El mercado cambiario de Costa Rica funciona de tal manera que es irreal pensar en la posibilidad de predecir el precio del dólar para mañana. Tenemos buenos indicios para ver la tendencia que se espera, pero carecemos de certezas sobre el precio definitivo.
Voy a ser muy claro: no le puedo decir cuál será el tipo de cambio al final de la semana o dentro de un mes; eso no sucederá. Lo que sí puedo hacer es compartir los elementos o factores que yo veo en el mercado y en la economía y en los que encuentro esas pistas necesarias para saber por lo menos si el precio del dólar lleva un rumbo descendente o ascendente en determinado periodo.
En otras palabras, es usar de la mejor manera la información que tenemos disponible hasta el momento.
Así que por ahora vamos por partes. Le comentaré algunos de esos factores que observamos para explicar lo sucedido con el dólar.
Más dólares
Lo primero que debemos aceptar es que debido a varias razones en Costa Rica la oferta de dólares supera a la demanda. Solo eso es suficiente para pensar que existe una fuerza a que el precio sea estable o descienda.
Los números que tenemos disponibles para eso siguen demostrando que la cantidad de billetes verdes disponibles son superiores a los que la misma economía puede absorber. En febrero, el mes más corto del año, el superávit fue de $659 millones y hasta el 16 de marzo ya teníamos $557 millones.
Además debemos considerar la época. Estos meses suelen tener una mayor presencia de dólares, uno de los impulsos es la actividad turística, la cual se mantiene en su temporada alta.
En días pasados el economista José Luis Arce también explicó que cerca de las quincenas aumentan las negociaciones de dólares. Eso en ocasiones es notorio, principalmente si se observan los comportamientos en fechas previas a los días 14 y 15.
Un aspecto de los últimos días podría ser la fecha límite para el pago del impuesto sobre la renta que fue el pasado 16 de marzo. Aunque empresas y personas pagan trimestralmente, esa fecha correspondió al cierre anual y en ocasiones se utilizan divisas que se reservaron o se enviaron desde el exterior para el pago de ese tributo.
Sin embargo, recordemos algo importante: lo sucedido en el pasado no constituye una herramienta de pronóstico o certeza de que se repetirá, incluso eso se aplica para muchas áreas de la economía. Precisamente el ejemplo más reciente lo tenemos los días 16 y 17 de marzo cuando el tipo de cambio en el Mercado de Monedas Extranjeras siguió bajando levemente posterior a la mitad del mes.
Entre esos dos días el descenso fue de poco menos de un colón, pero con altas sumas negociadas.

La información del Monex
Sin pronósticos disponibles tenemos que buscar otro tipo de información para llevarle a nuestros lectores datos que proporcionen al menos una idea de lo que sucede en el mercado cambiario, de ahí que es importante saber si existe un superávit en las negociaciones de los bancos o si la actividad turística reporta un crecimiento.
Esas son solo algunos de los elementos que podemos incluir en un reportaje que aborde el tema de la tendencia del dólar.
Existen también otras herramientas que podemos usar para tener noción de lo que sucede en el mercado cambiario. Una que utilizo por simple curiosidad por el mercado es el comportamiento diario del Monex.
En esa plataforma es útil observar cada uno de los renglones que el Banco Central reporta. En esa ocasión les quiero compartir uno que me parece útil en especial cuando la tendencia en las últimas semanas apunta a tener un dólar cada vez más barato.
Específicamente hablo del precio mínimo negociado en el Monex. Claro, hay que observarlo en conjunto con los datos pasados y además con otros que son cercanos, como el precio máximo y el promedio ponderado.
Para mí, el mínimo es una forma de decir con cuánta fuerza están presionando hacia abajo los participantes del Monex mientras se mantienen en guardia respecto a las reglas de intervención que solo conoce el BCCR (la famosa discrecionalidad que tiene para decidir cuándo y cuánto comprar o vender en el mercado mayorista).
Además, cuando se toma en cuenta el promedio y el máximo podemos establecer un rango o corredor por donde se mueve el precio de la divisa. Ahora bien, dentro de ese corredor, si el promedio ponderado se va hacia uno de los extremos entonces podremos saber si existe una preferencia entre los participantes o qué es lo que están considerando como más creíble.
En otras palabras, si el promedio está cerca del mínimo, significa que las transacciones se dieron a esos precios y el mercado considera que ese día el dólar tiende a la baja respecto de las cotizaciones más altas recibidas.
También es útil ver la tendencia a lo largo de los días en el precio mínimo. Esto quiere decir que conforme pasan las sesiones existe al menos un participante que en cada día está dispuesto a comprar o vender más y más barato.
Veamos los ejemplos. El 9 y 10 de marzo pasado el valor mínimo de las ofertas en el Monex fueron de ¢473 y ¢472,4, cifras que estuvieron a muy pocos valores de distancia del promedio, como se aprecia en el siguiente gráfico:
Poco tiempo después, ese mismo comportamiento se repitió el 13 y 16 de marzo. Incluso el primero de esos días fue la fecha en que el promedio ponderado del tipo de cambio estuvo más cerca del mínimo, a solo ¢0,14.
Interpretemos: en este periodo ver que el precio mínimo cada día es más bajo nos dice que hay fuerzas que presionan a la baja y, dependiendo de los cambios, así será la intensidad. Que si el corredor entre máximo y mínimo se estrecha podemos pensar que el precio está en una zona donde no es difícil que encuentre su punto en ese día de negociaciones.
Ahora bien, siempre hay que agregar a la ecuación otras cosas que nos dan más elementos para tener una idea de las fuerzas que mueven el precio del dólar. Quizás una de las más importantes es la intervención del Banco Central.
La entidad es el regulador del mercado, pero al mismo tiempo es su vigilante y el que interviene cuando ve comportamientos inadecuados de sus participantes.
Veamos algunas fechas para poder hacer asociaciones y advierto que son simples yuxtaposiciones de elementos, no estoy ingresando al mundo de las correlaciones o causalidades.
El 9 de marzo fue una sesión de esas en que el promedio ponderado del valor del dólar estuvo muy cerca del mínimo, a solo ¢0,27 de diferencia uno del otro. Ese mismo día se negociaron casi $93 millones, que es una cifra importante de acuerdo con el historial del Monex.
Junto con esos hechos tenemos también que el BCCR entró con una operación de estabilización de compra, que podríamos llamar intervención pura y dura para controlar el precio, de un total de $62,18 millones. Es decir, puso más de la mitad de lo que vio el mercado ese día.
El volumen de negociación también es reflejo de una mayor abundancia de billetes verdes en nuestro entorno. Así lo concluyó la economista Roxana Morales a finales de febrero pasado en un comentario distribuido a la prensa por parte de la Universidad Nacional.
Sencillamente, en ese momento había suficientes presiones a la baja como para que el Central gastara una suma importante de colones (comprando dólares) para defender el tipo de cambio, en este caso para que no se derrumbara aún más.
Insisto en mi advertencia, son solo datos que nos pueden dar elementos para que nosotros mismos interpretemos. También se debe tener paz con que la interpretación sea equivocada, no hay nada malo en eso, solamente corregimos y seguimos adelante.
Sí considero importante que si le preocupa el precio del dólar entonces debe hacer un esfuerzo por informarse y saber cuáles son los factores verdaderos que mueven ese precio o al menos ejercen algún tipo de presión.
No se trata de predecir, pero si conocemos las reglas del mercado, sus participantes y criterios externos, podemos armar el nuestro de una manera responsable.