En diciembre pasado, tras la emoción de las eliminatorias y el sorteo de la Copa del Mundo Norteamérica 2026, la fiebre del fútbol no solo disparó los precios de las entradas a los partidos del torneo, sino también las tarifas de los hoteles en Estados Unidos, Canadá y México.
La confirmación de las sedes en las que jugarían cada una de las 48 selecciones clasificadas al Mundial hizo que miles de aficionados empezaran a planificar sus viajes a los países anfitriones e incrementó en tiempo récord el protagonismo de Airbnb y otras plataformas de alquileres a corto plazo.
A 100 días para que comience el torneo (11 de junio), la combinación de hoteles al límite de su capacidad y un Airbnb muy agresivo en precios, marketing e incentivos para captar tanto a anfitriones como a hinchas, perfilan desde ya a la Copa Mundial 2026 como el Mundial más caro de la historia para el aficionado.
Socio y protagonista
En junio del 2025, FIFA anunció una colaboración en la que Airbnb será patrocinador oficial de la Copa Mundial 2026 y socio de la federación para el alojamiento alternativo en las 16 ciudades sede de Estados Unidos, México y Canadá.
“Airbnb se enorgullece de colaborar con la FIFA para ofrecer a los aficionados experiencias únicas durante los torneos, a la vez que recibe a cientos de miles de invitados durante la Copa Mundial de la FIFA 26 y genera un impacto económico significativo en las comunidades locales”, declaró entonces Brian Chesky, director ejecutivo de Airbnb.
Con miras al torneo, la plataforma lanzó su programa de captación de anfitriones más grande hasta la fecha, ofreciendo un bono de $750 a quienes publiquen una vivienda completa en una ciudad sede y reciban su primera reserva antes del 31 de julio del 2026.
Según un estudio de Deloitte encargado por Airbnb, los anfitriones en ciudades mundialistas podrían ganar en promedio unos $3.000 durante el Mundial, con plazas como Nueva York–Nueva Jersey en la parte alta de ese rango. Airbnb reporta, además, que las búsquedas de alojamiento en las sedes aumentaron alrededor de 80% frente al año anterior, tras anunciarse el calendario de partidos y el sorteo, señal clara de una demanda adelantada.
Otro estudio de Focaldata, encargado también por Airbnb, descubrió que el 64% de los residentes en las ciudades sede de la próxima Copa del Mundo consideraría alquilar parte de su vivienda durante el evento.
La principal motivación para casi la mitad de los encuestados (49%) es generar ingresos adicionales que podrían destinar a saldar deudas (40%), cubrir gastos cotidianos (35%) y realizar mejoras en el hogar (33%).

Ocupación y demanda de corta estancia
Los datos de AirDNA -la plataforma líder mundial en análisis de datos para alquileres vacacionales (Airbnb y Vrbo)- y otros analistas muestran que la curva de reservas para alquileres de corta estancia en sedes del Mundial está mucho más adelantada de lo habitual.
Las reservas para junio y julio del 2026 crecen con fuerza en varias ciudades, y la demanda se concentra especialmente en los días donde juegan las selecciones de los países anfitriones, sobre todo Estados Unidos. En ciudades como Los Ángeles, la demanda de alojamientos tipo Airbnb aumentó un 121% tras el sorteo, como parte de un “ensayo general” para los Juegos Olímpicos del 2028.
Deloitte estima que aproximadamente 382.000 huéspedes usarán Airbnb durante el Mundial, con un gasto medio en hospedaje de unos $122 por noche, cifra que se multiplica al incorporar consumo en restaurantes y comercios.
Cómo se mueven los precios
La foto de precios es muy heterogénea, pero el patrón es claro: fuertes primas sobre las tarifas normales, tanto en hoteles como en alquileres. En Airbnb y otras plataformas P2P, analistas reportan incrementos de hasta 40–50% en tarifas listadas para la ventana del Mundial, comparado con el año anterior.
Un ejemplo extremo: en el entorno de la final del Mundial, programada para el 19 de julio en Nueva Jersey, se listan casas grandes a más de $30.000 por estancias mínimas de tres noches en esa ciudad, reflejando el desequilibrio entre oferta y demanda cerca de estadios clave.
Al mismo tiempo, datos compartidos por Airbnb indican que una parte significativa de los anuncios en ciudades sede sigue debajo de los $500 por noche, especialmente en barrios periféricos o ciudades satélite.
Según Airbnb, los anfitriones podrían ganar en promedio $2.700 en Toronto y $4.200 en Vancouver, durante el torneo.
Del lado hotelero, la presión es igual o mayor. Un caso citado por The Athletic muestra un hotel de cadena cerca del MetLife Stadium que pasó de tarifas de alrededor de $150 por noche en fines de semana normales a más de $4.500 por noche en el fin de semana de la final, un salto superior al 2.800%.
De acuerdo con Radio Canadá Internacional, los hoteles en Toronto y Vancouver están duplicando e incluso triplicando sus tarifas durante los días de partido de la Copa del Mundo.
Estas ciudades acogerán un total de 13 juegos, desde la fase de grupos hasta los octavos de final, en cuyas fechas los precios por una noche de hotel oscilan entre los $1.000 y $3.000.
“Vancouver cuenta con poco más de 13.000 habitaciones de hotel, unas 10.000 menos que Toronto, lo que explica en parte la subida de tarifas”, aseguró a la radio Frédéric Dimanche, profesor en gestión de turismo y hotelería de la Universidad Metropolitana de Toronto.
En esa misma publicación, Sara Anghel, directora ejecutiva de la Asociación de Hoteleros del Gran Toronto, recomendó a los visitantes buscar alojamiento en suburbios como Mississauga, Vaughan o Richmond Hill y usar transporte público.

Recomendaciones para los aficionados ticos
Para un aficionado que vuele desde Costa Rica, el principal mensaje es que el hospedaje se llevará una parte muy significativa del presupuesto del viaje. Un hincha medio que combine entradas a dos o tres partidos, vuelos y varios días de alojamiento en una ciudad sede importante podría destinar fácilmente varios miles de dólares solo en hospedaje, si no planifica con tiempo y flexibilidad.
Tres recomendaciones prácticas emergen de la dinámica actual:
- Reservar con la mayor anticipación posible, tanto en hotel como en Airbnb, para evitar saltos de precio de última hora.
- Valorar ciudades satélite y zonas alejadas del estadio, donde la oferta de Airbnb y hoteles económicos aún presenta precios más moderados, aunque implique mayores tiempos de traslado.
- Leer con cuidado las condiciones de cancelación y estancias mínimas, especialmente en Airbnb, dado el incremento de casos de anfitriones que intentan cancelar o relistar a tarifas más altas conforme se acerca el torneo.
El costo del hospedaje es solo una arista del presupuesto. La logística aérea hacia sedes clave como Miami, Ciudad de México o Los Ángeles —destinos con alta conectividad desde el Aeropuerto Juan Santamaría— experimentará una presión inflacionaria similar.
Se estima que los vuelos directos podrían duplicar su precio base si no se reservan con al menos seis meses de antelación. Además, el fortalecimiento del dólar y el costo de vida en ciudades como Nueva York o Vancouver obligan a presupuestar un gasto diario en alimentación y transporte interno que podría superar los $150 por persona, sin contar las entradas.
