El Banco Central (BCCR) advierte sobre las posibilidades de un “choque de oferta negativo” derivado del fenómeno de ENOS (El Niño-Oscilación del Sur), el cual impactará al país con una intensidad significativa entre 2026 y 2027.
Así consta en el Informe de Política Monetaria (IPM), presentado por la entidad este jueves 30 de julio.
De acuerdo con las proyecciones del Instituto Meteorológico Nacional (IMN), el país atravesará una fase catalogada como “muy fuerte” entre octubre del 2026 y febrero del 2027.
Las alteraciones meteorológicas se traducirán en un déficit hídrico severo: una reducción de lluvias del 60% en el Pacífico Norte y del 40% en el Valle Central y cantones de la Zona Norte (Upala, Los Chiles, Guatuso). Paralelamente, la vertiente del Caribe experimentará un exceso de precipitaciones de hasta un 15%.
Esta asimetría climática, acompañada de un aumento sostenido en las temperaturas, fue uno de los factores que incidieron para que el Central revisara a la baja las proyecciones de crecimiento económico.
Las nuevas estimaciones señalan que la economía nacional crecerá un 3,4% durante este 2026 y un 3,5% para el 2027.
Estas cifras representan una disminución respecto al informe anterior, cuando la autoridad monetaria había proyectado un Producto Interno Bruto (PIB) del 3,5% y 3,6% para esos mismos años, respectivamente.
Golpe a la productividad y exportación
La falta de agua golpeará directamente la línea de flotación de productos agrícolas con fuerte peso exportador.
El informe menciona afectaciones sobre el café y la piña, cuya producción se concentra en zonas que enfrentarán escasez y mayor exposición a enfermedades por el calor.
La ganadería, por su parte, enfrentará un encarecimiento de sus costos operativos y una disminución en productividad ante la escasez de agua y pasto. Este escenario presiona aún más a un sector que ya arrastraba el impacto de conflictos geopolíticos en los precios globales de los fertilizantes.
Una contracción en la oferta agrícola se traduce en presiones sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Los hallazgos muestran que el efecto asimétrico es contundente:
- Inflación general: se estima un incremento puntual inferior a un punto porcentual, con rezagos de hasta 11 meses.
- Bienes agrícolas: un choque seco puede disparar los precios agrícolas hasta en cuatro puntos porcentuales.
- El efecto acumulativo: si los meses de sequía ocurren de manera consecutiva (como se proyecta para el cierre de 2026), el incremento de precios reacciona de forma más rápida y el impacto se consolida en la economía.
Electricidad más cara
El impacto de El Niño no se limita al campo; también amenaza con encarecer la electricidad para las industrias.
El Central señala que existe una gran incertidumbre sobre lo que pasará en los próximos meses con el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE): si la sequía se alarga y los ríos se secan, se verá obligado a generar electricidad por medio de la quema de combustibles derivados del petróleo, un proceso que es mucho más caro.
Aunque por ahora el país se ha defendido bien gracias a la energía del viento, la compra de energía al extranjero y a que la represa del Arenal todavía tiene buenos niveles de agua. El riesgo de una sequía prolongada es latente.
Si el ICE termina por gastar más dinero en combustibles, la ley le permite trasladar ese gasto extra a los recibos de luz de los consumidores.

