Los conductores de vehículos eléctricos en Costa Rica dejan de tener la tarifa T-VE como referencia regulada para pagar sus recargas. La Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep) dispuso que el precio final de ese servicio se determine libremente entre el prestador y el usuario, y eliminó esa tarifa a partir de este viernes 23 de octubre.
La decisión consta en la resolución RE-0054-IE-2026, publicada el jueves 22 de octubre en el Alcance n.° 142 a La Gaceta. El documento ordena retirar la T-VE de los pliegos tarifarios de todas las empresas distribuidoras de electricidad del país.
Para quien necesita cargar su carro fuera de casa, el cambio central es quién determina el cobro: el precio final del servicio ya no lo fijará Aresep mediante esa tarifa, sino que quedará bajo un régimen de libre determinación de precios. La resolución no establece un monto sustituto ni dispone por sí misma un aumento o una rebaja para el conductor
La medida aplica el nuevo marco de la Ley n.° 10937, de Fomento a la Infraestructura de Recarga Eléctrica y Estrategias para la Movilidad Sostenible en Costa Rica. Aresep interpreta que esa reforma distingue entre la electricidad que recibe una estación y el servicio de recarga que esta comercializa al usuario.

¿Qué cambia al pagar una recarga?
La eliminación de la T-VE significa que el conductor no debe asumir que el monto de esa tarifa seguirá siendo el precio aplicable a su próxima recarga. Bajo el nuevo régimen, el cobro dependerá de las condiciones comerciales del prestador, en lugar de una fijación de Aresep para el usuario final.
Eso abre la posibilidad de diferencias de precio entre operadores. Sin embargo, la resolución no presenta una lista de nuevos cobros por estación ni permite concluir cuánto costará una recarga concreta después del cambio. Tampoco garantiza que los precios bajarán como resultado de la competencia.
El precio final de la recarga y la tarifa eléctrica que paga el operador son dos conceptos distintos. La estación compra electricidad y presta un servicio al conductor; el monto de esa compra de energía no se convierte automáticamente en el cobro al vehículo.
En una segunda resolución, la RE-0053-IE-2026, Aresep determinó que la electricidad suministrada a los centros de recarga se facture con las categorías tarifarias vigentes de las distribuidoras, según las características de cada suministro. No creó una nueva tarifa exclusiva para abastecer esos establecimientos.
La carga en casa no queda a precio libre
Estas decisiones no convierten en precio libre la electricidad que recibe una vivienda. Su objeto es separar el suministro eléctrico —que continúa sujeto al régimen tarifario correspondiente— de la comercialización del servicio de recarga al conductor.
Por eso, eliminar la T-VE no equivale a liberalizar toda la electricidad utilizada por los vehículos eléctricos. El cambio se concentra en el servicio que comercializan los centros de recarga, mientras el suministro de energía mantiene su tratamiento regulado.
Precio libre no significa ausencia de supervisión
Aresep clasifica la comercialización de recarga como un servicio de interés general y sostiene que mantiene potestades regulatorias y de supervisión, aunque deje de fijar el precio final. En su análisis señala la importancia de las obligaciones de calidad, información al usuario, transparencia y acceso.
El desarrollo de esas reglas es relevante para los conductores porque la decisión sobre precios no resuelve, por sí sola, todos los aspectos de funcionamiento de las estaciones. Los documentos mencionan trabajo regulatorio adicional sobre las condiciones aplicables a los centros de recarga.
Durante la consulta pública, el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) pidió ampliar el análisis sobre los efectos de eliminar la T-VE. Entre sus preocupaciones incluyó la concentración del mercado, la cobertura territorial, la utilización de estaciones y la capacidad de elección de los usuarios. También planteó valorar alternativas como tarifas máximas, bandas o precios de referencia.
Aresep respondió que debía aplicar la reforma legal y que, bajo su interpretación de la norma, no corresponde fijar un precio final regulado. Por ahora, el cambio confirmado para el conductor es la desaparición de la T-VE; el costo efectivo de cada recarga dependerá de los precios que apliquen los prestadores.
