Finanzas

¿Cuándo es mejor comprar dólares? Cinco consejos para identificar oportunidades

El momento para comprar dólares es una interrogante constante en la cabeza de los consumidores, le indicamos cuál es la información que debe seguir y a la que debe prestar atención si quiere aprovechar el mejor momento para nutrir su cuenta de moneda extranjera

¿Cuándo es mejor comprar dólares? Esta suele ser una pregunta que aparece en la cabeza de los ahorrantes independientemente de si el tipo de cambio va hacia arriba o hacia abajo.

Cuando sube, emerge el miedo de “mejor compro porque se va a poner más caro”, pero también viene acompañado del “¿qué pasa si más bien ya tocó techo y empieza a bajar?”

Las inseguridades con respecto al tipo de cambio son normales y la respuesta a “¿cuándo es mejor comprar dólares?” es elusiva, pues las fuerzas de oferta y demanda que determinan el valor de la divisa son difíciles de predecir a ciencia cierta.

Aún así, existen ciertos elementos a los que se le puede prestar atención a la hora de decidir cuándo vale la pena salir a comprar dólares.

El Banco Central, al utilizar un régimen de flotación administrada, deja que sean las fuerzas del mercado las que dicten hacia donde se mueve el valor del dólar, pero esas mismas fuerzas también tienen ciertas estacionalidades en las que resulta más barato o más caro comprar divisas.

Estas estacionalidades son periodos en los que el dólar se comporta de una manera en particular. Estos comportamientos no son categóricos, pero suelen responder a una constancia de épocas de mayor o menor oferta de divisas en ventanillas. Hay dos tipo de estacionalidades: las intrames, de corto plazo, y las que se presentan cada año.

En la estacionalidad intrames, suele ser mejor comprar dólares conforme se acerque la primera quincena del mes, ya que el tipo de cambio baja debido a la búsqueda que tienen las empresas por cambiar dólares a colones para pagar las obligaciones con sus trabajadores. El fenómeno también sucede cuando se acerca el día 30.

Las estacionalidades anuales, por su lado, ocurren por períodos más largos y responden a la combinación de más factores. Entre noviembre y abril suele bajar el tipo de cambio ya que son meses donde el turismo sube y, por ende, entran más dólares al país. Más oferta suele derivar en menor tipo de cambio.

También es una época donde la exportación de las cosechas aumenta y se enriquece el flujo de la divisa. Esta baja del dólar se observa más entre noviembre y la primera quincena de diciembre, ya que se suma el cambio de las empresas de dólares a colones para pagar aguinaldos.

Por otro lado, hay meses donde la programación de compra de dólares podría resultar más cara. Los meses más secos van de mayo a octubre y en ellos suele presentarse una menor oferta de la divisa y, en consecuencia, un mayor precio.

En síntesis, las estacionalidades responden a momentos del año donde tiende a haber una mayor o menor oferta de dólares en el mercado. Este es el mapa general que debe tener si tiene el plan de comprar dólares: saber que dependiendo del momento del año va a encontrar fuerzas al alza o a la baja.

Uno de los primeros elementos a revisar cuando se desea programar la compra de dólares es identificar la tendencia que lleva la divisa para así proyectar el comportamiento. “Esto no quiere decir que el tipo de cambio se vaya a comportar igual que en el pasado, pero hay probabilidades de que mantenga la tendencia, sobre todo si esta es ya de mediano plazo”, considera Ennio Rodríguez, Presidente del Colegio de Ciencias Económicas de Costa Rica.

El tipo de cambio lleva una tendencia al alza pronunciada desde marzo de 2020, con la desaparición de los dólares que entraban por turismo con el inicio de la pandemia. A esta presión cambiaria también se le sumó en 2022 el aumento de las materias primas tras la invasión de Rusia a Ucrania, una presión hacia el alza que Costa Rica, como país importador, reciente más intensamente.

Aunado a la tendencia, para Rodríguez es importante comprender la coyuntura que vive el mercado cambiario, es decir, identificar cuáles son las fuerzas que están moviendo el tipo de cambio, ya sea hacia arriba o hacia abajo, para tener una noción de qué podría pasar si esas fuerzas cambian.

Rodríguez pone como ejemplo la propensión alcista que lleva el país en los últimos años. “Uno puede analizar los factores que pueden incidir a favor de que el colón no se siga depreciando a la velocidad que lo viene haciendo: está la recuperación de la actividad turística y posibles desembolsos del gobierno (préstamos internacionales que tiene en agenda el Central). Con esos factores uno podría por lo menos ver una tendencia al alza menor o incluso una cierta estabilidad. Mi lectura es que la depreciación va a tender a moderarse en el segundo semestre del 2022, pero que se revierta completamente es difícil”.

Sin embargo, Rodríguez recalca que con el tipo de cambio no se puede ser categórico, ya que, por más que hay factores identificables, no existe “una bola de cristal” que dé respuestas concretas.

Saber cómo se conduce la política monetaria del BCCR también es una herramienta valiosa para determinar hacia dónde se moverá la tendencia. “El análisis que uno tiene que hacer es ver qué apuestas están en juego, cómo se están moviendo las expectativas y qué papel va a jugar el Banco Central”, dice Rodríguez.

Por ejemplo, un escenario donde las tasas de interés en colones sean bajas probablemente desincentive el ahorro y la inversión en la moneda local y cause una dolarización de las carteras que tire hacia arriba el tipo de cambio en el mediano plazo.

La pauta del Banco Central en el Mercado de Monedas Extranjeras (Monex) también puede dar indicios sobre cómo se comportará el dólar. La política del Banco Central ha sido permitir que sean las fuerzas del mercado las que dictaminen hacia dónde se mueve el precio de la divisa. Esto significa que la entidad no tiene como objetivo fijar el tipo de cambio en un número en específico y solo intervendrá para evitar cambios abruptos.

Desde que se adoptó el régimen de flotación administrada en febrero de 2015, el Central solo ha intervenido en operaciones de estabilización montos mayores de $100 millones en menos de cuatro semanas en cinco ocasiones.

Durante esas grandes intervenciones, la tendencia al alza que llevaba el tipo de cambio se aplanó. Por ejemplo, cuando el BCCR intervino entre mayo y junio del 2017 $329,54 millones, coincidió con un tipo de cambio que pasó de tener un incremento del 4,15% entre el 1°. y 24 de mayo, a una disminución del 0,99% en el precio entre el 16 de mayo y el 16 de junio (siete días después de la última operación de estabilización).

En 2018 se dio un fenómeno similar. El alza del 4,61% entre el 15 y el 8 de noviembre se transformó en una baja del 0,62% una semana después de finalizada las operaciones de estabilización, el 16 de noviembre.

Sin embargo, no sería responsable atenerse a la intervención del Central en épocas alcistas ya que la definición de “cambios abruptos” es ambigua para el público en general y tiende a variar dependiendo del jerarca de turno. Además, estas operaciones no se hacen con la intención de revertir la tendencia para que el tipo de cambio baje o suba, sino para suavizar las variaciones respetando las fuerzas que lleva el mercado. De ahí la importancia de conocer la tendencia.

El objetivo por el cual se compran los dólares también influye sobre cuándo es el mejor momento para hacerlo. En compras pensadas para ahorrar de cara a objetivos de largo plazo, como un viaje o la adquisición de un bien en dólares, por ejemplo, el economista y consultor privado Vladimir Sequeira recomienda que se realicen conforme se tenga el flujo de caja para hacerlo, independientemente del precio que tenga la divisa en cada momento. “En esos casos no le veo mucho sentido a tratar de adelantarse a si sube o si baja. Al final lo importante es estar ahorrando en una moneda fuerte”, explica.

Además, lo más probable en estos escenarios de ahorro programado de largo plazo es que las tendencias se reviertan, es decir, en el periodo de vida de un ahorro habrá épocas donde el tipo de cambio vaya hacia el alza y otras donde vaya hacia la baja. En esos periodos se ganará y se perderá según el tipo de cambio.

Pero no lo tome literal, es muy probable que nunca haya pérdidas reales, solo en caso de que cambie de opinión y vuelva a colonizar los fondos en un momento en que el valor del dólar esté más bajo en comparación de cuando compró.

Lo que ninguno de los economistas consultados recomienda es especular a corto plazo con la moneda. “Lo que uno no puede estar es cambiando entre una moneda a otra. Yo creo que sí es una mala recomendación tratar de obtener ganancias de corto plazo a menos que tenga muchísima información y se sea profesional en eso”, dice Rodríguez.

“Cualquier amago de especulación es inútil. El diferencial cambiario de compra y venta te va a reducir la utilidad”, agrega Sequeira.

Luis Cardoce Oconitrillo

Luis G. Cardoce Oconitrillo

Luis Guillermo Cardoce es un periodista y productor audiovisual graduado de la Universidad Autónoma de Centroamérica. Tiene experiencia en la cobertura de cine y políticas públicas y actualmente es redactor en El Financiero.

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