La política comercial de Costa Rica se alinea cada vez más con las directrices de Estados Unidos (EE. UU.), en un contexto en el que la protección de las cadenas de suministro dejó de centrarse únicamente en la región para extenderse hacia aliados estratégicos alrededor del mundo.
El paso más reciente se oficializó el pasado 26 de junio, cuando el país se incorporó al Pax Silica, una iniciativa impulsada por la administración Trump que busca construir una cadena global de suministro de silicio segura, robusta e impulsada por la innovación.
El proyecto abarca desde minerales críticos e insumos energéticos hasta manufactura avanzada, semiconductores, infraestructura para inteligencia artificial (IA) y logística.
Según el canciller de la República, Manuel Tovar, la adhesión abrirá “oportunidades de inversión y seguridad económica”.
Las declaraciones del jerarca representan un respiro para la industria de semiconductores instalada en Costa Rica, luego de que las expectativas de crecimiento vinculadas a la Chips Act —que contemplaba $500 millones para proyectos internacionales relacionados con semiconductores— se desvanecieran tras el regreso de Trump a la Casa Blanca y la eliminación del incentivo para la región.

La apuesta tecnológica de EE. UU.
La iniciativa, liderada por el Departamento de Estado de EE. UU. en materia de inteligencia artificial y seguridad de cadenas de suministro, fue presentada en diciembre de 2025 y busca profundizar la cooperación entre países aliados para reducir la dependencia de las cadenas vinculadas a la IA provenientes de China.
Pax Silica pretende fortalecer los vínculos económicos y tecnológicos con Washington en medio de la transformación que atraviesan las cadenas de producción debido al auge tecnológico.
Detrás de la iniciativa también hay un objetivo geopolítico: construir un bloque económico capaz de dominar las cadenas de valor asociadas a la IA.
Aunque la iniciativa no proyecta cifras concretas de crecimiento para las naciones participantes, sí sostiene que el valor económico circulará cada vez más a través de todos los niveles de la cadena global de suministro de IA. Esto, asegura, impulsará una demanda histórica de energía, minerales críticos, semiconductores, manufactura, infraestructura tecnológica y nuevos mercados aún por desarrollarse.
La ministra a.i. de Comercio Exterior (Comex), Arianna Arce, señaló que la incorporación de Costa Rica al Pax Silica consolida al país como un destino estratégico para atraer inversión de alto valor agregado.
En la práctica, formar parte del bloque posiciona a Costa Rica como un territorio confiable para que compañías internacionales vinculadas a semiconductores, inteligencia artificial, logística, investigación y desarrollo instalen operaciones en el país.
Tanto Tovar como la ministra de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt), Paula Bogantes, sostuvieron que la eventual llegada de empresas especializadas podría traducirse en empleos de alta calidad y en la “formación del talento que demandará la economía del futuro”.
¿Quiénes forman parte?
Estados Unidos busca reunir a las economías que albergan algunas de las empresas tecnológicas más avanzadas del mundo. Por ello, la alianza nació junto a Japón, Corea del Sur, Singapur, Países Bajos, Reino Unido, Israel, Emiratos Árabes Unidos y Australia.
Jacob Helberg, subsecretario de Estado para Asuntos Económicos, afirmó al Financial Times que la iniciativa responde a la necesidad de construir redes que impulsen el desarrollo de la inteligencia artificial, ya que “no existe ningún grupo específicamente diseñado para gestionar la economía de la IA en un momento en que esta tecnología está revolucionando la configuración de la economía global”.
Durante 2026, otras naciones de América Latina y de distintas regiones también se sumaron al bloque. Argentina, Chile, Grecia, Panamá y Filipinas figuran entre los nuevos integrantes.

Compromiso de Costa Rica
La adhesión de Costa Rica al Pax Silica no solo reafirma su cercanía con Estados Unidos, sino que también la inserta en una visión compartida sobre las llamadas “dependencias coercitivas”, consideradas una amenaza para la seguridad económica de Washington y de los países miembros.
El Departamento de Estado estadounidense señaló en su sitio web oficial que “la verdadera seguridad económica requiere reducir las dependencias excesivas y construir nuevas relaciones con socios y proveedores confiables comprometidos con prácticas de mercado justas”.
La alianza toma forma en medio de la creciente competencia tecnológica entre Estados Unidos y China, así como del interés de Washington por mantener liderazgo en el escenario económico y geopolítico global.
Además, la Misión de Estados Unidos ante la ASEAN detalló que los miembros de Pax Silica se comprometen a impulsar proyectos conjuntos para atender oportunidades y vulnerabilidades en la cadena de suministro de IA, especialmente en áreas como minerales críticos, diseño y empaquetado de semiconductores, logística, redes energéticas y generación eléctrica.
Los países participantes también buscarán promover empresas conjuntas y oportunidades de coinversión estratégica, proteger tecnologías sensibles e infraestructura crítica frente a accesos indebidos y desarrollar ecosistemas tecnológicos confiables, incluidos sistemas TIC, cables de fibra óptica, centros de datos y aplicaciones basadas en IA.
Ante una consulta de El Financiero sobre las obligaciones específicas que asumiría Costa Rica tras incorporarse a la iniciativa, Comex respondió con los objetivos generales de Pax Silica y el compromiso de cooperación tecnológica entre los países miembros.
Sin embargo, la institución no detalló si existen compromisos concretos o medidas específicas que deberá adoptar el país como parte de la alianza. La cartera sí afirmó que el marco permitiría profundizar la inserción de Costa Rica en cadenas globales de valor de alta tecnología y reforzar su posicionamiento como un “hub confiable” de manufactura avanzada.
