La inclusión de los bonos verdes en el mercado costarricense durante el 2020 sedujo rápidamente a los inversionistas; la posibilidad de obtener rentabilidad financiera mientras se apoyaban proyectos de conservación ambiental marcó un nuevo capítulo para las finanzas sostenibles en el país. Sin embargo, varios años después, el entusiasmo inicial contrasta con una realidad de escasez.

Aunque existe una demanda creciente por instrumentos sostenibles, la oferta de emisores sigue siendo limitada debido a la inmadurez del ecosistema financiero verde y a la falta de incentivos que impulsen este tipo de financiamiento.
Los bonos verdes son instrumentos de deuda destinados exclusivamente a financiar proyectos que generan beneficios ambientales comprobables, tales como iniciativas de energías renovables, transporte limpio, reforestación, eficiencia energética, gestión de residuos y construcción sostenible.
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Hasta la fecha, se contabilizan únicamente nueve bonos verdes colocados a través de la Bolsa Nacional de Valores (BNV), sin embargo, desde el 2024, no se han reportado nuevas emisiones en el mercado primario.
Los emisores protagonistas han sido el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), el Banco Popular y de Desarrollo Comunal y Coopeguanacaste.
En el caso de esta cooperativa, sus emisiones sirvieron para materializar dos obras clave:
- Planta de Gasificación de Residuos: Convierte 150 toneladas diarias de desechos sólidos no valorizables en energía eléctrica, generando entre 7,7 y 9 MW/h.
- Proyecto Solar Huacas: Una planta equipada con 12.243 paneles solares, capaz de generar 7,23 MWp de energía para abastecer a unos 3.860 hogares.
El reclamo del mercado: más y mejores incentivos
Para dinamizar la oferta y motivar a empresas, bancos o entidades públicas a emitir este tipo de deuda, los expertos coinciden en la necesidad de estructurar paquetes de estímulo más agresivos.
Entre las medidas propuestas destacan:
- Exoneraciones parciales del impuesto sobre la renta (intereses) o ganancias de capital para los inversionistas.
- Tasas tributarias preferenciales asociadas a emisiones bursátiles temáticas.
- Reducción de costos regulatorios, como tarifas más bajas de inscripción y supervisión.
- Procesos de aprobación más ágiles (“fast-track”) para emisiones sostenibles.
- Simplificación de los requisitos administrativos.
Jorge Martínez, economista y experto bursátil, explicó que si bien existe consenso en que Costa Rica ha avanzado al ofrecer acompañamiento técnico, adopción de estándares internacionales y tarifas diferenciadas, el principal motor sigue ausente.
“El incentivo más relevante para los emisores sigue siendo el acceso a financiamiento de menor costo, algo que en otros países se ha logrado mediante esquemas tributarios diferenciados”, señaló Martínez.
A modo de ejemplo, detalló que una emisión convencional con una tasa bruta del 8% y un impuesto del 15% puede generar el mismo rendimiento neto para el inversionista que una emisión sostenible con una tasa más baja, siempre y cuando esta última goce de una carga tributaria reducida.
Esta realidad fue secundada por Carlos Phillips, director comercial corporativo de la BNV, quien confirmó que actualmente no existe una diferencia de rentabilidad entre un bono temático (verde o social) y uno tradicional. No obstante, ratificó el fuerte apetito del lado de los inversionistas.
“Considero que la ley para el incentivo a los bonos temáticos podría ayudar mucho, así como su reglamento, para que los emisores aprovechen verdaderamente las ventajas de estos instrumentos”, afirmó Phillips.
Por su parte, Kattia Morales, gerente de Sostenibilidad del Banco de Costa Rica (BCR), reconoció que en otros mercados existen estímulos más sólidos.
“En el caso de Costa Rica, existe un beneficio fiscal conforme al artículo 7 de la Ley 10051, sin embargo, es limitado. En lo referente al costo de colocación en el mercado no hay diferencia respecto a otras emisiones. Quizás hoy el beneficio más importante es adoptar este financiamiento para posicionar a la empresa como responsable y moderna, lo cual mejora su reputación y valor de marca”, argumentó Morales.
Más allá de la rentabilidad inmediata
Para el economista Juan Pablo Arias, el análisis de los bonos verdes no debe limitarse a la óptica del rendimiento financiero a corto plazo.
“Su verdadero valor radica en la capacidad de combinar retorno financiero, sostenibilidad y resiliencia de largo plazo, especialmente en un contexto donde los riesgos climáticos, regulatorios y reputacionales tienen cada vez más peso en las decisiones de inversión”, destacó Arias.
A pesar de los pasos dados por Costa Rica, Arias advirtió que el país aún se encuentra por debajo de mercados regionales más desarrollados, como Chile, que ostentan mayor profundidad, alta participación internacional y una estrategia país más agresiva para atraer capitales sostenibles.

Johnny Monge, director financiero del Banco Popular (entidad que realizó la primera emisión de bonos verdes en el mercado de capitales local en mayo de 2021), coincidió en que el mercado costarricense atraviesa una etapa de maduración.
“Costa Rica ha avanzado de manera significativa en la promoción de las finanzas sostenibles; no obstante, como ocurre en muchos mercados emergentes, aún existen oportunidades para fortalecer los marcos regulatorios y los mecanismos que faciliten una mayor adopción y desarrollo de estos instrumentos”, indicó Monge.
Diversificación temática: el auge de los bonos azules
Dentro del paraguas de las finanzas sostenibles también figuran los bonos azules, enfocados en la protección y el uso sostenible de los océanos y los recursos hídricos (conservación marina, protección de manglares, tratamiento de aguas, pesca sostenible e infraestructura hídrica).
En esta línea, el Banco Nacional (BN) lanzó en 2024 su propio Bono Azul.
A diferencia de las emisiones locales, esta colocación se realizó a través de la Bolsa de Valores de Nueva York y se suma a otro bono por $500 millones que el BN emitió en los mercados internacionales en 2016 para financiar proyectos de energía limpia.
Guillermo Rodríguez, director de Sostenibilidad del BN, confirmó que la colocación del Bono Azul ya supera el 50%, a más de un año de su fecha de cierre (agosto de 2027), con un 25% adicional en proceso de formalización.
El instrumento del BN está dirigido a pymes, grandes empresas e instituciones que desarrollen proyectos de sostenibilidad, priorizando sectores como la acuicultura responsable, el turismo sostenible, la economía circular y soluciones basadas en la naturaleza.
“El instrumento ofrece condiciones financieras diferenciadas, entre ellas, tasas preferenciales asociadas a fondos externos sostenibles, acceso a recursos en colones o dólares, y acompañamiento técnico. Además, promueve buenas prácticas mediante un esquema de seguimiento anual”, detalló Rodríguez, aunque coincidió en que el fortalecimiento de los incentivos locales contribuiría a escalar el impacto de estos financiamientos.
En definitiva, el mercado de bonos temáticos en Costa Rica enfrenta un momento decisivo. El reto ya no es convencer a los inversionistas sobre la importancia de la sostenibilidad, sino estructurar incentivos fiscales y regulatorios que abaraten los costos de emisión.
Beneficios vigentes que ofrece la Bolsa Nacional de Valores
Para mitigar los costos y fomentar la participación, la BNV ofrece actualmente el siguiente paquete de facilidades a los emisores de bonos verdes:
- Asesoría técnica: Acompañamiento integral durante el proceso de emisión y acercamiento con estructuradores.
- Revisión documental: Análisis del prospecto y documentación de soporte previo a su envío al ente regulador (Sugeval).
- Certificación: Acceso directo a una red de empresas especializadas en la certificación de bonos verdes.
- Tarifas diferenciadas: Costos preferenciales por el uso de la infraestructura bursátil.
- Promoción y visibilidad: Organización de road shows, publicidad en medios locales e internacionales, y exposición ante organismos multilaterales.
- Capacitación: Matrícula sin costo en programas de especialización de la BNV e invitaciones de cortesía a eventos del sector.
