Pilates Reformer se volvió parte del paisaje en redes sociales: salones minimalistas, luces tenues y rutinas asociadas a bienestar y estilo de vida. La expansión de esta disciplina llega acompañada de precios que la posicionan como una opción fitness de perfil premium.
El Financiero revisó los precios de las clases en siete estudios especializados y encontró tarifas que van desde ¢35.000 hasta ¢48.000 por cuatro sesiones. El costo aumenta conforme crece la frecuencia.
El pilates es un método de ejercicio de bajo impacto que combina fuerza muscular, control postural y respiración consciente. La modalidad en reformer se realiza sobre una máquina que se desliza sobre rieles, unida a resortes de distintas resistencias.
Tanto Wendy Fuentes, cofundadora de Pilates Bar, como Nicol Mora, cofundadora de 23 Wellness, atribuyen la popularización de esta disciplina a sus beneficios para fortalecer la zona abdominal, lumbar y pélvica, además de apoyar procesos de recuperación física. Para Daniela Mora, socia de Lola Studio, también obedece a la concientización en los estilos de vida saludables.
Lo completas que resultan las sesiones, el uso de equipos especializados y la experiencia tipo boutique inciden en el precio de esta disciplina. En algunos estudios, cuatro clases de pilates reformer pueden equivaler al costo mensual de un gimnasio tradicional.
| ¿Cómo surgió el pilates? |
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| El pilates surgió a inicios del siglo XX como un método creado por Joseph Pilates, un alemán que desarrolló un sistema de ejercicios al que llamó originalmente contrología. Durante la Primera Guerra Mundial fue detenido y allí comenzó a aplicar su método entre otros internos para mantener la condición física. |

Distintos precios
Aunque los estudios ofrecen clases individuales que oscilan entre los $15 y los $25, el paquete más pequeño suele contemplar cuatro sesiones mensuales.
El Financiero consultó los precios publicados en plataformas de reserva y redes sociales oficiales de 23 Wellness, Pilates Bar, Lola Studio, Bive, Nudo Studio, Nintai y Pilates Social Club. Mientras algunos de estos lugares mantienen sus precios en moneda local, otros promocionan sus servicios en dólares.
Pilates Social Club, ubicado en Cartago, registra una de las opciones más económicas del mercado, con un paquete de cinco clases por ¢35.000.
Nintai, en San Joaquín de Flores, Heredia, ofrece cuatro clases por ¢39.000, mientras que el paquete de ocho sesiones alcanza los ¢56.000 mensuales.
En contraste, los estudios ubicados en San José presentan precios más elevados. En los alrededores del Parque Metropolitano La Sabana se encuentran Pilates Bar y Lola Studio, cuyos paquetes de cuatro sesiones mensuales rondan entre los $95 y los $107.
Daniela Mora, socia de Lola Studio, explicó que las clases tienen una duración aproximada de una hora y se enfocan en “enseñar al cuerpo el método pilates, una disciplina centrada en la conexión física y mental, el fortalecimiento del powerhouse, los músculos profundos, la postura y la movilidad”.
En Escazú, 23 Wellness ofrece paquetes de cuatro clases por $90.
El trabajo de fuerza y control también puede realizarse en la modalidad mat, que en algunos estudios representa una alternativa más económica al no requerir la máquina reformer (que tiene un valor que puede superar el millón de colones, según la marca).

“En muchos estudios, las clases de reformer suelen tener un costo mayor porque la cama de pilates representa una inversión más alta y requiere mantenimiento constante. Sin embargo, en 23 ese no es nuestro enfoque. Nosotros damos el mismo valor tanto a Pilates Reformer como a las clases de mat”, comentó Nicol Mora, cofundadora de 23 Wellness.
Instructores certificados
Quienes imparten las clases de pilates suelen contar con certificaciones nacionales o internacionales, ya que deben tener conocimientos sobre postura, movilidad y ejecución correcta de los ejercicios para prevenir lesiones y apoyar procesos de recuperación física.
Algunos estudios también incorporan instructores especializados en modalidades como Pilates Mat, Wunda Chair —una pequeña silla con pedal y resortes— y Cadillac —una estructura elevada con barras, muelles y correas—, lo que amplía la variedad de servicios disponibles.
“Siempre buscamos que nuestras instructoras cuenten con certificaciones en pilates. En las clases utilizamos herramientas como el reformer, el mat y la silla Wunda”, comentó Fuentes.

La formación continua de los instructores también impulsa la diversificación de la oferta. En 23 Wellness, por ejemplo, se imparten clases de Infrared Flow en modalidad mat, que combinan disciplinas como pilates, yoga, barre, fuerza y cardio. Además, el estudio cuenta con sauna, cold plunge, botas de compresión y otras herramientas orientadas a la recuperación muscular, con el objetivo de ofrecer una experiencia integral de bienestar.
La combinación que se da en el pilates reformer entre entrenamiento personalizado, equipos especializados y servicios complementarios sostiene una oferta cuyos precios se alejan cada vez más de los gimnasios tradicionales.
