A primera vista, las cifras fiscales de Costa Rica al cierre de 2025 sugieren una gestión envidiable. El déficit financiero del Gobierno Central se redujo al 3,41% del PIB, una mejora sensible frente al 3,72% registrado en 2024. Sin embargo, bajo la superficie de este éxito estadístico no se encuentra un aumento en la eficiencia recaudatoria ni una reforma estructural del Estado, sino un aliado volátil: la apreciación del colón.
El más reciente informe de coyuntura fiscal del Observatorio Económico y Social (OES) de la Universidad Nacional revela que el cumplimiento de las metas fiscales del país descansa hoy sobre un “salvavidas” cambiario que reduce el costo de la deuda, mientras los ingresos tributarios muestran signos de agotamiento estructural.
El alivio de los intereses: ¿ahorro o fortuna?
La partida de gastos en intereses experimentó una reducción drástica, situándose en el 4,35% del PIB al cierre de 2025, el nivel más bajo en el último lustro. Esta caída de 0,42 puntos porcentuales respecto al año anterior es el motor principal de la mejora en el déficit.
La arquitectura de este ahorro tiene dos pilares:
- Apreciación cambiaria: El fortalecimiento del colón ha reducido significativamente el costo de servir la deuda denominada en moneda extranjera. De hecho, los intereses de la deuda externa se desplomaron un 11,52% interanual en términos de su tasa de crecimiento.
- Tasas de interés: Una gestión de pasivos más favorable permitió que la tasa promedio ponderada de la deuda bajara del 8,15% en 2023 al 7,82% en diciembre de 2025.
A pesar de que el gasto por intereses de la deuda interna también bajó un 3,25%, la dependencia del tipo de cambio para sostener las cifras globales representa un riesgo latente. Según el OES, si el tipo de cambio se moviera en la dirección contraria, el gasto por intereses podría dispararse, borrando las ganancias fiscales recientes.
La paradoja de la deuda y los ingresos
Mientras el Gobierno celebra la reducción del déficit financiero, otros indicadores muestran señales de alarma. Los ingresos totales del Gobierno Central cayeron al 14,42% del PIB en 2025, frente al 14,87% del año anterior. Esta erosión de los ingresos se debe a un debilitamiento estructural en la recaudación de impuestos clave como Renta e IVA.
Más preocupante aún para los mercados es que, pese al ahorro en intereses, la deuda pública no logró mantenerse bajo el umbral crítico del 60%.
Al superar el umbral del 60% de deuda respecto al PIB, se activa el escenario más restrictivo de la Regla Fiscal (Artículo 11, inciso d de la Ley 9635). Esto no es un simple llamado de atención: obliga al Ministerio de Hacienda a limitar el crecimiento del gasto total (corriente y de capital) a apenas un 65% del promedio del crecimiento del PIB nominal de los últimos años.
En la práctica, esto se traduce en una prohibición de decretar incrementos salariales por costo de vida, la imposibilidad de crear nuevas plazas y una poda severa a las transferencias de capital para obra pública, asfixiando la inversión estatal justo cuando la economía requiere dinamismo.
La caída en la recaudación no es fortuita. La apreciación del colón ha actuado como un cuchillo de doble filo: si bien abarató la deuda, erosionó la base imponible del IVA sobre las mercancías importadas y redujo los márgenes de utilidad de las empresas exportadoras y turísticas, impactando directamente la recaudación del Impuesto sobre la Renta.
Según datos de la Contraloría General de la República y el Ministerio de Hacienda, el componente aduanero del IVA ha mostrado una contracción real, confirmando que la “ganancia” por el tipo de cambio en los intereses se está pagando con una menor capacidad de generar ingresos propios.
Un panorama de “margen reducido”
El superávit primario —el indicador que mide la salud fiscal antes del pago de intereses— también se ha deteriorado, pasando de un pico del 2% en 2022 a un 0,94% del PIB en 2025.
Para los analistas del OES, Costa Rica se encuentra en una encrucijada: el país está “estancado” en un nivel de deuda que fluctúa peligrosamente alrededor del 60%. Sin un repunte en la recaudación tributaria o una dinamización de la economía local, la sostenibilidad de las finanzas públicas seguirá supeditada a factores externos y variables volátiles como el mercado cambiario.
Como concluye el informe de la UNA, la próxima administración recibirá un panorama fiscal “desfavorable” en cuanto a ingresos, donde el alivio temporal de los intereses podría convertirse pronto en un recuerdo si el colón pierde su brillo frente al dólar.
