El precio del dólar en Costa Rica regresó a niveles que no se veían desde hace más de 20 años y hoy ronda los ¢470 por unidad.
El valor ha caído constantemente desde mediados de 2022, cuando la cotización tocó su máximo histórico —cerca de los ¢700— en medio de las disrupciones económicas que sobrevinieron con la pandemia de covid-19.
El comportamiento reciente, sin embargo, contrasta con la tendencia de largo plazo.
Durante décadas, el tipo de cambio costarricense estuvo marcado por una devaluación constante del colón frente a la moneda norteamericana, que apenas se estabilizó en los primeros años de este siglo.
A partir de los años 2000, el país empezó a recibir con mayor fuerza flujos de moneda extranjera relacionados con la exportación y la atracción de inversión extranjera: un cambio estructural que se consolidó en los últimos años y que las autoridades señalan como la causa de que, ahora, el colón empiece a apreciarse.
La historia del dólar en Costa Rica ha sido más convulsa de lo que se recuerda. Este es un repaso histórico con base en los datos oficiales.
| Fuente de información |
|---|
| Para la elaboración de este artículo, se usan como referencia los precios de referencia de venta del dólar publicados por el Banco Central de Costa Rica (BCCR) a partir del Mercado Intercambiario (hasta noviembre de 1983), el Mercado Libre Intercambiario (hasta marzo de 1992) y el Tipo de Cambio de Referencia del BCCR (hasta hoy). |
| También se utilizan otras referencias históricas. Por ejemplo, el valor más antiguo que registra el Banco Central corresponde al año 1945, cuando el precio de venta del dólar apenas alcanzaba los ¢5,62. |

Una crisis cambiaria
El precio de venta del dólar todavía se ubicaba por debajo de los ¢10 por unidad hasta inicios de la década de 1980. Entonces, el mercado continuaba siendo poco desarrollado y la divisa tenía un uso limitado en la economía local.
Ese escenario cambió abruptamente con la crisis de la deuda externa, que se hizo impagable y permitía mantener un dólar artificialmente bajo. En menos de tres años, el tipo de cambio pasó de ¢8,6 a superar los ¢40 entre 1980 y 1983: el salto más abrupto de la historia.
A partir de entonces, el colón entró en un proceso de devaluación sostenida que se extendió por casi tres décadas.
Una escalada sostenida
En ese período de escalada, el dólar fue alcanzando nuevos umbrales de forma progresiva.
El dólar superó por primera vez los ¢100 en noviembre de 1990; los ¢200 en marzo de 1996; los ¢300 en febrero del 2000; los ¢400 en julio del 2003 y los ¢500 en enero de 2006.
Aquel período dejó en evidencia los desequilibrios económicos del pasado. Estados Unidos había abandonado el patrón oro que permitía la convertibilidad del dólar en ese metal y que sostenía tipos de cambio fijos desde inicios de los años 1970; sin embargo, Costa Rica se había quedado rezagada, según resumen diversos economistas e investigadores académicos.
De la estabilidad a nuevos picos
Tras ese proceso de ajuste, el dólar entró en una etapa de relativa estabilidad.
El precio del dólar se mantuvo la mayor parte del tiempo entre los ¢500 y los ¢600, con algunas esporádicas interrupciones, entre enero de 2006 y octubre de 2018.
Luego, sobrevinieron choques coyunturales que elevaron la cotización del dólar por encima de los ¢600, como la incertidumbre fiscal de 2018 o la pandemia de covid-19; así como una reciente transformación económica que ha provocado el efecto contrario.
El tipo de cambio hoy ronda los ¢470 por unidad y el Banco Central lo atribuye a la consolidación del modelo exportador y de atracción de inversión extranjera, que hoy inunda de dólares las ventanillas del mercado.
Cambios de régimen
La evolución del tipo de cambio también está ligada a transformaciones en la forma en la que se determina su valor.
A inicios de los años 1980, Costa Rica todavía operaba bajo un esquema de tipo de cambio fijo, pero la crisis obligó a migrar hacia un sistema más flexible, en el que coexistieron mercados formales e informales, todavía durante el gobierno de Rodrigo Carazo.
Todos esos tipos de cambio apenas se lograron unificar en 1983, en los primeros meses de la administración de Luis Alberto Monge, con la adopción de un nuevo esquema de “minidevaluaciones”. Ese modelo se aplicó hasta inicios de los años 2000 y consistió en dejar que el tipo de cambio continuara cayendo de forma más leve y ordenada, hasta alcanzar un punto de equilibrio.
Ese relativo equilibrio se alcanzó hasta inicios del siglo XXI, cuando el país al fin pudo aplicar un nuevo modelo de “banda cambiaria”. Ese sistema se empezó a aplicar en 2005 y consistía en dejar que el precio fluctuara por oferta y demanda, pero siempre entre mínimos y máximos establecidos por el Banco Central para evitar grandes colapsos.
Ese mecanismo fue una especie de transición de cara al modelo actual de “flotación administrada”, vigente desde 2015, en el cual el precio del dólar responde a criterios de oferta y demanda, sin limitación alguna.
No obstante, el Banco Central sí puede intervenir, comprando o vendiendo divisas. Sin embargo, su única meta debe ser evitar movimientos abruptos en el mercado y no modificar sus tendencias.

Dudas recientes
El esquema actual es el mismo que permitió que el precio del dólar escalara hasta casi los ¢700 a mediados de 2022 y que, en las últimas semanas, cayera por debajo de los ¢470.
Ese retorno a niveles de hace 20 años, sin embargo, plantea una incógnita que solo el tiempo podrá responder correctamente: ¿estamos frente a un cambio de tendencia definitiva a la baja o se trata solamente de un nuevo episodio coyuntural como la subida del 2022?
