Por: María Esther Abissi.   10 julio

El manejo de las deudas no siempre sucede como se planeó al momento en que se firmó el contrato con la entidad financiera.

El pago de las obligaciones depende de los ingresos de las personas y las empresas. No importa el tipo de entrada, pueden ser intereses de un capital, ventas o salario, incluso provenientes de activos productivos como una casa de alquiler.

Cualquiera de estos ingresos se puede suspender y por lo tanto generar presión en la persona deudora.

En ocasiones, los atrasos en el pago se le atribuyen a que, por ejemplo, un deudor tiene ingresos adicionales con los que paga la deuda y al momento del cobro no ha recibido el dinero con el que pensaba hacer ese pago.

Por ejemplo, el caso de un deudor que tiene ingresos adicionales por un apartamento o casa que alquila y que al momento de la mensualidad, el inmueble del que es dueño carece de inquilinos.

Según datos del Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC), a enero de este año el saldo de deuda promedio por tarjeta en circulación es de ¢494.360. Fotos Melissa Fernández
Según datos del Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC), a enero de este año el saldo de deuda promedio por tarjeta en circulación es de ¢494.360. Fotos Melissa Fernández

Sin embargo, esta persona sabe que en dos meses va a recibir una bonificación en el trabajo o va a liquidar un ahorro a plazo que tiene, que le va a permitir estabilizar el atraso mientras vuelve a alquilar el inmueble.

Adriana Zelaya, representante del departamento de cobros y bienes raíces de Grupo Mutual, aseguró que lo recomendable es que en este caso el cliente vaya personalmente a la entidad financiera y valore si tiene alguna alternativa de arreglo de pago.

Una opción es solicitar una ampliación del plazo de pago.

De esta forma, puede alargar la deuda a un plazo más largo. Así las cuotas le quedan más pequeñas, aunque estará pagando por más tiempo y por lo tanto pagará un mayor monto de intereses.

También puede optar por un acuerdo de pago documentado.

Por ejemplo, si tiene una deuda de ¢40 millones y tiene cuatro cuotas vencidas, cada una por ¢400.000, puede hacer un acuerdo para pagar por dos meses una cuota por mes. No obstante, en los siguientes dos meses proponga cancelar dos cuotas en cada mes (¢800.000) con el dinero que espera recibir nuevamente.

De este modo, quedaría solo con una cuota vencida que podría cancelar con una promesa de pago en ese mismo mes, para poner al día sus operaciones.

En el caso de que desee mantener las mismas condiciones de las deudas, puede pedir un período de gracia, el cual consiste en un tiempo que da la entidad financiera al cliente mientras regulariza su situación, siempre que se justifique.

Cuando pasa el período, debe comenzar inmediatamente a pagar la deuda nuevamente.