El acceso a la educación superior en Costa Rica se ha expandido de forma sostenida en las últimas dos décadas. Sin embargo, el ingreso del hogar continúa marcando diferencias claras en el tipo de universidad a la que logran ingresar los estudiantes.
De acuerdo con el estudio El gasto real de estudiar educación superior en América Latina, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en el 2006 solo el 10% de los jóvenes de 18 a 24 años pertenecientes a los quintiles 1 y 2 (ingreso promedio del hogar entre los ¢225.198 y los ¢480.175) accedía a la educación superior, frente a un 32% en 2023.
Los estudiantes provenientes de esos quintiles representan el 39% de la matrícula en universidades públicas, mientras que en las privadas equivalen al 25%. En consecuencia, los hogares de ingresos medios y altos siguen teniendo una presencia mayoritaria en las aulas universitarias del país.
Los montos por quintil utilizados por el BID corresponden a los datos de la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) 2023. Según esta medición, el tercer quintil registra un ingreso promedio del hogar de ¢776.767; el cuarto, ¢1.173.522; y el quinto, ¢2.593.903 o más.
“Esta distribución sugiere una segmentación del sistema de educación superior según nivel socioeconómico, que plantea desafíos importantes en términos de equidad y movilidad social”, indica el estudio.
Universidad por quintil
Tanto en la educación pública como en la privada, el primer quintil —el de menores ingresos— presenta la menor participación. Aun así, la proporción es considerablemente más alta en las instituciones estatales: un 17,8% de la población universitaria pertenece a este grupo, frente a un 9,4% en la educación privada.
La distribución por quintiles tiende a aumentar conforme crece el nivel de ingreso, en una progresión casi escalonada. La excepción se observa en las universidades públicas, donde el quintil medio —con un ingreso promedio del hogar de ¢776.767— concentra la mayor proporción de estudiantes; en contraste, el quintil más alto —con ingresos promedio de ¢2.593.903— constituye la segunda población más pequeña dentro de ese sistema.
El estudio también dimensiona el costo total de completar una carrera. Cursar un programa en una universidad pública ubicada en la capital implica un gasto promedio de $41.000, mientras que fuera de ella la inversión ronda los $26.000. En el ámbito privado, el monto puede alcanzar los $49.000 en la capital y situarse en torno a los $38.000 en otras regiones.
“Estas dinámicas evidencian retos de equidad y eficiencia para el financiamiento de la educación superior, así como la necesidad de fortalecer los mecanismos de apoyo para los estudiantes. Esto incluye la provisión de información y la creación de incentivos para que más personas accedan a estudios de educación superior”, concluye el informe.

Gasto promedio anual
Cuando estos montos se traducen a términos anuales, la presión financiera sobre los hogares se vuelve más evidente. En promedio, un estudiante en una universidad privada ubicada en la capital debe desembolsar alrededor de $16.000 por año, mientras que en una institución pública el gasto anual ronda los $10.000.
La comparación con el ingreso per cápita anual promedio del hogar revela la magnitud del esfuerzo requerido. Estudiar en una universidad privada en la capital representa el 149% de ese ingreso anual por persona; fuera de la capital, la proporción asciende al 196%. En otras palabras, financiar un año de estudios puede equivaler a destinar entre un año y medio y casi dos años completos de ingreso individual.
En el caso de las universidades públicas, el costo anual equivale al 93% del ingreso per cápita si se estudia en la capital y al 101% fuera de ella. Aunque el esfuerzo sigue siendo significativo, la brecha frente al sector privado es sustancial.
Asistir a una universidad privada puede desbordar con amplitud la capacidad de pago promedio de los hogares, especialmente en los quintiles medios y bajos. Las universidades públicas, si bien no están exentas de presión financiera, se mantienen en márgenes más cercanos al ingreso anual promedio.
