Si usted tiene un préstamo en colones y su cuota mensual no ha bajado, durante los últimos meses, pese a las reducciones de tasas de interés del Banco Central, esta es la razón.
Existe una brecha entre la Tasa de Política Monetaria (TPM) y las tasas que finalmente cobran las entidades financieras a sus clientes.
Economistas de la Universidad Nacional (UNA) advierten que esta diferencia refleja una transmisión incompleta de la política monetaria, debido a que la disminución de la tasa de referencia no se ha trasladado al mismo ritmo al costo del crédito.

Para detallar con cifras, desde mayo del 2025 la Tasa de Política Monetaria (TPM) bajó de 4% a 3,25%, disminuyendo -0,75 puntos porcentuales.
Sin embargo, el promedio ponderado de la Tasa Activa Negociada (TAN) en colones —lo que cobran las entidades financieras por los préstamos— aumentó de 11,4% a 12,1% en ese mismo periodo, lo que equivale a un incremento de 0,7 puntos porcentuales.
La visión de los economistas: transmisión incompleta
Para los investigadores de la UNA, los datos reflejan que todavía existen obstáculos para que la política monetaria tenga un impacto directo sobre la economía real.
“Consideramos que esto debería de cambiar, ya que la intención del Banco Central al bajar la TPM es incentivar menores costos de financiamiento para impulsar el consumo y la inversión; sin embargo, más bien observamos que las tasas de interés que pagan los clientes por sus créditos han venido subiendo y esto puede estar desincentivando el crédito privado”, señaló Roxana Morales, economista de la UNA.

Morales aseguró que las condiciones del crédito dependen fuertemente del perfil del solicitante y del riesgo asociado. Al no existir homogeneidad, las tasas varían de un mes a otro y según quién solicite el dinero.
“Muchas instituciones que mantienen tasas muy altas también es que prestan a personas con altos niveles de riesgo, entonces les piden tasas de interés más altas”, explicó.
A esta postura se suma Fernando Rodríguez, también economista de la UNA, quien advierte sobre el impacto macroeconómico de esta brecha:
“Nosotros consideramos que existe una transmisión incompleta y asimétrica de la política monetaria a las tasas de interés activas. Esta situación limita los efectos esperados sobre el crédito, la inversión y el consumo, y reduce el impacto de la política monetaria sobre la actividad económica”.
Incluso, el mismo presidente del Banco Central, Róger Madrigal, ha expresado su preocupación por esta tendencia.
“Se ha dado un efecto (en las tasas de interés) pero no con la fuerza y la velocidad que uno quisiera, pero eso tiene que ver con otras cosas, con la organización del mercado, con la regulación, etcétera.”, destacó.
En enero pasado, Madrigal dijo que, aunque no es el único factor que explica el fenómeno, hay entidades financieras con alto poder de mercado que pueden poner la tasa de interés que quieran, independientemente del nivel de la TPM, por “falta de competencia”
La respuesta del sector bancario
Desde la acera de las entidades financieras, se argumenta que el comportamiento de las tasas obedece a un ajuste técnico y gradual.
María Isabel Cortés, directora ejecutiva de la Asociación Bancaria Costarricense (ABC), indicó que la velocidad y la magnitud de las disminuciones de la TPM han sido moderadas.
“Nosotros nos preguntamos por qué el Banco Central no reduce aún más su tasa. Lo real es que las tasas activas tampoco subieron ni han subido en línea con la TPM, y por lo tanto no requieren bajar tanto ni tan rápidamente”, explicó.
Y argumentó con un ejemplo: “Prueba de ello es que cuando la TPM pasó de 0,75% a 9% —un aumento de 8,25 puntos porcentuales— las tasas activas promedio subieron de 9% a 13%, es decir, alrededor de 4 puntos porcentuales”.
Por su parte, la Cámara de Bancos e Instituciones Financieras de Costa Rica explicó que las variaciones dictadas por el BCCR se trasladan al mercado de forma paulatina.
“Inicialmente se reflejan en las tasas pasivas que se pagan sobre depósitos y ahorros, y posteriormente en las tasas activas que se aplican a los créditos. Este proceso no es inmediato, ya que cada entidad financiera debe realizar un análisis interno que considera la estructura de sus captaciones, los plazos de sus operaciones, el grado de dolarización, riesgo de crédito y otros factores relevantes”.
El proceso de ajuste de la TPM hacia la baja inició en marzo del 2023, desde entonces este indicador del Central ha disminuido en 5,75 puntos porcentuales, mientras que la TAN solo ha caído 2,34 puntos porcentuales.
Dinamismo del crédito: Desaceleración y concentración
Desde marzo de 2025, el crédito ha venido mostrando una desaceleración gradual en su ritmo de crecimiento.
El saldo al sector privado alcanzó los ¢25,18 billones en febrero de 2026, un crecimiento interanual de ¢327.565 millones (1,3%).
- Sectores al alza: El aumento estuvo impulsado principalmente por consumo, turismo, servicios y construcción.
- Sectores a la baja: Industria, agricultura y pesca registraron caídas.
- Crecimiento por volumen: En términos absolutos durante el último año, el consumo es el que más crece (¢147.500 millones), seguido de turismo (¢81.000 millones) y servicios (¢72.000 millones).
- Crecimiento relativo: El turismo fue la actividad con mayor dinamismo porcentual.
- Concentración de la cartera: El 86% del crédito total se concentra en apenas cuatro segmentos: consumo (34%), vivienda (26%), servicios (16%) y comercio (9%)
Radiografía de las tasas de interés por sector
El comportamiento de las tasas activas en colones muestra una tendencia general al alza en el promedio ponderado, aunque con resultados muy asimétricos y una elevada dispersión dependiendo del sector y de la entidad financiera.
El promedio ponderado total aumentó en +0,7, pasando de un 11,4% en mayo de 2025 a un 12,1% en mayo de 2026. Esto refleja un encarecimiento generalizado en las condiciones de financiamiento en el país.
Alivio en Consumo Tradicional (Sin Tarjetas)
A contrapelo de la tendencia general, los créditos de consumo sin tarjeta experimentaron una baja generalizada, aunque el ajuste fue heterogéneo entre intermediarios y no existe un patrón uniforme de transmisión.
- El promedio cayó -0,8 p.p. para ubicarse en 14,3%.
- Las reducciones más agresivas se dieron en Financieras (-4,3 p.p.) —aunque siguen siendo las más caras con un 31,5%— y en Bancos Privados (-3,4 p.p.).
Presión al Alza en Tarjetas de Crédito y Servicios
Los segmentos que impulsaron el crecimiento de la tasa promedio evidencian una transmisión limitada de la política monetaria, donde la demanda suele ser menos sensible a las variaciones de tasas.
“Esto da cuenta de que esa vinculación entre las tasas de interés y la demanda de crédito no está muy clara en estos sectores”, señaló Roxana Morales.
- Consumo con Tarjetas: Sigue siendo el segmento más costoso. La tasa subió +1,8 p.p. alcanzando un 27,7%. Las Financieras (36,3%) y los Bancos Públicos (31,1%) registran las tasas más altas, a pesar de haber mostrado leves rebajas en el último año.
- Servicios y Turismo: Aunque se observan reducciones importantes en cooperativas y financieras, el costo del financiamiento para este sector se elevó en el promedio ponderado del sistema en +1,3 p.p., llegando al 10,2%, impulsado principalmente por el aumento en los Bancos Privados (+1,4 p.p.).
Estabilidad en el Sector Inmobiliario
Las actividades inmobiliarias (incluye crédito para vivienda) muestran escasa respuesta a la baja de la TPM y fueron las más estables de todo el análisis.
- La tasa apenas varió +0,1 p.p., situándose en un 7,8%.
- Los Bancos Públicos (7,7%) y Privados (7,5%) mantienen las ofertas más competitivas y estables para este sector.
Hacia adelante, la evolución de las tasas activas dependerá de los próximos movimientos de la política monetaria y de la forma en que las entidades financieras ajusten sus condiciones de crédito, considerando sus costos de captación, liquidez y riesgo asociado a cada segmento.
