar mayores beneficios, mientras que la mejora de utilidades podría moderarse a entre 10% y 15% en el largo plazo, conforme más competidores incorporen estas tecnologías.
Para obtener resultados, recomendó concentrarse en pocas iniciativas de alto valor, transformar procesos completos y medir rigurosamente su impacto. El desafío para las empresas de pagos será convertir esa mayor eficiencia en una ventaja competitiva, en un mercado que continuará en expansión, pero a menor velocidad.
La transformación también podría llegar a las operaciones cotidianas de los usuarios: el líder señaló que los agentes de IA podrían automatizar tareas como transferir dinero a familiares o pagar las cuentas del hogar. Sin embargo, implementar estas funciones requiere controles para evitar errores, fraudes y problemas de seguridad.

