La investigación 232 en Estados Unidos tendría en pausa parte de las inversiones de multinacionales en el país. Así lo discutió la Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR) el pasado 23 de setiembre. Esta cautela la ve el BCCR como un freno para la inversión de dispositivos médicos, el principal producto exportador nacional.
La investigación en cuestión evalúa si las importaciones de determinados productos amenazan la seguridad nacional, al amparo de la sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962.
En este caso, abarca equipos y dispositivos médicos, consumibles médicos y equipo de protección personal. Sus conclusiones pueden servir de base para que el presidente estadounidense imponga aranceles, cuotas u otras restricciones a esas importaciones.
El 23 de setiembre, los directivos dejaron constar en el acta de la reunión celebrada ese día su preocupación ante las repercusiones que este escenario genera sobre la exportación de dispositivos médicos, un rubro que concentra, según se indicó en la reunión “casi el 40% de las exportaciones totales y dos tercios de las de empresas de zona franca”.
Según lo discutido, la incertidumbre sobre el resultado de la investigación 232 mantiene en pausa decisiones de localización de procesos productivos de multinacionales de dispositivos médicos. La espera contrasta con la capacidad para aumentar la producción que un funcionario de la entidad observó durante una visita a una compañía del sector.
Manfred Víquez Alcázar, funcionario de la División Análisis de Datos y Estadísticas del BCCR, describió esa situación durante la presentación del Informe Mensual de Coyuntura Económica, en la reunión.
“Por ahora las empresas de dispositivos médicos están en una política, en general, no solo la empresa visitada, de lo que ellos llaman wait and see (esperar y ver), esperando a ver el resultado de eso para determinar temas de localización de la producción”, explicó.
Según Víquez, estas multinacionales cuentan con operaciones en distintas regiones del mundo y esperan conocer el resultado de la investigación para tomar decisiones sobre la ubicación de sus procesos productivos. Cabe destacar que su exposición se refirió a esas decisiones pendientes, no a una paralización de las operaciones existentes.
Espacio para crecer
El tema surgió tras una consulta de Max Soto Jiménez, directivo del BCCR, sobre el estado de la investigación del Departamento de Comercio de Estados Unidos relacionada con el sector. Víquez indicó que había preguntado directamente por ese asunto durante una visita empresarial.
El funcionario destacó el margen de crecimiento que encontró en la compañía visitada, aunque no cuantificó la capacidad disponible ni los recursos necesarios para aprovecharla.
“Lo que sí quiero decirles es que yo quedé muy impresionado con la visita de entender toda la capacidad de producción que tienen, lo que llamamos room to spare, puede crecer muchísimo más, porque tienen la capacidad y están solamente a la espera de entender qué va a pasar con esas decisiones de la Casa Blanca”, afirmó.
Sin embargo, las empresas también expresan preocupación por el tiempo que transcurre sin una resolución que les permita definir dónde producir, según relató el funcionario.
“Lo que pasa es que llega el punto en donde ellos manifiestan que no pueden pasar todo el… tantísimo tiempo esperando a ver qué resuelve la Casa Blanca para tomar sus decisiones de localización de los procesos productivos”, señaló Víquez.
El documento no precisa cuántos proyectos están en espera, sus montos de inversión ni los plazos que manejan las compañías para decidir su ubicación. Tampoco anticipa el resultado de la investigación estadounidense.
La discusión ocurrió en un contexto de desaceleración de la actividad económica de los regímenes especiales. No obstante, el Banco Central no atribuyó ese comportamiento únicamente a la incertidumbre comercial.
Alonso Alfaro Ureña, economista jefe del BCCR, explicó que parte de la desaceleración responde a la comparación con las exportaciones excepcionalmente altas de implementos médicos de junio y julio de 2025. También mencionó el cese anticipado de operaciones de empresas fabricantes de componentes electrónicos.
Así, la exposición distingue dos fenómenos: los factores que explican el comportamiento reciente de la producción y la incertidumbre que mantiene pendientes decisiones empresariales sobre dónde localizar procesos productivos.

