El cierre del estrecho de Ormuz podría desencadenar una grave crisis mundial de alimentos en menos de un año, alertó este miércoles la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) con sede en Roma.

El impacto se propaga por etapas: energía, fertilizantes, semillas, caída de los rendimientos, aumento de los precios de las materias primas y, finalmente, inflación alimentaria, recuerda la FAO.
Antes de los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra Irán, cerca de una quinta parte del transporte marítimo mundial de petróleo transitaba por el estrecho de Ormuz. Posteriormente, Teherán bloqueó el paso de petroleros y buques de carga.
“Llegó el momento de empezar a reflexionar seriamente sobre cómo aumentar la capacidad de absorción de los países, reforzar su resiliencia frente a este cuello de botella y comenzar a minimizar los posibles impactos”, afirmó Máximo Torero, economista jefe de la FAO, durante un pódcast divulgado este miércoles.
El índice de precios de los alimentos de la FAO aumentó por tercer mes consecutivo en abril, impulsado por los altos costos energéticos y las perturbaciones relacionadas con el conflicto en Oriente Medio.
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La situación podría agravarse aún más por la llegada del fenómeno de El Niño, el cual provocaría sequías y alteraciones en los patrones de lluvias y temperaturas en diversas regiones del mundo.
Ante este escenario, la FAO recomendó implementar más de una veintena de medidas de corto, mediano y largo plazo, entre ellas:

En definitiva, la convergencia de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y la volatilidad climática pone contra las cuerdas la estabilidad de los mercados. De no adoptarse estas estrategias de mitigación con carácter de urgencia, el mundo podría enfrentarse a una espiral inflacionaria sin precedentes que golpeará con mayor dureza a las economías emergentes.
