Aunque el Gobierno Central mantuvo un superávit primario, la contracción de los ingresos totales y un repunte del gasto causaron un deterioro del déficit financiero a enero de 2026, el cual alcanzó ¢116.611 millones (0,2% del PIB).
Así lo reflejan los resultados fiscales de ese mes del Ministerio de Hacienda, compartidos este 27 de marzo.
De acuerdo con los datos, entre enero de 2026 y el mismo mes del año anterior, los ingresos totales disminuyeron un 4%.
“Los ingresos totales alcanzaron ¢670.102 millones a enero de 2026, lo que representó una caída acumulada neta de ¢28.054 millones (0,1% del Producto Interno Bruto) en comparación con el mismo periodo de 2025, cuando se situó en ¢698.156 millones”, explica el informe.
Estos números son resultado del desempeño macro de los siguientes rubros:
- Ingresos tributarios: caída de 6,1%.
- Contribuciones sociales: aumento de 5,5%.
- Ingresos no tributarios: aumento de 9,3%.
- Transferencias corrientes: aumento de 13,5%.
- Ingresos de capital: aumento nominal de ¢3.518 millones.
Esta caída tributaria se explica por una base de comparación atípicamente alta en enero de 2025. En ese mes se registraron ¢97.706 millones extraordinarios por pagos atrasados del impuesto a los combustibles y a la propiedad de vehículos (marchamo) que correspondían al cierre de 2024.
Además, el gasto de capital registró un aumento de ¢50.390 millones debido, mayormente, a transferencias dirigidas al Banco Hipotecario de la Vivienda (BANHVI). No obstante, este aumento fue parcialmente compensado por una caída histórica del 22,8% en el pago de intereses.
Este comportamiento se debe, mayormente, al “incremento en las transferencias de capital dirigidas al sector público”.
No obstante, se registró un superávit primario de ¢10.768 millones, equivalente a 0,02% del PIB, por quinto año consecutivo.
En el frente de la deuda, el Gobierno Central cerró enero con una razón deuda/PIB del 59,2%, lo que implica una reducción de 1,2 puntos porcentuales respecto al 60,4% observado al cierre de 2025.
Este descenso obedece principalmente a un “efecto denominador”: el crecimiento proyectado del PIB nominal (4,7% para 2026, según el Banco Central de Costa Rica) supera la tasa de expansión de la deuda, que crece 2,6% respecto al cierre del año anterior.
Es decir, aunque el saldo nominal de la deuda aumenta, lo hace a un ritmo menor que el de la economía.
