A pesar de que los indicadores generales de empleo muestran una aparente estabilidad, con una tasa de desempleo a la baja y actualmente en 6,7%, el bolsillo de los trabajadores costarricenses está sintiendo un impacto negativo.
Durante la sesión de la Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR) celebrada el 23 de setiembre de 2026, las autoridades revelaron que los ingresos reales y nominales de la población sufrieron contracciones.
La conversación sobre el Informe Mensual de Coyuntura Económica, con datos a cierre de julio, a cargo del economista jefe Alonso Alfaro, dejó en evidencia una paradoja en el mercado laboral: aunque la ocupación (50,3) y el desempleo se mantienen estables, la calidad de los ingresos decayó.
Esta información se analiza según la calificación de la población: baja, media y alta. Dichas categorías están segregadas según los reportes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).
De acuerdo con dicho instituto, las ocupaciones de calificación alta incluyen a directores y gerentes; profesionales, científicos e intelectuales; así como a técnicos y profesionales de nivel medio.
Por su parte, las de calificación media comprenden al personal de apoyo administrativo; trabajadores de los servicios y vendedores de comercios y mercados; agricultores y calificados agropecuarios, forestales y pesqueros; oficiales, operarios y artesanos de artes mecánicas y de otros oficios; además de operadores de instalaciones y máquinas y ensambladores.
Finalmente, las ocupaciones no calificadas corresponden a las ocupaciones elementales, principalmente físicas y manuales.
Aunque el documento todavía no se publica oficialmente, los directivos comentaron que el golpe más severo lo reciben los profesionales: según los datos al cierre de ese mes, las ocupaciones de calificación alta experimentaron una fuerte caída real del 5,1% interanual.
Las tareas de calificación media también reportaron reducciones, mientras que, en contraste, solo los trabajadores en ocupaciones de baja calificación experimentaron incrementos salariales reales.
A esto se suma una ligera pérdida de empleos en el régimen de zonas francas, el cual, según los directivos, reportó una reducción de 1.600 trabajadores, principalmente por recortes en actividades profesionales, científicas, técnicas y administrativas.


Creación de empleo resiste, pero con menores ingresos
A pesar de la contracción en los salarios, la economía costarricense genera puestos de trabajo.
Los datos del mercado laboral del Informe de Política Monetaria (IPM) de julio del año en curso, con corte a mayo, revelan que el país logró absorber el aumento en la fuerza de trabajo y registró un crecimiento en la cantidad absoluta de personas ocupadas.
Gracias a esta dinámica positiva de contratación y a una ligera reducción en el número total de desocupados, la tasa de desempleo logró estabilizarse hasta ubicarse en 6,7%.
Es decir, hay trabajo disponible y la ocupación crece, pero las condiciones salariales promedio son menos favorables.
Para el economista José Francisco Pacheco, las cifras del Banco Central responden a dinámicas muy específicas en las contrataciones de las empresas.
Por ejemplo, sobre el golpe a los ingresos de alta calificación, plantea la hipótesis de un ajuste estructural y generacional en las planillas.
“Podría darse que están justamente expulsando o despidiendo a los seniors. Entonces, los que están quedando son los de 30 o 35 años, cuyo salario es menor al de un profesional de 40 años”, explicó.
Además, advirtió que los recortes de personal no vienen del agro o el comercio, sino de empresas que demandan personal con formación universitaria; especialmente si se revisan los recientes recortes en sectores científicos y técnicos de las zonas francas.
Por otro lado, el inusual incremento real en los ingresos de los trabajadores de baja calificación no respondería a una mejora en la productividad del mercado, sino a un mandato legal.
“Al empujar el salario mínimo para arriba, podría ser que muchos de ellos suban justamente por la presión legal de mantener su cumplimiento”, concluyó el economista.
Zonas francas frenan, pero la construcción acelera
El análisis también confirmó una desaceleración en el crecimiento general del país. La economía, medida por la serie desestacionalizada, crece a un ritmo moderado del 0,7%, un freno fuertemente influenciado por una contracción del 7,9% en el Régimen Especial (zonas francas), que a su vez se atribuye a un efecto base tras las exportaciones excepcionales de implementos médicos en 2025 y al cierre anticipado de empresas de componentes electrónicos.
Sin embargo, el salvavidas del crecimiento nacional proviene del Régimen Definitivo, específicamente del sector construcción, que ostenta un robusto crecimiento interanual del 8,3%. Este dinamismo se alimenta tanto de proyectos residenciales privados para ingresos medios y altos, como de la obra pública impulsada por el programa PROERI.
“Una de las posibles explicaciones es que el clima más seco que hemos tenido este año permite avanzar más rápido con obras de construcción que son al aire libre y, entonces, eso tiene un efecto temporal que podría estar ayudando al crecimiento de esta industria”, comentó Carlos Segura, economista investigador del BCCR.
