Los diputados deberán decidir en las próximas semanas si autorizan al Gobierno a emitir hasta $13.500 millones en eurobonos durante los próximos nueve años.
Sin embargo, más allá de sus efectos sobre la deuda pública, la iniciativa abrió un debate dentro del Banco Central de Costa Rica (BCCR): ¿qué podría pasar con el mercado cambiario si ingresan miles de millones de dólares al país?
La respuesta no es única.
Durante la discusión del proyecto —al que ya la Junta Directiva del Banco Central dio su criterio técnico positivo—, identificó tres escenarios distintos, cuyos efectos dependerán del destino que Hacienda dé a esos recursos.
En el caso de que se utilicen para sustituir deuda interna en colones, el Banco Central estima que tendría que absorber esas divisas y posteriormente esterilizar la liquidez generada, con un costo que podría alcanzar los ¢32.000 millones anuales en un escenario extremo.
Ahora bien, plantea tres panoramas distintos que se explican a continuación:
Para pagar deuda externa
El primer escenario planteado por el equipo técnico supone que el Gobierno utilice los recursos obtenidos mediante eurobonos para cancelar obligaciones externas.
En ese caso, los dólares prácticamente volverían a salir del país para atender esos vencimientos, por lo que el efecto sobre el mercado cambiario sería acotado.
Cambiar deuda interna en dólares
El segundo escenario contempla cancelar deuda interna denominada en dólares.
El presidente del Banco Central, Róger Madrigal, explicó que esa operación no implica, por sí sola, una transacción en el mercado cambiario.

“El efecto dependerá de lo que hagan posteriormente los inversionistas que reciban esos dólares: si los conservan o los reinvierten en activos en moneda extranjera, el impacto sería mínimo; si deciden venderlos para adquirir colones, podría aumentar la oferta de divisas y modificar la dinámica del mercado cambiario”, destacó.
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Ahora bien, considera que el efecto sobre el tipo de cambio no es automático y señala que la emisión no pasa directamente por el mercado cambiario y que todo dependerá de qué hagan posteriormente los inversionistas con los dólares que reciban.
Además, aclaró que el costo de esterilización de ¢32.000 millones corresponde a un costo neto, pues debe descontarse el rendimiento de las reservas internacionales.
Sustituir deuda interna en colones
El tercer escenario fue el que concentró la mayor parte de la discusión en la reunión de la Junta Directiva del Banco Central, según consta en el acta del 17 de junio.
Juan Carlos Quirós Solano, economista de la División Económica del Banco Central y expositor principal del dictamen, explicó que si los eurobonos sustituyen deuda interna en colones, el Banco Central tendría que comprar las divisas, generando una expansión monetaria y un eventual costo de esterilización.
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Específicamente explicó: “en el escenario extremo en que se compran esas divisas por 1.500 millones anuales, generaría una expansión promedio anual en este lapso en el 2027-2031 de ₡740.000 millones y propiamente, hicimos un ejercicio para ver cuánto implicaría eso.. este caso sí es un escenario extremo y el costo de esterilizar rondaría los ₡32.000 millones, aproximadamente 0,05% del PIB“, explicó.
En la misma línea, el economista jefe del Banco Central, Alonso Alfaro, recordó que las proyecciones parten de otro supuesto importante: que quienes reciben esos recursos conviertan la totalidad de sus dólares a colones.
“Si parte de esos recursos permanecen en moneda extranjera o se reinvierten en activos denominados en dólares, el impacto monetario sería considerablemente menor”, aclaró.
Para evitar que ese exceso de liquidez presione la inflación, el Banco Central tendría que esterilizar parte de esos recursos.
La directora del Departamento de Análisis y Asesoría Económica del Banco Central, Betty Sánchez, explicó que el costo de esterilización corresponde a un escenario extremo y que podría reducirse si otras instituciones públicas demandan esas mismas divisas.
Incluso puso como ejemplo a Recope, que eventualmente podría comprar esos dólares al Banco Central, neutralizando parte del efecto monetario.
Directores pidieron explicar mejor los supuestos
Las mayores observaciones provinieron del director Juan Andrés Robalino, quien pidió que el dictamen explicara con mayor claridad los supuestos detrás del análisis.
Durante la discusión preguntó expresamente por qué el efecto sobre el mercado cambiario se calificaba como “limitado” y solicitó que el documento precisara que el ejercicio también supone que las tasas de interés permanecen constantes.
“Considero que se deben dejar claros los supuestos detrás del análisis y explicar bien el ejercicio técnico que depende de la hipótesis de que las tasas de interés se mantendrán igual, lo cual, todavía no se sabe si sucederá”, explicó.
Por su parte, la directora Silvia Charpentier insistió en que el Banco Central debía evitar presentar como certezas resultados que dependen de escenarios hipotéticos.
A su juicio, el dictamen debía diferenciar con mayor claridad entre los beneficios esperados de la emisión y aquellos efectos cuya materialización dependerá del comportamiento del mercado y de futuras decisiones de política económica.
La discusión de esta autorización se da en momentos en que el Ministerio de Hacienda indicó, en su último informe del Marco Fiscal de Mediano Plazo 2026-2031, que la deuda del Gobierno Central pasaría de un 62,2% del PIB en 2026 a un 67,2% en 2031.
El impacto sobre el tipo de cambio también ha sido abordado por el expresidente del Banco Central, Rodrigo Cubero, quien dijo que, si la iniciativa se aprueba, debería entrar en vigencia hasta el próximo año por el exceso de dólares que hay en la economía.
“Para nadie es un secreto que el tipo de cambio ya golpea a los sectores más dinámicos en generación de empleo y fuera de la Gran Área Metropolitana, por lo que, emisiones de eurobonos por montos elevados podrían seguir presionando el tipo de cambio a la baja”.
Por esa razón, estimó que probablemente no sería conveniente realizar una emisión durante el 2026, sino que entre en vigencia a partir de 2027 o incluso de 2028, cuando las presiones sobre el tipo de cambio sean menores.
La discusión ocurre en momentos en que el dólar mantiene una tendencia descendente.
Desde el pasado 1 de enero al 12 de julio, el tipo de cambio ha caído cerca de ¢44,11, al pasar de ¢497,07 a ¢452,96.
Según la economista Roxana Morales, este comportamiento responde a una abundancia de dólares en la economía costarricense, reflejada en el superávit de divisas observado en las ventanillas cambiarias.
“No se observan cambios significativos en la tendencia del mercado en lo que resta del año. Aunque el precio del dólar aumentó durante los últimos días de mayo y la primera semana de junio, posteriormente retomó una tendencia a la baja”, destacó.
En este contexto, el Banco Central analizó cómo una eventual emisión de eurobonos podría modificar la dinámica del mercado cambiario.
