Mario Garro Zamora comenzó a trabajar desde los 15 años, pero no se detuvo en su formación académica y, tan pronto como pudo, logró su sueño.
“Siempre quise ser empresario”, afirmó Mario, que fundó Carnes Zamora en 1996.
Cada paso fue con tesón y perseverancia, aprendiendo de la industria y de cada eslabón del negocio. Así llegó a exportar, a vender a supermercados y a otras firmas, y a acercarse de forma directa al consumidor final.
Desde el inicio supo que debía prepararse bien para lograrlo. Estudió en el Instituto Técnico de Administración (ITEA) y luego en la Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (Ulacit).
Al mismo tiempo, trabajaba en diferentes oficios y se incorporó a una compañía que tenía un matadero y una tenería donde fue asistente de contabilidad, asistente de cómputo y luego contador.
Conoció el mercado, que durante las últimas tres décadas creció, según la Cámara de Porcicultores de Costa Rica y el sitio web 3tres3, especializado en porcicultura a nivel global, por la preferencia de la población a la carne de cerdo, que aporta hasta un 25% de proteína de alta calidad.
Además, cada fin de año ocurre un pico en la demanda de hasta 30%, al ser un ingrediente preferido para los tradicionales tamales.
La industria de carne es amplia en el país. De acuerdo con la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), a mediados de 2025 estaban registrados 159 patronos en producción, procesamiento y conservación de carne y de productos cárnicos. El 90% eran pequeños negocios.
Desde cero
Hay un momento en que una persona sabe que llegó la hora de encaminarse a sus propias metas.
Ese momento para Mario, quien es de Belén, fue en 1994. Todavía estaba en la empresa, pero empezó a distribuir cortes a las carnicerías contratando fletes para las entregas. Luego adquirió un crédito y compró un pequeño camión usado.
Al año operaba tres camiones y era el principal cliente del matadero. Entonces decidió dedicarse por completo al negocio. Su patrón, Isaías Gómez, lo apoyó a dar el paso.
“Aprendí mucho de él. Un hombre muy trabajador, muy honrado, de grandes valores y que marcó mi vida también”, dijo Mario. Su sueño empezaba a tomar forma.
El 14 de febrero de 1996, constituyó Carnes Zamora como sociedad formal junto con su primo Carlos Chaves Zamora, quien luego no siguió. El nombre surgió no sólo por sus apellidos comunes, sino como homenaje al abuelo de ambos, Víctor, y a la madre de Mario, Carmen.
Carmes Zamora se fundó el 14 de febrero de 1996 y en este mes cumple 30 años de operación
Aprovechaban una ineficiencia del mercado. Los mataderos comercializaban de forma condicionada (si el carnicero quería comprar chuleta, tenía que adquirir pierna o algún otro corte).
La estrategia fue vender lo que necesitaba cada carnicería y comercializar aparte las piezas de menor demanda. Después vino el reto internacional.
Con la asesoría de Max Figueroa, un especialista de origen guatemalteco, aprendió cómo funcionaba la industria regional. Llegar a ese nivel exigía dar un paso fundamental. Y lo hizo.
En el 2000 instaló la actual planta en Barreal de Heredia, para cumplir las condiciones para exportación de calidad. Eso también le permitió vender a supermercados y a otras firmas bajo el modelo de “marca blanca”. Tres años después ya vendía en Guatemala.
Era un hito: la primera exportadora de cortes de cerdo desde Costa Rica. Luego se convirtió en la primera compañía de Centroamérica en comercializar este tipo de producto en toda la región y la primera de América Latina en vender en Panamá, donde solo compraban a porcicultores de Estados Unidos.
Los reconocimientos llegaron pronto. El de la Cámara de Exportadores (Cadexco) en 2006. Dos años después, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) también eligió a Carnes Zamora entre 200 concursantes y le otorgó un financiamiento de $1,1 millones para refinanciar deudas y mejorar la planta de procesamiento después de adquirir maquinaria y equipos en esa época.
El BID le reconoció que era “la única procesadora costarricense de carne de cerdo certificada para exportar a Asia”.
En ese momento ya vendía en Hong Kong y Vietnam. Más tarde, en 2020, lo haría a China, donde en siete meses exportó más de 30.000 cerdos. No fue fácil.
En una visita a Costa Rica en 2013, el presidente chino Xi Jinping declaró que le interesaba importar a su país carne porcina. Mario se interesó. Durante los tres siguientes gobiernos, tocó puertas para lograrlo. “Fue complejo, pero lo logré”, recordó.
Tampoco fue sencillo. Enfrentó los problemas de logística de la época de la pandemia, incluyendo cierre de fronteras y puertos. Hoy es la única empresa del sector en Centroamérica y el Caribe que exportó a China. En 2023 vender en China perdió atractivo y rentabilidad.
Mario se replegó, aunque sigue atento a las oportunidades. Ese repliegue le permitió enfocarse en los nuevos canales que venía trabajando en forma simultánea.
Hacia el consumidor
En el país venían extendiéndose diversos restaurantes y franquicias de carnes de res. El sector porcino iba un paso atrás. Mario se propuso hacer lo propio.
Había iniciado la metamorfosis en 2011, cuando adquirió una participación en Porcina Americana, que tenía operaciones en Coris de Cartago y en Esparza. El paso le aseguraba tener inventario. Cinco años después compró el resto de las acciones.
Los siguientes dos pasos, en el mercado de consumo, ocurrieron en forma simultánea el mismo año.
En 2018 se convirtió en socio del restaurante JR Ribs, ubicado en Barrio Tournón y fundado en 1989. Buscaba aprovechar su marca y tradición.
Era el primer restaurante de costillas estilo texano en Costa Rica. Sus fundadores fueron un estadounidense (quien luego falleció) y Wilburth Zamora (sin parentesco con Mario). Tuvieron que cerrarlo en 2022, tras soportar dos años muy difíciles por la pandemia.
En aquel mismo 2018 creó la Ventanilla de Jow para vender carnes de res, pollo, tilapia y sobre todo de cerdo, del que comercializa hasta 100 cortes. Esto requirió implementar nuevos procesos de producción, empaque, comercialización y gestión.
Su enfoque es innovar, como con las “alitas” de cerdo, una pieza de la pierna con forma de ala de pollo, pero de un tamaño “más grande”.
En la actualidad, cuenta con 10 tiendas de Ventanillas de Jow, abiertas mediante alianzas con colaboradores. En ellas ofrecen productos frescos, precocidos y empacados al vacío en la planta de Barreal, la cual mantiene su estatus de alta calidad. La idea es que el consumidor “nada más caliente y listo”.
El empresario proyecta desarrollar a futuro la cadena de ventanillas mediante el concepto de franquicias. Podría llegar a 100 Ventanillas.
Irá con cautela. Él prefiere aprender bien el oficio de detallista, pues tiene muy claro que no basta con tener una idea. La curva de aprendizaje tiene un costo, en especial en la industria.
“En estos 30 años aprendí que es mejor ir llevando un ritmo, aprendiendo de las diferentes cadenas de valor”, dijo Mario Garro Zamora.
| Datos vitales |
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| Empresa: Carnes Zamora |
| Fundación: 14 de febrero de 1996 |
| Ubicación: Barreal de Heredia |
| Propietario: Mario Garro Zamora |
| Categorías de productos: comercializa carne de res, pollo, pescado y sobre todo de cerdo. |
| Comercialización: a carniceros, supermercados, restaurantes, hoteles, distribuidores, “marca blanca” y en Ventanillas de Jow. |
| Cantidad de colaboradores: 170 |
| Reconocimientos: premios al Esfuerzo Exportador (2006), del Banco Interamericano de Desarrollo (2008) y de Cargill por innovación (2020), entre otros. |
