Si usted recibe sus ingresos en colones y quiere vacacionar esta Semana Santa, enfrentará una situación atípica: pagará hospedajes o tiquetes con el dólar más barato en 20 años.
El tipo de cambio promedio en el Mercado de Monedas Extranjeras (Monex) cerró en ¢470 la primera quincena de marzo; es decir, un 6% por debajo de la cotización en la misma época del año pasado y un 16% por debajo del promedio de los últimos 10 años.
¿Cuán bajo está el dólar de cara a Semana Santa y cómo impacta en su presupuesto para los días de descanso? EF le muestra los datos.

¿Cuánto menos?
Si paga hospedaje o tiquetes aéreos, probablemente lo hará en dólares (o en colones, al tipo de cambio vigente).
Esto implica un beneficio: el tipo de cambio está en su nivel más bajo para estas fechas de las últimas dos décadas.
El precio del dólar cayó a ¢470 por unidad hasta el 15 de marzo pasado, significativamente por debajo de los registros de los últimos cuatro años en el mismo momento del año (¢642, ¢549 y ¢505 y ¢500, respectivamente).
En la práctica, esto se traduce en una especie de “ahorro” para la clientela.
Aunque los precios del hospedaje y de los tiquetes aéreos son definidos por múltiples factores, un dólar más barato aumenta en parte el poder adquisitivo de quienes tienen su dinero en colones.
Según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que publica todos los meses el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el precio de los alojamientos en hoteles solo creció un 0,6% entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025. Ello sugiere un promedio muy estable: algunas tarifas cayeron y otras subieron.
En cuanto a los tiquetes aéreos, el IPC registra una caída del 4,3% interanual hasta el cierre de febrero pasado. Parte de esa caída podría vincularse al tipo de cambio, pero también a factores como los bajos precios de los combustibles que apenas empezaron a alterarse por el conflicto en Irán en las últimas semanas.
Esto contrasta con 2021 y 2022, cuando los precios de los boletos subieron con fuerza. En ese período coincidieron un dólar que alcanzó máximos históricos en Costa Rica, la reactivación de la demanda turística y choques internacionales como la guerra en Ucrania, que elevaron los precios del petróleo.
Mayor sensibilidad
Gabriela Mora, gerente general de Hideaway Río Celeste, considera que la apreciación del colón frente al dólar de los últimos años ha generado “una mayor sensibilidad del mercado al valor percibido” para empresas del sector turístico como el hotel que dirige.
En otras palabras, “el cliente analiza con más detalle la experiencia que recibirá a cambio de su inversión”.
Ante ese fenómeno, cada empresa turística ha tenido que tomar decisiones drásticas en relación con sus tarifas; las cuales van desde asumir las pérdidas y mantener sus precios actuales, hasta aumentarlos a costa de una menor competitividad o de realizar mejoras relevantes en la calidad de su oferta.
Hideaway optó por la tercera de las vías.
Entre otros cambios, incorporó un nuevo gimnasio, una cafetería de especialidad, un nuevo restaurante de comida asiática, una plataforma de yoga, servicio de spa y nuevas amenidades.
Este tipo de mejoras también benefician a los clientes de forma indirecta. No son un ahorro puntual en sí mismas, pero sí una mejora en la calidad de los servicios que se pagan por montos menos elevados.
Según Mora, se trata de mantener “coherencia entre precio y valor percibido por el mercado”.

Reclamo insistente
No todas las empresas del sector turístico, sin embargo, han podido adaptarse con la misma soltura, especialmente cuando mejoras de este tipo requieren de inversión en momentos donde los ingresos se ven golpeados por el diferencial cambiario.
La Cámara Nacional de Turismo (Canatur) incluso describió la situación del tipo de cambio como una especie de “asfixia” en un comunicado de prensa de noviembre pasado, cuando apenas iniciaba el período de temporada alta.
“Durante los meses de mayor visitación, las empresas enfrentan incrementos naturales en sus gastos. Sin embargo, estos costos se pagan en colones, mientras que una parte significativa de los ingresos del sector ingresa en dólares”, explicaba Shirley Calvo, directora ejecutiva.
Según Canatur, esa preocupación fue expuesta en múltiples ocasiones a las autoridades pertinentes, pero nunca se recibió una respuesta satisfactoria.
El sector turístico en Costa Rica cuenta con grandes cadenas hoteleras, pero mayormente está compuesto por empresas pequeñas de hospedaje, alimentación, transporte y touroperadores.
Según datos de la Cámara, el 85% de las empresas son micro, pequeños o medianos emprendimientos.

En ese contexto, el Banco Central —encargado de la política monetaria y del mercado cambiario del país— sostiene que la caída en el precio del dólar es una consecuencia natural del éxito exportador y de atracción de inversión extranjera en Costa Rica, que inunda al mercado de divisas extranjeras y empuja su valor a la baja.
Su presidente, Róger Madrigal, reconoce públicamente que algunos sectores se ven particularmente afectados; principalmente aquellos que quedan por fuera de ese dinamismo económico. Sin embargo, descarta intervenir el mercado para corregir esos efectos puntuales ignorando “las fuerzas del mercado”.
