Por: Andrea Hidalgo.   Hace 4 días
En la fotografía Kristalina Georgieva, directora general del FMI en la conferencia anual de primavera. la cual se desarrolló de manera virtual este 2021 por COVID-19. Foto AFP
En la fotografía Kristalina Georgieva, directora general del FMI en la conferencia anual de primavera. la cual se desarrolló de manera virtual este 2021 por COVID-19. Foto AFP

La principal preocupación del Fondo Monetario Internacional (FMI) es una recuperación desigual, entre países y las posibles consecuencias que esto podría traer a largo plazo. Bajo esta premisa este miércoles 7 de abril Kristalina Georgieva, directora general del FMI, aseguró que desde el Fondo tienen claras prioridades de agenda para este 2021.

Pese a que las economías se recuperan a un mayor ritmo del esperado en este 2021, este proceso no es el mismo para todos los países, esta diferencia preocupa y pone en riesgo la sostenibilidad financiera a largo plazo.

“Una vez que la recuperación esté firmemente en marcha, los gobiernos deben trabajar la política fiscal en marcos creíbles y alcanzables a mediano plazo”, Kristalina Georgieva, directora general del FMI.

Un pequeño número de economías, lideradas por EE. UU. y China, están avanzando rápidamente, mientras que los países más pobres se están quedando atrás en esta recuperación. Además, la pandemia no ha terminado y la incertidumbre sobre la efectividad de las vacunas, el impacto de las nuevas cepas de virus y los posibles cambios en las condiciones financieras.

“Existe el riesgo de que se produzcan más cicatrices económicas por la pérdida de puestos de trabajo, pérdidas de aprendizaje, quiebras, pobreza extrema y hambre” aclaró Gerogieva en el marco de las reuniones anuales de primavera del FMI.

Con esto en mente la Agenda de Política Global, destaca tres prioridades a desarrollar en el 2021.

1. Una oportunidad justa de acceso a vacunas.

Lo que implica aumentar la producción y distribución de vacunas. También significa financiar por completo el programa de COVAX para que los suministros de vacunas lleguen a los países más pobres.

“La política de vacunas es política económica. Un progreso más rápido para poner fin a la crisis de salud podría agregar casi $9 billones al PIB mundial para 2025, pero esta ventana de oportunidad se está cerrando rápidamente. Los científicos nos han dado vacunas en un tiempo récord; ahora los gobiernos deben mostrar el mismo sentido de urgencia y colaboración para proporcionar vacunas a todos”, agregó Gerogieva.

2. Una oportunidad justa de recuperación.

La clave según Gerogieva, para una recuperación justa está en apoyar a las poblaciones de riesgo, hogares vulnerables y emprendimientos con potencial de crecimiento mientras la crisis y el COVID-19 siga entre las personas. Esto requiere medidas fiscales específicas y el mantenimiento de condiciones financieras favorables.

Debido a que nos enfrentamos recuperaciones distintas en los países del mundo, ahora más que nunca es necesario una comunicación activa por parte de los principales bancos centrales y políticas fiscales en los países emergentes para minimizar los efectos de contagio financieros dañinos.

Una vez que haya pasado la crisis de salud, los gobiernos deberían reducir gradualmente los programas de apoyo, al mismo tiempo que aumentan los subsidios de contratación, esto es particularmente importante para los jóvenes y las mujeres, que han sido los más afectados por la crisis.

Las pequeñas empresas con potencial de crecimiento y supervivencia necesitan un mayor apoyo mediante inyecciones de capital.

3. Una oportunidad justa para el desarrollo de potencial

Gerogieva destacó que esta es la decisión más importante que cualquier gobierno puede tomar este año. Para este 2021 la atención debe centrarse en aumentar la inversión pública, en proyectos ecológicos e infraestructura digital, en la salud y la educación de las personas, para garantizar que todos puedan beneficiarse de la transformación histórica hacia economías más verdes, más inteligentes y más inclusivas.

Para desbloquear este potencial, los países necesitarán ingresos públicos suficientes y un gasto más eficiente. En muchos casos, esto significará una tributación más progresiva. Por su parte los planes de inversión deberán ir acompañados de un mayor apoyo a los países más pobres mientras luchan contra la crisis y buscan invertir en el futuro.