El nuevo canciller costarricense, Manuel Tovar, concedió 30 minutos de entrevista a El Financiero. En la conversación abordó la relación del gobierno con la administración Trump, las recientes declaraciones de la presidenta Fernández sobre la situación política en Nicaragua, la guerra en Gaza y el papel que, a su juicio, debe asumir la diplomacia costarricense en un mundo cada vez más inestable.
“Costa Rica es un aliado de los Estados Unidos, indistintamente de quién sea el inquilino de la Casa Blanca”; “no hablar con Nicaragua no es una opción”; “Costa Rica siempre ha sido un amigo y un país socio de Israel”; y “hay que saber adaptarse” fueron algunas de las frases que pronunció el jerarca a lo largo de la media hora de conversación.
“Los tiempos son complejos”, aseguró el exministro de Comercio Exterior recién mudado de cartera. “Pero es en esas aguas en las que nos corresponde navegar”.
Costa Rica ha adoptado una postura de “aliada” de la administración Trump.
— Costa Rica es un aliado de los Estados Unidos, indistintamente de quién sea el inquilino en la Casa Blanca. Sea un presidente republicano o demócrata, siempre hemos tenido una alianza estratégica muy fuerte con los Estados Unidos desde seguridad en el sentido estricto hasta seguridad económica, hablando de comercio, inversión o turismo.
¿Qué se ha ganado con esa alianza?
— En los últimos años, la relación que tenemos con el gobierno del presidente Donald J. Trump, la hemos enfocado desde el gobierno anterior en reforzar nuestra alianza para atender la mayor amenaza para la soberanía y la seguridad nacional de Costa Rica, que es el crimen transnacional y, en particular, el narcotráfico.
Todos sabemos que Costa Rica tiene limitaciones. No tenemos una fuerza armada y nuestras herramientas son limitadas para luchar y combatir contra cárteles de narcotráfico, que tienen economías muchas veces superiores a la de países del hemisferio.
Es una lucha muy asimétrica que Costa Rica no puede ganar por sí sola, al igual que ningún otro país del hemisferio.
Por todo eso, es importante esta cooperación que tenemos con Estados Unidos en materia de información, de interdicción de drogas, en los mares, con la DEA, con la cooperación judicial. Recordemos que hemos hecho una reforma muy importante para permitir la extradición de nacionales en cierto tipo de ofensas y ya hemos hecho varias, muy a nuestro pesar, porque nunca pensamos que íbamos a llegar a ese punto.
También está el escaneo que hacemos en los puestos fronterizos, en los puertos y aeropuertos, para desincentivar el paso de la droga por Costa Rica y que no se contamine el buen nombre de nuestras exportaciones. Pero esta guerra no solamente se lucha de la mano con socios como Estados Unidos, también está Europa.
En una nota más positiva, también hemos tomado un paso decisivo de fortalecer el vínculo con los Estados Unidos en el marco de Pax Silica, que es una iniciativa que viene a suceder a la antigua Chips and Science Act, y que busca establecer una coalición de países que colaboren para crear una zona segura, resiliente, de suministro de semiconductores y de inteligencia artificial, según su huella o su expertise.
Nosotros tenemos experiencia en manufactura avanzada, en semiconductores. Otros países tienen presencia de minerales como litio y cobre en sus territorios, y otros como Panamá se caracterizan por su logística.
Vamos a estar colaborando junto a los Estados Unidos, para traer más inversión al país y generar mayores opciones de prosperidad económica.
La presidenta Fernández dijo recientemente que los nicaragüenses tienen el gobierno “que han elegido”. ¿Coincide usted con esa afirmación?
— Yo creo que hay que contextualizar. Tal vez lo que dijo doña Laura se descontextualizó.
La posición del gobierno de Costa Rica en materia política exterior y respecto a Nicaragua es la que hemos trasladado en el seno de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), en Panamá, hace un par de semanas. Esa es la posición de la presidente de la República, esa es la posición de la Cancillería y esa es la posición del Gobierno de la República.
En ningún momento ha habido una contradicción, sino todo lo contrario.
Nosotros siempre vamos a apelar por el cauce democrático, el restablecimiento del cauce democrático y el respeto de los derechos humanos en Nicaragua. Pero también tenemos que entender que la relación con Nicaragua es una relación que se debe manejar dentro de un contexto muy particular, muy especial, porque compartimos una frontera. Eso no lo cambia nadie.
Tenemos una diáspora muy importante de nicaragüenses aquí, cientos de miles de nicaragüenses en el país. Tenemos un comercio regional con Nicaragua y con Centroamérica que transita por esa frontera. El 18% o el 19% de nuestro comercio por el mundo pasa por esa frontera. Además, tenemos la lucha contra el narcotráfico y un espacio de colaboración que queremos fortalecer, que es la seguridad, para detener ese caos que tenemos en Crucitas. Para eso necesitamos la colaboración de las autoridades nicaragüenses.
Crucitas es, quizás, uno de los dos mayores problemas que tenemos y uno de los principales atentados contra nuestra soberanía. Ahí confluyen muchas crisis de salud por el mercurio, crisis de seguridad, trasiego de armas, crisis ambientales y hasta económicas. Por eso es que estamos impulsando un proyecto de ley en la Asamblea Legislativa para poder regular eso. Donde hay minerales siempre va a haber minería, el tema es qué tipo de minería queremos que haya.
¿Se prioriza el aspecto comercial de la relación con Nicaragua a la hora de evaluar su situación?
— Es una relación que tenemos que abordar desde un punto de vista pragmático, pero eso no quiere decir que validamos lo que ocurre en Nicaragua; la censura, la supresión de los derechos humanos que hay en esa nación.
¿En Nicaragua hay una dictadura?
— En Nicaragua esperamos que vuelva a restablecerse el cauce democrático. En Nicaragua no existe una democracia como la conocemos o como a la que aspiramos los costarricenses que haya en nuestro país vecino.
Nosotros seguiremos trasladando en los diferentes escenarios y foros internacionales nuestro llamado al respeto de las reglas de juego, el respeto a las reglas de juego electorales y a los derechos humanos.
Vemos con preocupación lo que ha habido recientemente. Las detenciones de clérigos, las detenciones arbitrarias que nos generan preocupación.
Nos genera preocupación muchas cosas, pero es importante entender que con Nicaragua no podemos no hablar. No hablar no es una opción.
Por más fricciones que pueda haber y por más contradicción que pueda haber dentro de nuestra visión de mundo y la visión de mundo de quienes están regentando Nicaragua, eso no significa que no podamos hablar, porque nos une una frontera.
Me quedó debiendo un “sí” o un “no” sobre el término “dictadura”.
— Yo ya se lo he contestado. En Nicaragua no consideramos que estén operando bajo las reglas de juego que una democracia exige. En sentido contrario, usted es una persona muy sofisticada y entenderá que eso no corresponde con nuestra visión de mundo.
Usted comprenderá que las palabras cuentan y no lo he escuchado decir la palabra “dictadura”.
— Se lo puedo decir. Se lo dije ya.
Hasta hace pocos años se decía que había dos líneas de política exterior en Costa Rica: una marcada por la Cancillería y otra marcada por Comercio Exterior (Comex). Hoy, un exministro de Comex está al mando en la Casa Amarilla. ¿Se zanjó ese tema?
— Es una extraordinaria oportunidad para tener una coherencia en el accionar exterior del Estado costarricense.
Comex tiene por ley sus responsabilidades que le competen, que es definir y dirigir la política comercial y de inversiones extranjera directa. La Cancillería es un coadyuvante. Somos la principal voz de Costa Rica en el mundo y, por lo tanto, un canciller debería tener la capacidad de impulsar el país y defender los intereses del país afuera de sus fronteras.
Entonces, mi tarea es ponerme al servicio de Comex. Naturalmente, conozco la materia; estuve 4 años como ministro y otros 20 años en esa institución.
La Cancillería, lejos de entrar en contradicciones, debe ser un enorme aliado de Comex, que le ayude a proyectar la propuesta de valor país en el mundo en beneficio de los costarricenses.

En medio de discusiones presupuestarias, le pregunto, ¿usted piensa que Cancillería y Comex deberían ser una misma oficina o trabajar juntas de forma institucionalizada?
— Sobre lo primero, no. Debería de seguir existiendo una separación entre los ministerios, por ley y por competencias. No hay que cambiar lo que funciona.
En cuanto a trabajar juntos, sí debemos hacerlo. Así como trabajaré con Comex, trabajaré con el Ministerio de Ciencia y Tecnología (Micitt), con el Ministerio de Seguridad Pública, con el Ministerio de Ambiente... para defender los intereses que abarcan la política pública costarricense en su interacción con el mundo.
Somos un coadyuvante. No somos una institución que viene a suplantar las competencias que por ley le corresponden a otros ministerios. Somos la imagen y la voz del país afuera de nuestras fronteras y, por lo tanto, somos una institución instrumental.
A mí me parece que es sano, responsable y en el mayor de los intereses del país que se mantengan los ministerios por separado, pero trabajando juntos.
Usted negoció un tratado comercial con Israel como jerarca de Comex y la presidenta Fernández habla de pasar la embajada de Tel Aviv a Jerusalén. ¿Cuál es la posición oficial de Costa Rica sobre la situación en Gaza?
— La política de Costa Rica con Israel siempre ha sido consistente, y lo que estamos haciendo y empezamos a hacer desde el gobierno anterior es volver a ser coherentes en nuestra posición respecto a Israel.
¿Cuál es esa posición?, que Costa Rica siempre ha sido un amigo y un país socio de Israel desde su fundación. Lo que pasa es que hubo una serie de gobiernos que se tomaron distancia de Israel y nosotros nos volvimos a acercar.
Por supuesto que a nosotros nos causa mucho dolor cualquier muerte en cualquier rincón del mundo. Ahora bien, tenemos que también tener claro que el 7 de octubre de 2023, cuando ocurrieron los atentados de Hamás en Israel, volvimos a vivir uno de los peores traumas que el pueblo judío mismo ha sufrido a lo largo de su historia, y eso se condenó. Y sí, Israel y toda la comunidad internacional defendieron el derecho de Israel a defenderse a sí mismo.
Por supuesto, esto desencadenó una guerra asimétrica, en el sentido de que Hamás ha luchado o ha librado una guerra escondiéndose detrás de sus ciudadanos, escondiéndose detrás de instalaciones civiles, y eso ha generado una reacción fuerte, con pérdidas humanas que nos duelen.
No ignoramos el dolor, pero nosotros sí apelamos a que se reconozca la existencia misma del Estado de Israel. El problema deriva del llamado de muchas naciones, no todas, a negar la existencia misma de Israel.
Los acuerdos abrahámicos han sido una enorme oportunidad para la normalización de Israel y de sus relaciones con Estados de la región, como Emiratos Árabes Unidos. Vea como el comercio y el turismo siguen fluyendo con Bahréin, con Marruecos, con Sudán; y las discusiones con Arabia Saudita iban por buen camino, aunque los atentados buscan entorpecer esas discusiones.
Nosotros abogamos siempre por la paz en el mundo.
Nosotros hemos declarado “terroristas” a organizaciones como Hamás y Hezbolá. Nos preguntan por qué y, bueno, resulta que tenemos información de que hay operativos de Hamás y Hezbolá aquí en el hemisferio, no muy lejos de nosotros. Irán tiene una presencia creciente en Nicaragua.
Hace dos semanas se detuvo a un individuo por una presunta vinculación con el grupo Hamás aquí en Costa Rica. Por lo tanto, hay que tener cuidado con esto. Lo que se está evidenciando es que Hamás está transitando hacia un modus operandi similar a Hezbolá. Se está internacionalizando, y eso redunda en riesgos para la seguridad nacional y estabilidad hemisférica.
El expresidente Chaves dijo recientemente en una conferencia de prensa que Tributación usará tecnología desarrollada por el Mossad, la agencia de inteligencia israelí, para perseguir el contrabando. ¿Es una colaboración oficial entre Estados?
— Yo no he conversado de esto con el Ministerio de Hacienda. El Ministerio de Hacienda es el que define la política fiscal del país. Le corresponde a él definirla en atención a los intereses que se persiguen desde ese ministerio.
Pero mi pregunta es si hay colaboración tecnológica con Israel, a nivel estatal.
— Eso solo se lo puede responder el ministro de Hacienda. Yo no defino la política fiscal y tributaria de Costa Rica, como tampoco defino la política ambiental. Esos detalles sí le recomiendo que los traten con la institución competente.

¿Cuál desea que sea el sello de su gestión cuando finalice el gobierno?
— El mundo atraviesa por un proceso muy complicado. El multilateralismo y el orden internacional basado en reglas ha sido el púlpito para hacer expresar nuestra voz en el mundo y nuestra línea de defensa, porque la diplomacia es la principal línea de defensa para un país sin ejército; pero muchos han venido a erosionar este orden internacional, que trajo paz al mundo, que trajo prosperidad económica.
En ese contexto, los países pequeños como Costa Rica, que son economías abiertas y expuestas al mundo, tenemos que encontrar nuestro lugar.
El mundo no va a ser el mismo. No va a ser ese mundo en el cual nacimos, crecimos y nos educamos; lamentablemente ya pasó. Y aquí el secreto está en adaptarse a esta nueva realidad.
Debemos desarrollar una política exterior que no renuncie a los valores que siempre ha representado el país frente al mundo: la paz, los derechos humanos, la protección del medio ambiente; pero que sí gire hacia la seguridad económica, hacia la seguridad nacional, hacia la transformación tecnológica, y que abogue por el multilateralismo que conocemos, pero sin romanticismos.
Hay que saber adaptarse y, por lo tanto, lo que yo quisiera es que Costa Rica siga siendo un referente internacional, un líder y una voz que, a pesar de su tamaño, siga siendo una voz que se escucha.
Ya presidimos una ministerial de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), una Conferencia de los Océanos y tenemos una candidata para dirigir las Naciones Unidas (ONU). También pudimos colocar a la primera persona de nacionalidad costarricense, en este caso una mujer, como secretaria general del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), y esa es una oportunidad magnífica para transformar ese esquema en una verdadera plataforma ágil de deliberación y de acción política, y por supuesto la diplomacia verde y azul, que es inequívoco a nuestra existencia.
Lo que quiere doña Laura y lo que yo quiero, como canciller, es seguir manteniendo el liderazgo desproporcionado que tiene Costa Rica frente al tamaño que tenemos... ese liderazgo moral que se ha venido ejerciendo en el mundo. Los tiempos son complejos, son muy complicados, pero es en esas aguas en las que nos corresponde navegar.
