Finanzas

Debilidad del mercado accionario de Costa Rica se agudizó en últimos diez años

Pocos participantes y un bajos volúmenes transados caracterizan al mercado en la última década, con Fifco como principal emisor

El mercado accionario de Costa Rica se ha caracterizado por tener varios retos aún a cuestas luego de años sin poder levantar un volumen de negociación que sea significativo dentro de la economía del país.

El volumen transado en los últimos diez años ha tenido una tendencia a la baja que incluso se ha agudizado a partir del 2018.

Además sigue con pocos participantes y con la tarea pendiente de ampliarse a más emisores e inversionistas, entre ellos la apertura de las empresas a la oferta pública, sobre todo las de mediano capital o de estructura familiar.

Otros factores se relacionan al tamaño de la economía nacional, las obligaciones de suministro de información de las empresas, la amplia participación del Ministerio de Hacienda y hasta las ofertas privadas de valores.

A julio de este año, los volúmenes transados en el mercado de acciones, según datos de la Bolsa Nacional de Valores (BNV), apenas superaron los ¢15.000 millones. Esto representa un 0,17% del total de las negociaciones en el mercado secundario de valores en los primeros siete meses del año.

Ricardo Hernández, director general interino de Bolsa Nacional de Valores (BNV), enfatizó que entre los elementos que complican el crecimiento del mercado está que el parque empresarial del país está compuesto en más de un 90% por compañías pequeñas y medianas, muchas de ellas familiares, a las que se les dificulta abrir su capital.

Para ingresar al mercado de capitales las empresas deben cumplir con altos estándares de gobierno corporativo y apertura de la información, factores que podrían llegar a ser un obstáculo para las que no han tenido los recursos o el acompañamiento necesario.

“Pasar a ser una compañía de régimen de oferta pública entraña una serie de deberes de suministro de información, que se convierten en obligaciones continuas al que nuestro parque empresarial no ha estado acostumbrado”, mencionó Hernández, quien mantiene expectativas positivas de que el paso de las empresas a una administración de tercera generación motive la discusión sobre la apertura del capital y esto promueva el aumento de emisores.

Sobre este tema, la superintendente de valores, María Lucía Fernández, señaló que apuestan por que los fondos de inversión de riesgo funcionen como un vehículo, no solo de financiamiento para las empresas, sino de acompañamiento y formación en cuanto a los altos estándares que se necesitan para salir al mercado de capitales.

Varios inversionistas y expertos involucrados en el mercado de valores consultados por EF hicieron hincapié en que los requerimientos regulatorios y sus costos para la colocación de un programa de emisiones podría estar frenando a algunas empresas de internarse en el proceso.

Fernández comentó que los requisitos vigentes responden a estándares internacionales de alta calidad, tal y cómo la actividad lo exige. No obstante, señaló, debe abrirse una conversación entre los demandantes y los oferentes para definir las necesidades y exigencias de cada parte, sin que una eventual flexibilización para emisores vaya en detrimento de la información que requiere el inversionista para la toma de decisiones.

Actualmente la Superintendencia desarrolla un proyecto para el fortalecimiento del mercado de valores y su hoja de ruta incluye la conformación de un comité consultivo y mesas de trabajo con miembros participantes del mercado. Uno de los ejes es el fomento de emisores, a través del cual se pretende abrir el diálogo sobre nuevas mejoras en regulación, en caso de ser necesarias, así como de mejores prácticas del posible emisor.

Una iniciativa similar se había presentado en el 2012 por parte del Banco Central de Costa Rica, con la particularidad de que recomendaba una reforma a la Ley Reguladora del Mercado de Valores.

“Si queremos ver que el mercado surja tenemos que enfocar y definir para qué tipo de empresas queremos abrirlo”, recalcó el gerente de INS Valores, Freddy Quesada.

Tanto el subgerente de finanzas y operaciones de Promérica, Luis Carlos Rodríguez, como Quesada coincidieron con Hernández en que la baja oferta de emisores de acciones en el país está relacionada en alguna medida con el tamaño de las estructuras accionarias de las empresas y la voluntad de empresas familiares para abrir el capital.

En otra acera, uno de los factores que podrían colaborar al crecimiento del mercado secundario en su totalidad -que incluye el de acciones- es el ordenamiento de la deuda pública. La amplia participación del Ministerio de Hacienda en el mercado de valores y las condiciones ofrecidas años atrás por la situación fiscal que atravesaba han generado estrujamiento del mercado y la dificultad de competir contra sus rendimientos.

Como parte de las afectaciones, también están las ofertas privadas de valores, que si bien coexisten con las emisiones de oferta pública, quitan espacio al mercado accionario cuando las empresas se decantan por la venta de acciones de manera directa, sin participar en la Bolsa Nacional de Valores (BNV).

Según información publicada por La Nación, las empresas y grupos económicos que realicen ofertas privadas de valores en el país superiores a un $1 millón, ahora estarán obligadas a informar a la Superintendencia General de Valores (Sugeval) sobre dichos negocios.

“Las emisiones privadas como tal no son malas, pero hay que preguntarse por qué las empresas prefieren hacerlas; algo de todo el sistema las ahuyenta”, aseveró Quesada.

Como se ha visto, los retos que enfrenta el mercado de valores para el desarrollo y profundización son múltiples y a estas se une una característica del país y es la posibilidad de financiamiento que las entidades financieras ofrecen a las empresas; esto genera un desplazamiento de preferencia de financiamiento vía capital a un financiamiento vía pasivos.

Por otro lado, Melvin Garita, gerente de BN Valores, explicó que en el pasado hubo emisiones accionarias que permitieron financiar los proyectos de inversión en algunas empresas.

Sin embargo, dijo, este mecanismo de financiamiento es “más una excepción que una regla” en el país y enfatizó que una de las principales limitantes del desarrollo del mercado de capitales es el tamaño de nuestra economía, por lo que la regionalización de las bolsas de valores y de las empresas es una necesidad para un eventual crecimiento del mercado.

“Este señalamiento ha estado por décadas, sin embargo, el avance en esta línea no ha sido el mejor (...), en nuestro mercado de capitales el mercado accionario en la práctica no funciona”, comentó el gerente de BN Valores.

Para dimensionar las transacciones de las acciones negociadas en Costa Rica, en el 2019 (año sin afectaciones por la pandemia) significaron alrededor de un 0,06% del PIB, mientras que en otros países de la región latinoamericana, como Chile, ese porcentaje llegó incluso al 13% en ese año, según datos de la plataforma del Banco Mundial. Esos datos toman en cuenta el número total de acciones negociadas, tanto nacionales como extranjeras, multiplicado por sus respectivos precios de igualación y las cifras se contabilizan individualmente (solo se considera un lado de la transacción).

Jorge Baltodano, gerente general de Lafise Valores, señaló que la principal ventaja de participar en el mercado como emisor es el acceso a inversionistas para fortalecer la posición patrimonial del banco, en este caso, y por ende financiar los planes de crecimiento. Pese a esto, fue enfático en que existen características, además de la ausencia de más emisores, que dificulta su crecimiento.

“Nos parece que culturalmente el inversionista costarricense está más acostumbrado a recibir un pago fijo constante y no necesariamente experimentar un retorno a través de cambio en el precio de los activos, que es la fuente principal en las acciones; eso limita un poco el apetito por inversión en acciones”, dijo el gerente de Lafise Valores.

En el 2021 las empresas que han cotizado en el mercado bursátil local son ocho, entre ellas Fifco, Banco Promérica y Banco Lafise. Del 2011 a lo que llevamos del 2021, Florida Ice and Farm Company (Fifco) ha significado más de un 70% de los volúmenes transados anualmente en el mercado de acciones.

María Pía Robles, directora de relaciones corporativas de Fifco, explicó que la empresa es emisora local tanto de acciones como de valores de deuda; sin embargo, no se han realizado emisiones accionarias en los últimos años. Además, recalcó que los requerimientos de información y el costo regulatorio se han convertido en trabas para el acercamiento y permanencia de nuevos emisores accionarios.

“El mercado es poco profundo, lo cual no le da buena liquidez al mismo inversionista. Precisamente por eso, Fifco mantiene vigente un programa de recompra de acciones para que el inversionista encuentre liquidez en momentos en que el propio mercado no se la brinda”, comentó Robles.

Este año, por detrás de la compañía de bebidas está Banco Promérica, con alrededor de un 15,9% de los montos en el mercado accionario.

“Hemos llevado a cabo emisiones relativamente pequeñas de acciones dirigidas a un segmento de clientes que buscan inversiones a plazos largos con la expectativa de un mejor rendimiento en comparación con los depósitos a plazo. Esta opción además le permite al Banco fortalecer su patrimonio y expandir la capacidad de crecimiento del crédito”, comentó Rodríguez.

Otra de las empresas es Banco Lafise, que participa a través de la emisión de acciones preferentes. Por su parte, desde Holcim señalaron que la participación de la empresa se circunscribe a la custodia de acciones y no hacen trading o negociaciones.

Los volúmenes transados anualmente en la BNV a través del mercado secundario de acciones se han mantenido por debajo de los ¢30.000 millones en los últimos cinco años. De enero a julio de este año, el volumen es de ¢15.467 millones mientras que en todo el 2020 apenas superó los ¢18.000 millones.

Los millones de colones transados en dicho mercado han pasado por altos y bajos en la última década, el 2014 es el que registra una mayor cantidad con poco más de ¢56.000 millones aunque la tendencia general es a descender. Aunque el año empezó con un primer semestre en caída, como consecuencia de la reducción del volumen de acciones de Fifco; el mes de agosto significó un fuerte repunte para el mercado principalmente por este emisor.

Paula Umaña

Paula Umaña

Periodista de Economía. Escribe sobre negocios, comercio exterior y producción. Graduada de la Universidad de Costa Rica. Ganadora del Premio al Periodismo Bursátil 2021.

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