En las aulas universitarias estatales convergen distintas realidades socioeconómicas. Mientras algunos estudiantes provienen de hogares con ingresos promedio de ¢259.289 mensuales, otros superan los ¢1.662.651.
Los estudiantes con menores ingresos corresponden al primer quintil, mientras que quienes pertenecen a hogares con mayores recursos se ubican en el quinto.
El 29,8% de la población universitaria estatal se concentra en el quinto quintil, frente a un 13,7% que pertenece al primero.
Los datos forman parte del estudio La Brecha Universitaria: un viaje a través de los quintiles en las universidades estatales de Costa Rica, elaborado por el Observatorio Laboral de Profesiones (OLAP) del Consejo Nacional de Rectores (Conare).
Las diferencias económicas también se reflejan en la manera en que los estudiantes financian su paso por la universidad. Mientras los hogares con mayores ingresos cubren los gastos principalmente con apoyo familiar o trabajo del estudiante, quienes tienen menos recursos dependen en mayor medida de las becas universitarias.
El estudio se basó en entrevistas realizadas a 12.214 estudiantes matriculados durante el primer ciclo lectivo del 2025 en universidades públicas y excluyó a la población de posgrado.

Panorama económico
A nivel general, la mayor parte de la población encuestada se concentra en los quintiles más altos. El cuarto quintil agrupa al 22% de los estudiantes, mientras que el quinto alcanza el 29,8%.
En contraste, los grupos con menores ingresos muestran una representación más reducida. El 18,1% de los universitarios pertenece al tercer quintil, el 16,3% al segundo y apenas el 13,7% al primero.
La percepción económica de los hogares también refleja un escenario de contrastes. Un 42,9% de los estudiantes aseguró que en su hogar “les alcanza justo, sin grandes dificultades”, mientras que un 30,5% indicó que los ingresos “no les alcanzan y tienen dificultades” para cubrir sus necesidades.
Situación por región
El estudio también identificó diferencias relevantes entre las distintas zonas de planificación del país. La región Central concentra la mayor cantidad de estudiantes de la muestra, seguida por la región Chorotega.
En la región Central se ubica el 27,2% de los estudiantes pertenecientes al quinto quintil y un 17% de quienes forman parte del cuarto escalón económico, lo que evidencia una mayor concentración de población estudiantil con ingresos más altos.
Fuera de la Gran Área Metropolitana, el panorama cambia. En la región Brunca, por ejemplo, apenas un 0,4% de los estudiantes encuestados pertenece al quinto quintil, mientras que el 2,2% corresponde al primero, lo que refleja una presencia más marcada de hogares con menores ingresos.
La región Chorotega presenta una tendencia similar. Allí, el 2,1% de los estudiantes que participaron en la encuesta pertenece al primer quintil y un 1,9% al segundo. El predominio de los quintiles más bajos también se repite en las regiones Huetar Caribe y Pacífico Central, donde el primer quintil representa el 2% y el 1,1% de la población encuestada, respectivamente.
En la región Huetar Norte, en cambio, el grupo más amplio corresponde al tercer quintil, con un 1,7% de los estudiantes consultados.
Financiamiento
Las diferencias económicas no solo determinan el contexto del que provienen los estudiantes, sino también las herramientas que utilizan para mantenerse en la universidad.
De acuerdo con el informe, las becas son el principal soporte para quienes pertenecen a los quintiles más bajos, convirtiéndose en un mecanismo clave para garantizar su permanencia en la educación superior pública.
En el extremo opuesto, los estudiantes de los quintiles más altos recurren en menor medida a ese tipo de ayudas y financian sus estudios principalmente con recursos familiares o ingresos generados mediante trabajo.
