El impacto del conflicto en el Medio Oriente comienza a sentirse en la economía del país variando la primera proyección: inflación.
El incremento en las cotizaciones internacionales de los fertilizantes, el petróleo y otras materias primas ha obligado al presidente del Banco Central, Róger Madrigal, a recalibrar la hoja de ruta bajo un criterio de “prudencia”.

Esta nueva realidad provocó un ajuste en las expectativas del ente emisor, desplazando la meta de alcanzar el rango de inflación del 3% (±1 punto porcentual) desde el segundo trimestre del 2027 hacia el cierre de ese mismo año.
El Banco Central ha reafirmado su compromiso con la estabilidad interna de precios, reiterando que evaluará constantemente la trayectoria de la inflación, sus determinantes y los riesgos tanto internos como externos.
Para Madrigal, los resultados preliminares de la encuesta de expectativas de marzo marcan un punto de inflexión.
A pesar de que la inflación permanece en terreno negativo, se registran incrementos relevantes en los horizontes de 12 y 24 meses, lo que sugiere que el mercado anticipa el fin de la deflación.
El “efecto cascada” de los hidrocarburos
La presión al alza en el crudo ya tiene un reflejo directo en el mercado local.
La Refinadora Costarricense del Petróleo (Recope) solicitó un aumento de ₡21 en la gasolina regular y de ₡35 en el diésel, mientras que la gasolina súper experimentaría una ligera baja de ₡1.

Este comportamiento responde a la geopolítica global: Irán produce 4 millones de barriles al día y la amenaza sobre el Estrecho de Ormuz genera ondas de choque en los precios, que han rondado los $100 el barril.
Para el economista Daniel Ortiz, socio director de Cefsa, el petróleo es una variable crítica por su efecto cascada sobre los costos de transporte, producción y alimentos.
Ortiz advierte además sobre la crisis de los fertilizantes:
- Logística en riesgo: Un tercio del comercio mundial de fertilizantes transita por el Estrecho de Ormuz.
- Impacto agrícola: La interrupción del flujo por ataques y cierres implica, inevitablemente, menos insumos y por ende, menores cosechas.
Al ser Costa Rica una economía abierta, este shock externo se traduce en menor comercio y mayores precios, lo que compromete el crecimiento económico general; sin embargo, esta proyección del impacto en la producción se conocería hasta junio del 2026 cuando se presente el informe de política monetaria.
Persistencia e incertidumbre global
La duración del conflicto será el factor determinante. Tanto Róger Madrigal como Vidal Villalobos, asesor de Prival, coinciden en que una resolución rápida podría revertir los efectos; no obstante, una extensión de la tensión geopolítica volvería el impacto inflacionario mucho más persistente.
Esta visión es compartida a nivel internacional. Jerome Powell (de la Fed) califica las implicaciones para EE. UU. como inciertas, advirtiendo que los costos energéticos elevarán la inflación general en el corto plazo. Kristalina Georgieva (del FMI) señala que el conflicto pone a prueba la resiliencia global. Un aumento sostenido del 10% en el crudo suele elevar la inflación mundial en 40 puntos básicos y recortar la producción global entre un 0,1% y 0,2%.
Voces divergentes
Desde el sector bursátil, Adriana Rodríguez (Acobo) y Mariapaz Sánchez (Prival Advisory & Strategy) mantienen una postura más matizada sobre el cumplimiento de las metas del BCCR.
Rodríguez sostiene que, bajo la trayectoria actual de la canasta básica, no existen señales de aumentos sostenidos que lleven el IPC al rango meta de forma inmediata.
Considera que, de materializarse el impacto por petróleo e insumos agrícolas, se trataría de golpes externos ajenos a las condiciones monetarias del país.
Por su parte, Sánchez apunta a una excesiva cautela del Banco Central.
La analista subraya que el ente monetario parece estar más atento a los movimientos de la Reserva Federal que a las variables internas, lo que afecta especialmente a las pymes y empresas con alto endeudamiento.
Sectores más golpeados por una posible alza en la inflación:
- Pymes: Aquellas con importante deuda enfrentan poco margen de acción ante los costos de los créditos.
- Industria y Comercio: Sectores intensivos en transporte y energía verán reducidos sus márgenes.
- Inversión y Turismo: La incertidumbre prolongada podría frenar la llegada de capitales y la visitación de turistas al país.
